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miércoles, 28 de diciembre de 2011

Cheque infantil de la Xunta de Galicia

Hoy escribo cabreada, y mucho. Pero mucho, mucho, mucho. El culpable no es otro que el "Cheque infantil" de la Xunta de Galicia, y ya que estamos  las guarderías públicas de mi "ciudad".

Ya para empezar, la solicitud de guardería pública se hace en mayo, y ya puedes estar bien atenta a la fecha, porque avisar, lo que se dice avisar, avisan lo justito. En esa misma solicitud ya mandas la solicitud de cheque infantil, por si no te dan la pública. Curiosamente recibo en mi movil un montón de notificaciones de casi todo lo que organiza el ayuntamiento, pues en su día me apunté para que me avisaran de todo. Oposiciones, eventos, convocatorias diversas... recibo toda clase de mensajes, mínimo uno diario. pero de esto no me avisaron. ¿A que es curioso?.

Como no podía ser menos, no nos dieron plaza, a pesar de que yo trabajo a media jornada y mi marido tiene un sueldo irrisorio. ¿El motivo? Que ganamos demasiado, supuestamente. Y digo supuestamente porque no pude conocer la puntuación que me asignaron y por qué, ya que toda esa información es absolutamente confidencial, y no tiene acceso a ella ni el propio interesado. Bueno, sí la tiene mediante escrito, que tardan en contestarte lo suficiente como para que no llegues a tiempo al plazo de alegaciones y por lo tanto no puedas hacer nada. Tanto oscurantismo me hace preguntarme qué pasaría si yo pudiera tener acceso a los nombres de los padres de los diez niños que se han llevado la plaza. Y qué pasaría si investigara los sueldos de esos diez padres y madres. En resumen y a las claras, creo que hay mucho, pero mucho chanchulleo por el medio.
Me cabrea además que debido a la forma de asignar los puntos las familias donde uno de los progenitores no trabaja pase por delante de las familias donde trabajan los dos. Y me cabrea porque para mí la guardería es una necesidad, y me parece totalmente injusto que le den primero la plaza a un niño que no la necesita. Porque si quien la necesita es la madre para tener un rato de respiro o de hacer las tareas tranquilamente (cosa que entiendo, ojo), que lo lleve a la tarde, que seguro que así no le quitaría la plaza a otro niño.

Pero me he ido por las ramas, porque este no es el motivo de mi cabreo actual, y además ese tema es complejo y me gustaría explicar mi opinión con más detenimiento. El motivo de mi cabreo es que la semana pasada, a día 20 de diciembre, me llega una carta certificada de la Xunta de Galicia comunicándome que me han asignado un Cheque infantil, es decir, una ayuda para la guardería de mi centollito. Fantástico, ¿verdad?. Pues no, no lo es. Y no lo es porque aceptar dicho cheque va vinculado a una plaza en una guardería concreta, guardería que no es la misma en la que está actualmente mi niño. Una guardería que yo descarté en su momento porque no me convencía, pero tampoco tenía plazas disponibles. Guardería que además nos queda un tanto lejos, y a la que por lo tanto tendría que ir a buscarlo necesariamente en coche (o dejarlo 1 hora más para comer yo antes, o comer a las 4 de la tarde).

Así me me encuentro con que si quiero aceptar el cheque tengo que cambiarlo de guardería, con lo que ello supone para el niño. Y la rebaja no es nada desdeñable, porque pasaría a pagar menos de LA MITAD de lo que pago ahora. Ciento veinte euros menos al mes, que no se en vuestra economía, pero en la nuestra son una barbaridad.

Y esa es la fuente de mi cabreo actual, y del pedazo disgusto que me agarré al recibir la carta. Porque NO estoy dispuesta a cambiar a mi niño de guardería, a pesar de que ello supondría pasar de ir muy justos a respirar un poquito. Si esta carta hubiera llegado en septiembre, cuando llevaba poquito tiempo en la guardería, quizás me lo hubiera planteado, pero ahora que el niño está feliz con sus compañeros, con sus profesoras, que conoce a todo el mundo, que va feliz, no estoy por la labor de hacerle pasar por otra adaptación. Y digo quizás porque como ya dije en su momento descarté esta guardería, así que antes de aceptar la visitaría de nuevo, y sólo lo cambiaría si esta vez me convenciera al 100%, cosa que sinceramente dudo.

Además no entiendo el motivo por el que la Xunta vincula la ayuda a una plaza de guardería concreta. ¿Por qué no dan una ayuda sin más, y que cada cual lleve a su hijo a la guardería que quiera?. Al fin y al cabo hablamos de guarderías privadas. ¿Por qué vincular entonces ayuda y plaza?.

ARRGGG estoy que muerdo!!!

lunes, 26 de diciembre de 2011

We Wishlist a Merry Xmas

Cada año FNAC organiza un fantástico sorteo, en el que puedes ganar tu propia "wishlist" o lista de deseos. Quienes tenemos blog sólo tenemos que publicar dicha lista en nuestro blog y cruzar los deditos, quienes no lo tengáis lo teneis un poquito más dificil, pues además de hacer vuestra lista y publicarla en facebook, teneis que hacer una compra. Si os interesa participar teneis más información aquí.

Tras mucho pensar y deliberar, ahí va mi wishlist:

Apple iMac MC813Y/A 27"      1649€

Panasonic SCHTB15 Barra Sonido  299€

El país de las pulgas 9,95 €

¿A qué sabe la luna? 15 €

Crías de animales 12,50 €

Un libro 13 €

Las pulgas en el jardín 9,95 €
__________________________________


Total : 2008,4 €

He pensado un poquito en todos para hacer esta lista... el ordenador, para papá y mamá,  para que jubilen sus "ordenasaurios", tengan un buen equipo que sirva para los dos, y de paso se olviden de actualizarlo en unos cuantos años.

La barra de sonido para papá, que es un cinéfilo empedernido y se que le tiene ganas a una.

Y para mi precioso nené, lo que más le gusta: libros. Todos estos libros los he ido recopilando por distintos  blogs, gracias a mamás que los han recomendado, así que estoy segura de que disfrutará con ellos muchísimo. Y de paso, si alguna mamá andaba buscando libros para su peque, aquí tiene un buen listado (edad entre año y medio y dos años).

Ahora ya sólo me queda cruzar los dedos, ¡a ver si nos toca! Menudo regalo de reyes más genial sería, ¿verdad?





miércoles, 21 de diciembre de 2011

Noches terribles

Hoy os escribo con las ojeras más negras y más profundas desde que ha nacido mi niño hace ya casi dos años. En este tiempo hemos tenido noches buenas (poquitas), noches "en fin" (la mayoría), noches malas (unas cuantas) y acabo de descubrir que todavía no habíamos alcanzado el nivel máximo, el de las noches terribles. Y es que llevamos ya tres noches sin dormir apenas. La dermatitis atópica ha vuelto a nuestras vidas, pisando fuerte y con ánimos de quedarse. El cuerpo de mi niño es todo él una erupción atópica, y le produce tal picor que el atarax no le hace absolutamente ningún efecto. El resultado es que no consigue dormir. El primer día le costó un montón conciliar el sueño, se despertó al cabo de una hora, y a partir de ahí se despertaba continuamente rascándose. La segunda noche se repitió el patrón, aunque rascándose un poco más. Ayer, tercera noche, tardó casi dos horas en conseguir conciliar el sueño, entre rascones desesperados, sacudidas de piernas para intentar aliviar el picor, quejidos desesperados y lloros angustiosos de puro sueño.

Lo más desesperante de todo es la impotencia de no poder hacer absolutamente nada. No puede tomar más medicación de la que ya toma, medicación que no le hace nada. No podemos echarle más cremas que las que ya le echamos, bastante fuerte por cierto.

Así que si hay alguien por ahí que conozca algún remedio casero, homeopático, chino o lo que sea que alivie el picor en estos casos, soy todo ojos.

Y de paso, si conocéis algún producto que no sea "norit bebé" para lavar su ropa sin usar ni jabón ni suavizante os lo agradezco, porque ahora mismo se la estoy lavando sólo con agua.

¡Graciñas por vuestra ayuda!

lunes, 19 de diciembre de 2011

¡Que viene #PapaConcilia!

Este año no sólo los niños escribirán cartas pidiendo deseos. Este año, por primera vez, las mamás y los papás podremos pedir nuestros deseos, y alguien estará pendiente de escucharnos, sólo a nosotros... será #PapaConcilia, y a él podemos dirigir nuestras peticiones para que mejore nuestra vida y podamos disfrutar más de nuestros hijos, de nuestra vida.


¿Qué le pido yo a #PapaConcilia?

Le pido que el papá de centollito encuentre un trabajo más cerca de casa y mejor pagado, para que pueda disfrutar más de su niño y su niño de él.

Le pido que amplie la baja de maternidad al menos a 6 meses, para que cuando busquemos el hermanito no lo tengamos que meter en la guardería con 4 meses.

Le pido que mi amiga Bubu no tenga que cargar con el movil de empresa 7/24/365 sin contraprestración y encima con buena cara, que te estamos dando trabajo
Le pido que los empresarios dejen de fijarse en los pelotas y se fije más en quienes verdareramente trabajan.

Le pido que todos los jefes sean como el mío, que siempre ha aceptadode buen grado todo lo que le he pedido para conciliar mejor.

Le pido también que le explique a los políticos como hacen los noruegos, que tienen 46 semanas de baja maternal y 5000 euros al año por hijo si deciden no llevarlo a la guardería.

Y tú, ¿qué le pides a #PapaConcilia?


Para pedir tus deseos a #PapaConcilia:

Twitter y facebook

Del 19 al 23 de diciembre: pide tus deseos en forma de tuits con el HT #PapaConcilia o de comentarios en la página facebook de Conciliación Real Ya.


Blogosfera

Del 19 al 23 de diciembre: participa en el Carnaval de blogs que CRYA pondrá en marcha desde su blog y del cual Papá Concilia no perderá detalle para rescatar aquellas entradas que deban acompañarle hasta su destino. 


Agradeciendo premios

Ya lo dice el refrán: "es de bien nacido ser agradecido". Y como me han hecho muchísima ilusión, aquí me teneis, enchida de orgullo y satisfacción, abrazando mis tres ramos como tres soles.

El primero viene de la mano de Carol, de Con ojos de madre . Me encanta este blog, ya lo conocía antes de "conocer" a Carol, pero desde que tenemos trato intento no perderme ninguna de sus entradas, pues me gusta las reflexiones que hace, y me siento muy identificada con ella. ¡No dejéis de seguirlo! Gracias Carol, ya te lo he dicho pero me hizo muchísima ilusión :D

El segundo ramo me lo ha regalado Ira, de Mà a mà, pell a pell, cor amb cor. Me encanta como escribe, me encanta su franqueza, y por si alguien no lo sabe fue la chispa que hizo que naciera Conciliación Real Ya , gracias a su post Tengo un nudo en el estómago. Cómo, ¿que no lo conocías?. Pues ya estás tardando en leerlo, si tienes un pequeñajo en tu vida seguro que se te remueve algo, como nos a pasado ya a tantos. Y ya no podrás parar de leerla ;) Gracias preciosa, por las flores, por el post, y por CRYA! <3

 El tercer ramo me lo ha regalado Silvia, de Ser madre ¡toda una aventura! Y no creais que por ser el tercero me ha hecho menos ilusión, ¡al contrario! Valoro el ramo como el primero, y además Silvia lo ha acompañado e un par de elogios que me han hecho mucha ilusión. Me encanta el blog de Silvia y su forma de escribir, así que no puedo hacer otra cosa que recomendaros que la sigáis, seguro que os gusta tanto como a mí ;)

Y ahora... ¡vamos a repartir flores! Sé que muchas lo teneis ya, pero no importa, otro ramito más para que vuestra casita luzca bien bonita y perfumada ;) Le paso un ramo a:

- a mi amiga Mother Goose, de Una madre apurada , y a mi amiga Sonia (a qué esperas para hacerte un blog???), por todas esas horas de charla que hemos compartido, en las que tanto nos hemos apoyado y entendido... gracias por estar ahí. Os quiero un montón majas :))))))))))

- a Colo, de Buceando en mí , por esa dulcura que sólo ella transmite como nadie.

- a Catalina, de Mamá también sabe , porque eres una crack!

- a Lady Vaga, de Dolce Far Niente, la vida de Lady Vaga ... chica no se ni cómo llegué a tu blog, pero GRACIAS por ese plan de parto subversivo, gracias por darle tanta caña a los ginesauros... gracias por abrirme los ojos! Prometo ir poniendo mi granito de arena poco a poco ;)

- A  Bebebibobu, uno de mis últimos descubrimientos, porque tu blog promete mucho, lo que he visto por ahora me encanta ;)

- A Bren, de Amo ser mamá , que es otra dulzura de mujer a la que me encanta leer, y además cumple un año en su blog y lo celebra con un sorteo. ¡No os lo perdáis!

... y se que deberían ser 10, pero mi centollito me reclama, así que mejor pocas recomendaciones que posponer la entrada otro día más :)))








miércoles, 30 de noviembre de 2011

Concilia y deja conciliar

El sábado pasado, aprovechando que ya desde primera hora de la mañana lucía el sol y la temperatura era agradable, salí a pasear y hacer unos recados con mi niño.

Cuando ya volvíamos a casa pasamos por delante de una tienda de juguetes, y como aún era temprano entramos a buscar un puzzle adecuado a la edad de mi bichito. Como siempre que vamos a esa juguetería, pregunté a un dependiente en concreto, un chico majísimo que siempre me atiende genial, explicándome todo y dándome buenos y valiosos consejos. Se nota que le gusta su trabajo y que sabe de lo que habla, por lo que es un gusto preguntarle cuando necesitas consejo.

Finalmente mi niño y yo encontramos lo que queríamos, gracias a sus fabulosas explicaciones, así que nos dirigimos a la caja para pagar. Mientras esperábamos el chico comentó con la compañera que estaba cobrando que iba a cerrar ya la puerta, que ya era hora de cerrar, y que era mejor que apagara también la música, pues había gente al fondo de la tienda. Era la una y media del mediodía.

Cuando salimos nos saludó a ambos, a mi niño con mucha simpatía, y justo cuando iba a cerrar de nuevo la puerta se acercó una chica con una niña, toda apurada:

-. ¡Déjame entrar un momentito por favor, que es sólo cojer una cosa!
- Lo siento, es que ya hemos cerrado. Puedes venir a las 4, que ya estamos abiertos.
- Pero si es un momento, déjame entrar, que a la tarde me viene fatal venir hasta el centro...
- Lo siento...

Escuché estas palabras mientras me alejaba de la tienda, y en seguida pensé "Qué raro. Con lo majo que es este chico siempre, lo bien que atiende, siempre tan majo con los clientes... ¿qué más le dará dejarla entrar un momento"

- Lo siento, es que nosotros tambien nos queremos ir a casiña a comer con la familia, que luego estamos aquí toda la tarde.

Al escuchar esas palabras me sentí profundamente... gilipollas, esa es la palabra, por ponerme de parte de la chica y no pensar para nada en el chico. Yo aquí dando caña con Conciliación Real Ya, y se me olvidaba algo tan básico como que EL RESTO TAMBIÉN TIENEN VIDA PROPIA, cosa que se nos olvida casi siempre cuando entramos en un comercio.

Tenemos mucho que cambiar en nuestra sociedad, empezando por nuestra mentalidad, la de todos, y la mía la primera.

Prometo no volver a ser tan gilipollas, y prometo de ahora en adelante fijarme más en qué hora es antes de entrar en una tienda.


sábado, 26 de noviembre de 2011

Comprar en tiempos de crisis (micropost)

Estoy esperando en la cola de Zara para pagar un plumas para mi niňo. En la caja un matrimonio joven con una niña de unos 10 años y un montón de ropa para ella. La caja pita, la cajera anuncia: 431 euros. Yo enmudezco, mi niño enmudece, la tienda entera enmudece. Ellos, ajenos a todo, cojen su bolsa y se van, mientras el resto soñamos con el día en que podremos gastar así, con despreocupación y alegría, 431 euros en comprar ropa sólo para una persona y de una temporada.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Madres que no saben ser comadres

Soy de la opinión de que una mamá siempre, siempre, debe considerar a su hijo el mejor. Desde bebé, cada logro que alcanza,  cada pequeña mejora,  debe recibir siempre la merecida atención. Bajo mi punto de vista ese orgullo maternal es imprescindible para que el niño crezca con la necesaria seguridad en sí mismo, y es que no hay nada como ver la cara de orgullo de una madre para reforzar la autoestima de un niño.

Es por ello que, desde que nació mi bichín, he compartido cada pequeño logro con mi entorno con el mismo orgullo que si hubiera alcanzado las más altas metas. ¿Que mi niño se da la vuelva por primera vez? Lo grabo en vídeo, aviso a todo el mundo y lo subo a facebook, para que todos puedan verlo. ¿Que se pone de pie él solito en la cuna? Que no falte la foto para inmortalizar el momento, por supuesto enviada a todo el mundo y compartida en las redes sociales. ¿Que por fin se arma de valor y comienza a dar pasitos agarrado al sofa? Por favor, como buena madre babeante lo comparto hasta con la que me vende el pan. ¿Que me suelta un hermoso MAMÁ por primera vez que me deja temblando? Lo achucho como si hubiera ganado el Nobel, y acto seguido procedo a comunicárselo a toda la familia, amigos, redes sociales, vecinos y viandantes en general. ¿Que por fin se suelta del sofa y se va andando solito a ver mundo? Llamo a todo el mundo emocionada, lo grabo para que puedan verlo, lo subo a las redes sociales, lo envío y reenvío, y no paro de babear y babear.

En ese creciente orgullo maternal no tiene cabida la comparación. A mí me da igual si la hija de la vecina del quinto hizo todas esas cosas cinco meses antes o tres después que mi niño; me da exactamente igual si mi bichito empezó a andar muy pronto o muy tarde, si dijo su primera palabra antes que ningún bebé de su misma edad que conozcamos o si en general cualquiera de sus logros suceden antes o despues de lo que se estima "normal", y sobre todo ME DA EXACTAMENTE IGUAL si lo hace antes o después que otros bebés de su edad.


Eso no quiere decir que menosprecie los logros de otros niños, sino todo lo contrario. Cada logro de cada niño (o bebé) que conozco recibe toda la admiración y todo el reconocimiento que merece por mi parte, y su madre recibe de mí las más sinceras felicitaciones. Porque, repito, considero que las mamás debemos estar orgullosas de nuestros hijos.
Y si yo, en lugar de decirle, "qué bien, así que ya dice mamá! Que maravilla, es tan emocionante escucharlo" le dijera "Ah si? El mío ya lo dice desde hace dos meses". O cuando su nena por fin se suelta a andar, "Ah, ya anda? El mío se soltó a los siete meses, fíjate que ahora ya corre y todo", comprenderéis que estoy dinamitando ese orgullo de madre, y al mismo tiempo atentando también contra la autoestima de la criatura en cuestión.

Por desgracia, hay demasiadas madres que confunden términos y caen en esa estúpida competitividad de "el mío más", algunas llegando a puntos tan extremos y ridículos como inventarse logros inexistentes. Yo me he encontrado con mamás que, al decir yo que mi niño se había soltado a andar solito, me decían que el suyo también  cuando sólo unos días antes ni siquiera se tenían en pie solitos... que afirmaban haber escuchado "mamá" desde los tres o cuatro meses, o que directamente se inventan la altura de la criatura, dando como resultado criaturas de un desarrollo extraordinario, y también menguantes, que un mes miden 75, al siguiente 80 (sí, 5 cm en un mes.... todos los meses... con más de un año), al siguiente 78, un mes despues 83... ejem ejem....

Dejando a un lado el comportamiento enfermizo de inventarse cosas (alguna debería mirárselo), el competir en los logros de los niños me parece ya no sólo una tontería supina, sino una falta de empatía para con las otras madres. Creo que es primordial que las madres sepamos ser también comadres, que valoremos la importancia de respetar el orgullo de las otras mamis, que aprendamos a escucharnos las unas a las otras, que nos respetemos entre nosotras, que respetemos el orgullo de cada mamá por su retoño. Con ello no solamente conseguiremos una mayor y mejor sintonía entre nosotras, sino que estaremos contribuyendo al correcto desarrollo de la autoestima de su pequeñín.

Así que queridas, practiquemos todas, aprendamos a ser comadres. Controlemos ese desmedido impulso de saltar con un "pues el mío....!!!" cada vez que otra mami nos habla de su niño. Aprendamos a escuchar, a comentar, a aplaudir lo que nos cuenta, a comprender su orgullo, y sobre todo a no comparar por comparar. ¡Disfrutemos el momento de cada una!.

Conciliación Real Ya estrena su página web

Conciliación Real Ya
Conciliación Real Ya se inició a raíz de la preocupación que una madre plasmó en su blog por no poder compaginar adecuadamente su vida laboral con la personal y familiar, sobre todo con su faceta de madre.

A partir de aquí surgió un movimiento casi espontáneo que reunió a tantas otras familias que sentían lo mismo que esa madre bloggera, ese mismo "nudo en el estómago".

Así, hace poco más de un mes, nacía en las principales redes sociales un proyecto para trabajar propuestas concretas relacionadas con la conciliación laboral y familiar, Conciliación Real Ya.

Esta plataforma reunió en menos de dos semanas a más de 800 seguidores en facebook y a más de 500 en twitter. Viendo que es necesario un lugar virtual de encuentro común, el trabajo que se ha realizado hasta el momento y el que queda por hacer, que aún es mucho, se va a ir recogiendo en una página web propia, www.conciliacionrealya.org.

Este espacio virtual nace para recopilar y ordenar las ideas, peticiones, información y documentación necesarias para materializar una propuesta realista que permita conseguir en nuestro país una conciliación beneficiosa no sólo para las familias, sino también para las empresas y para toda la sociedad.

Seguimos en facebook y en twitter, pero ahora se abre una nueva ventana al mundo, para que cada vez seamos más los que peleamos por la verdadera conciliación, por una Conciliación Real Ya. Si quieres, puedes ayudarnos, ¡te esperamos!

lunes, 24 de octubre de 2011

¡Feliz lunes!

domingo, 23 de octubre de 2011

La chica del coche (III)

Llegué a la plaza un poco antes de las 6. Estaba nerviosa, temía que no apareciera, o que su situación fuera peor de lo que yo imaginaba. Sin embargo, tardó pocos minutos en aparecer, caminando tranquila y segura, con mi nota en la mano. Cualquier persona que la viera no podría imaginar su situación; su ropa, su aspecto, su rostro... no es el que uno suele ver en una persona sin hogar.

Comencé a andar hacia ella. Me miró, le sonreí. Me enseñó la nota.

- ¿Me la has escrito tú?
- Si
- Sólo he venido a darte las gracias, no necesito nada, de verdad que estoy bien, pero me ha parecido tan bonito, me ha emocionado tanto, que tenía que venir a darte las gracias. Esta nota la guardaré el resto de mi vida. Si duermo ahí es para ahorrar dinero y mandárselo a mi hijo, pero no te voy a engañar, dinero no me falta.

Y me contó su historia, la historia de una mujer que vivía en una gran ciudad, con sus estudios, su trabajo, su casa, su niño, y su marido... con una buena posición, cosa que me resulta creíble por su forma de hablar y expresarse, y porque el coche en el que vive es un coche pequeño pero de gama alta....  La historia de un mal marido que le dio mala vida, una vida que le dio muchas patadas, y que le hizo acabar sin casa, sin trabajo y sin  nada más que su coche y su niño.

Un hijo que está en un colegio interno, gracias a una beca y al dinero que ella va ganando, y una madre que se gana la vida haciendo artesanía, vendiéndola en puestecillos improvisados en la calle, y que ahorra todo el dinero que puede para enviárselo a su niño y que él lleve una buena vida. Y que duerme una que cada muchas noches en una pensión para poder lavar su ropa y que no se note que vive en un coche. Que sueña con encontrar un piso baratito para alquilar y poder vivir en él, recuperar una "vida normal", volver a tener un trabajo, y poder tener a su hijo con ella. Una madre que no pide ayuda por miedo a que le quiten a su hijo aún menor, que prefiere dormir en el coche a pedir ayuda a servicio sociales y arriesgarse a que su hijo acabe en un centro de menores.

Me juró y perjuró que no necesitaba nada, que de vez en cuando y especialmente cuando venía mucho frío dormía en una pensión,  que con sus cosillas iba sacando dinero, pero que prefería ahorrar el máximo de dinero para su hijo, que ya estaba acostumbrada a esa situación y hacía tiempo que no lo pasaba mal.

No se si volveré a saber de ella, porque según me dijo pensaba marcharse estos días a otro sitio donde esperaba vender lo suficiente como para poder ir a ver a su hijo y llevarle más dinero, y luego volver para aquí, con la idea de establecerse y si las ventas acompañan alquilar un piso baratillo.

Como digo, no se si sucederá, pero me encantaría volver a encontrármela algún día y que me dijera que, por fin, la vida le sonríe un poquito.

sábado, 22 de octubre de 2011

La chica del coche (II)

Cuando me desperté por la mañana mi primer pensamiento, tras besar a mi niño, fue para ella. La habitación estaba fría, así que por un segundo traté de imaginar el frío que habría pasado esa noche...

Camino al trabajo traté de comprobar si estaba en el coche, pero la helada nocturna empañaba los cristales, así que no pude salir de dudas. Eso me intranquilizó más, una noche tan fría tras tantos días de calor puede ser muy traicionera.

Contacté con el ayuntamiento, y una chica muy amable me explicó los pasos que ella debía seguir si quería dormir en el albergue municipal. También me explicó que Cruz Roja tenía un grupo de apoyo a indigentes, y me pidió su ubicación, para contactar con ellos y explicarle su caso. 

Durante la mañana mis compañeros la vieron salir del coche, y ya no la vieron volver.

Cuando salí del trabajo me dirigí a su coche. Llevaba una nota preparada, por si ella no estaba, como así sucedió. No sabía si el grupo de la Cruz Roja había contactado con ella, tampoco sabía si ella quería ayuda institucional, así que preferí no esperar más. Dejé la nota enganchada en la manilla del coche, y me fuí a buscar a mi niño pensando que ojalá a nadie se le ocurriera la estupidez de quitarla, o a ella tirarla sin mirarla.

En la nota, un mensaje:

¿Necesitas ayuda?  Nos gustaría intentar ayudarte, si quieres ven a la plaza mañana a las 6, ¡algo podremos hacer! :)

En mi cabeza, un pensamiento: "Por favor, que lo lea, y que acepte...".

jueves, 20 de octubre de 2011

La chica del coche

Ayer mis compañeros se dieron cuenta de que hay una chica durmiendo en un coche justo enfrente de nuestra oficina. Cuando, desde nuestra ventana, me enseñaron el coche en el que duerme, me quedé blanca. Ese coche lleva ahí por lo menos una semana, de hecho dudamos si no llevará más.

Al salir de trabajar me he acercado pero la chica no estaba dentro, tampoco la he visto por los alrededores, así que no he podido averiguar nada. Pero el malestar se ha instalado en mí, me parece increíble que en un "pueblo grande" como éste donde yo vivo una chica esté durmiendo en un coche tanto tiempo y nadie se dé cuenta. Y lo que me parecería más terrible es que siguiera ahí sin que nadie le ofreciera su ayuda. ¿En qué clase de personas nos estamos convirtiendo? ¿Qué clase de sociedad estamos dejando a nuestros hijos?

Mañana intentaré hablar con ella y averiguar si la puedo ayudar en algo. No es mucho lo que puedo ofrecerle, tampoco se si quiere o está dispuesta a que le ayuden, pero me sentiría mala persona si no le tendiera mi mano.

Esta noche, por lo pronto, no se si podré dormir pensando que mientras yo estoy tan calentita en mi cama, con mi nórdico y mi chico dándome calorcito, ella está ahí fuera, durmiendo en un coche... con los frías que son las noches por estas tierras.

martes, 18 de octubre de 2011

Una de cumpleaños

Con la incorporación de mi niño a la guardería hemos entrado en la dinámica de los eventos... comenzando con los cumpleaños. No ha sido una fiesta, sino las famosas bolsas de chuches. Ya es la tercera vez que mi bichito viene de la guardería con una de esas bolsitas. Las dos anteriores me parecieron muy acertadas, pero en esta ocasión al ver el contenido me he quedado anonadada. No perdáis detalle:

Una gominola
Un sugus
Una mariquita de chocolate 
Un palotes
Un paquete de escalofrios
Un chupa chups
Un lolipop
Una bolsa de gusanitos
Una bolsa de monchitos....
... y un globo

¡Todo esto para un niño de año y medio! Sinceramente, me parece ya no una exageración, sino una sandez. Dos tipos de "chupa", dos "bolsas de", y cinco tipos distintos de "caramelos". Para un niño, repito, de año y medio. ¿Qué enviarán cuando el crío tenga diez años?. En las ocasiones anteriores la bolsita consistía en unos gusanitos, un chupa o piruleta, un globo y algún caramelo si acaso... mucho más acertado y más que suficiente para críos tan pequeñitos, ¿no creéis?

Espero que no cunda el ejemplo...

martes, 4 de octubre de 2011

Queremos criar a nuestros hijos!! #ConciliacionRealYa

Conciliación Real Ya
Es nuestra responsabilidad exigir a los políticos que nos dejen criar a nuestros hijos. No nos vamos a callar más, no vamos a continuar esclavizadas y resignadas, a partir de ahora nos van escuchar, alto y claro. No queremos más guarderías, no queremos ir a trabajar más contentas, queremos poder elegir criarlos nosotras mismas. Por SU futuro, es su derecho.

Conciliación Real Ya en facebook

Conciliar en el país de los sueños

Conciliación Real Ya
Esto de la conciliación es algo en lo que yo nunca me había parado a pensar demasiado. Me parecía que determinados horarios no eran muy compatibles con atender adecuadamente a los niños, pero ya sabemos cómo es esto, hasta que no te ves en el brete no entiendes realmente lo complejo que es.

En mi caso vi la luz al poco de nacer mi niño. Dedicada día y noche en una lactancia materna exclusiva, veía la vuelta al trabajo como una auténtica guillotina sobre mi cabeza. Sólo de pensar en la vuelta me entraban los siete males por el cuerpo. ¿Cómo iba a dejar a mi pequeñín en una guardería, en manos de extraños, sin el amor de su mamá y de su papá, si su teta para alimentarle, relajarle y calmarle, sin el calor y el amor de su familia? Mi hermana se había ofrecido para cuidarlo cuando yo me incorporara... ¿cómo podía permitirle semejante sacrificio, sabiendo que robaría tiempo de estudio y de trabajo para hacerlo?.

En seguida empecé a pensar en cómo alargar las miserables 16 semanas... que no cuatro meses. Y es que no es lo mismo, y cuando los números son tan pequeños, los matices son importantes. Si echamos cuentas, 4 meses son 122 días, mientras que 16 semanas son 112 días. Diez días de diferencia, semana y media, que se dice pronto.

Como decía, me puse a pensar el cómo alargarlo. Lo primero y evidente era tomar las vacaciones a continuación. Pero seguía siendo poco, muy poco. ¿Y las horas de lactancia? Agruparlas o no agruparlas, he ahí la cuestión. Mi primera opción fue agruparlas, pero pensandolo con más tranquilidad me di cuenta de que sólo serían 13 días más, que tampoco era ninguna maravilla, mientras que en mi caso esa horita en medio de la jornada laboral sí era operativa, pues trabajo a 5 minutos escasos a pie de donde vivo. Esa horita sería estupenda para visitar a mi niño a media mañana, poder mantener una buena lactancia y no tener que sacarme tanta leche, y que mi niño no se viera separado de mí tantas horas durante la mañana.

El siguiente paso me lo dió Carlos González a través de uno de sus libros (creo que fue Bésame Mucho): pedir una pequeña excedencia. Tras pensarlo y sopesarlo decidí pedir a mayores un mes de excedencia, a continuación de las vacaciones, para que al menos cuando me incorporara mi niño ya tuviera los 6 meses y hubiera más opciones de alimentación además de la leche.

Ahora faltaba lo más escabroso... la vuelta al trabajo. Si algo tuve claro desde el momento en que me quedé embarazada fue que no estaba dispuesta a estar todo el día sin ver a mi ninño, y mi horario de 9 a 2 y de 4 a 7 no daba opción a otra cosa. Tenía claro que quería una reducción de jornada, y tras pensarlo y repensarlo llegué a la conclusión de que lo mejor era dejarlo en 5 horas, de 9 a 2, con la hora de lactancia en el medio hasta los 9 meses.

Muy bien, ya lo tenía claro... sólo faltaba una cosilla sin importancia... ¿Qué pensaría mi jefe de todo esto? Evidentemente veía posibilidades de conseguir casi todo, tengo un jefe estupendo que se ha implicado muchísimo en la crianza de sus hijos, reduciendo sus horas en la oficina para poder antenderlos él, así que sabía que sería bastante comprensivo.. pero... ¿tanto?

Sinceramente, lo veía muy dificil. Me parecía que pedía mucho, teniendo en cuenta cómo están las cosas. Así que preparé mentalmente una y mil veces lo que le iba a decir, preparé un documento con mis peticiones, claro y estructurado, para que lo pudiera estudiar con calma despues de hablar con él. Y preparé tambien otro documento con alternativas, por si me decía que pedía demasiado, para que encontráramos un punto bueno para los dos.

Como podeis imaginar el día que fui a la oficina para hablar del tema me temblaban hasta las ideas. Y eso que tengo un trato muy cercano con mi jefe, sé que me tiene bien considerada y me aprecia... pero estaba convencida de que pedía mucho. Iba preparada para todo, con mil respuestas para sus posibles peros... pero hubo algo para lo que no estaba preparada.... la falta de objeciones. Le pareció genial, me dijo que sí a todo sin poner siquiera un poquito de mala cara, todo le pareció estupendo y comprensible. De hecho, me fuí de allí con la sensación de que él pensaba que le iba a pedir más, y que había sufrido con el tema inutilmente. Feliz, con la sensación de estar soñando, pues en ese momento no se me ocurria ninguna opción mejor (y factible) que la que había conseguido.

Y así fue; hasta los 6 meses disfruté de mi enano, me incorporé un 1 de septiembre a las 9 de la mañana, y a las 11:05 estaba en mi casa con mi pequeñín en la teta. A las 12:00 de vuelta en la oficina, y a las 14:00 pitando para casa. Así estuvimos hasta diciembre, que se me acabó la hora de lactancia, y pasé a hacer de 9 a 2 del tirón. Hasta hoy, y espero que por mucho tiempo.

Es triste lo culpable que me sentía por "pedir tanto", cuando en realidad ¡no es nada! Deberíamos tener derecho como muuuyy poco a estar con nuestros hijos hasta los 6 meses, aunque lo que a mí me gustaría sería tenerla hasta el año, y como opción hasta los 2 años rebajando paulatinamente el sueldo que se percibe... y tener reducciones de jornada que no signifiquen mermas en el poder adquisitivo de la familia. Pero más triste todavía es que haya muchas mamás y muchos papás que no tengan opción ni siquiera a lo que yo pude conseguir, porque sus jefes se lo deniegan. ¿Cómo es posible que esto aún suceda?

Tenemos que luchar por conseguirlo, porque el futuro de nuestros niños depende de ello. Por eso os invito a uniros a la página en Facebook ConciliacionRealYa , y a seguir en Twitter @Conciliacion_RY.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Premios y juegos

Tengo un premio por publicar y agradecer, así que ¡de hoy no pasa! Siempre me ha llamado la atención esta práctica, que en mi anterior etapa "blogueril" no existía (o yo no conocía). Tras recibir el primero, me hizo tanta ilusión que comprendí su finalidad. Así que MUCHÍSIMAS GRACIAS, me ha hecho una ilusión enorme, y espero que a quien se los entregue yo los reciba igual.


Este mi primer premio es el "Premio a la Versatilidad", y me lo han entregado Bren, de Amo Ser Mamá. y Cocolina de Buceando en mí


Gracias a las dos! Es un premio que me encanta, porque me considero bastante versátil, así que me he sentido muy identificada con él. ¡Un besote guapas!

 Estas son las reglas al aceptarlo:
* Agradecer a la persona que te otorgo el premio y enlazarla en tu post.
* Compartir 7 cosas sobre ti.
* Otorgar el premio a 15 blogs que hayas descubierto recientemente.

7 cosas sobre mí:
  1. Desde muy pequeña soy una especie de ratón de biblioteca, pero no en plan "chapona", sinó como lectora casi compulsiva. Leía todo lo que caía en mis manos, sin hacer ascos a nada, sólo por el gusto de leer. Y es que soy una devoradora de historias, y muy mala tiene que ser una historia para no mantener mi atención. Con los "mundos digitales" tengo los libros un tanto abandonados, aunque siempre intento tener uno entre las manos (aunque sea en versión digital)
  2. Soy una total y absoluta adicta a las series americanas; creo que el motivo es el mismo que el anterior: me engancho a las historias. Desde que nació centollito las tengo muy abandonadas, pero antes no perdonaba una.
  3. Al nacer mi niño pedí una reducción de jornada a 5 horas. Realmente lo que me hubiera gustado es pedir una excedencia de por lo menos un año, pero económicamente es del todo imposible, así que nos tenemos que conformar con esta opción.
  4. Creo que sería un horror de ama de casa, pues las "tareas del hogar" me aburren soberanamente; hago lo necesario para mantener la casa limpia, lo del orden lo llevo un poco peor (y con centollito se hace más dificil), pero cada día me esfuerzo en mejorar, sobre todo porque me abochorna echar un vistazo a mi casa y no verla "como de revista"... ¡gracias mamá por "implantarnos" ese "chip", aunque no lo creas no lo ignoro!
  5. A pesar de lo anterior, y gracias a lo bien que me ha "preparado" mi madre, tengo bastante buena mano en la cocina, y demasiado buena mano con los postres. Antes era una de esas tareas que me aburrían soberanamente, y confieso que cocinaba entra "nada" y "nada de nada" jajajajajaj. Pero desde que mi niño empezó a comer le he vuelto a coger el gustillo, y es que preparar comidas sanas, ricas y atractivas para él es todo un placer, sobre todo porque es súper agradecido y recibe cada nuevo plato con un "¡¡¡ummmmmmmm!!!".
  6. Al nacer mi niño he descubierto una nueva afición: la fotografía. No me canso de hacerle fotos, algo que creo que nos pasa a todas las mamás, pero tambien le estoy cogiendo el gusto a fotografiar otras cosas que llaman mi atención, a captarlas bajo mi punto de vista.
  7. ¡Me encantaría ser actriz! Esta sí que es buena jajajajaaj Es una de esas cosas que siempre quise probar y nunca llevé a cabo... estuve una temporada en un grupo de teatro en ciernes, pero nunca pasamos de los ensayos, pero lo pasamos tan bien y lo disfruté tanto que me quedó el gusanillo metido... ¡Algún día lo retomaré!.

Pasarlo a 15 me parece misión imposible, basicamente porque parece que todos los blogs que "frecuento" ya lo tienen... así que se lo voy a dar a un blog muy especial que he descubierto hace poco: Yendo a por el segund@. Venía con compañía !. Lo descubrí de casualidad y ya soy toda una fan de Eva María, me parece una mujer muy valiente. ¡No dejeis de leerla!.


Además, Silva de Ser Madre, toda una aventura me ha invitado a jugar al "Blog Topao 7". El juego consiste en buscar entradas en mi blog que cumplan con las 7 categorías, y luego seleccionar otros 7 blogs para que continúen con la cadena.

He retrasado un poco el juego porque como este blog es bastante reciente me parecía complicado completar todas las categorías.... vamos a ver qué sale ;)

1. La entrada más hermosa: Trece meses; es una reflexión acerca de mi primer año de lactancia.

2. La entrada más popular: Mi "Historia de la teta": Historias de la teta: Vanesa; y lo es tanto en número de visitas como en número de comentarios. Y me hace mucha ilusión que sea precisamente ésta; ojalá continúe siéndolo durante mucho tiempo.

3. La entrada más controvertida: Valeriano Gómez, ministro de trabajo. Y más que debió serlo, pero, como siempre, los políticos la cagan y nosotros se lo permitimos.

4. La entrada más útil: Historias de la Teta, o al menos eso espero. La creé con la ilusión de ayudar a otras mamás, ojalá sea así.

5. La entrada cuyo éxito te sorprendió: Los niños estaban solos (Jorge Bucay). Me gustan mucho las historias de Jorge Bucay, y me gustaría continuar publicándolas. Esta me pareció un poco fuerte, pero aún así interesante, y por eso me decidí a compartirla.

6. La entrada que no recibió la atención que esperabas: No la definiría exactamente así, pero la voy a colocar aquí. Me gusta mucho la entrada con la que "reinicié" el blog La Orquidea dichosa. Creo que es la gran desconocida del blog, a pesar de ser la que le da nombre.

7. Entrada de la que estás más orgullosa: Yo soy Habiba. Me siento orgullosa de haber puesto mi granito de arena (no sólo en el blog) para conseguir que esta injusticia finalizara, y al mismo tiempo posicionarme respecto al tipo de crianza que practico. Ya está bien de que se nos juzgue a las que criamos con amor y respeto, mientras se aplaude otro tipo de crianza que raya el maltrato.

Me encantaría que participaran en el juego los siguientes blogs, para facilitarme la tarea de conocerlos un poco mejor:

- Yendo a por el segund@. Venía con compañía !

- Diario de una frikimami.

- La mamá de una bruja

- Madre de un bebote

- Por fin, Yo misma

- Un poco de blog

- Una mirada al otro lado

martes, 30 de agosto de 2011

Historias de la teta: Ana


El día 25 de Febrero de 2010 rompí aguas a las 9 de la mañana. Como las aguas eran claras me lo tomé con calma, y no me fui al hospital hasta después de comer. Menos mal, porque a pesar de los muchos dolores y las contracciones, hasta la mañana siguiente no me puse de parto. Los dolores empezaban a resultar insoportables, pero a pesar de la oxitocina no dilataba suficiente.

Alrededor de  las 13:00, entro el ginecólogo y dijo que esperaríamos un poco mas, pero a los pocos minutos cambió de opinión y me llevaron al quirófano, me despedí de mi novio con preocupación, mi madre se fue a la capilla a rezar y yo para  sentir como nacía mi niño.

Dónde están las explicaciones de la matrona del parto feliz, cuando tu y tu pareja, lo ves nacer, juntos, teniéndolo encima  todo llenito de sangre, intentado buscar la teta para mamar y la emoción de haber dado vida.

En mi caso se desvaneció, me hicieron la cesárea, solo tenia las explicaciones del anestesista que como sabia que no veía sin gafas me lo iba mostrando con sus palabras y al poco ya lo oí llorar y me dijeron que no salía porque tenia dos vueltas de cordón en el cuello, pobrecito, y entonces pensé menos mal porque si hubiéramos esperado igual se habría muerto.

Me lo enseñaron pegándomelo a mi cara, esa carita redonda, envuelto en una manta blanca  y con los ojos abiertos, me hizo llorar de alegría, mi niño!!! Le di un beso muy fuerte y se lo llevaron, se lo enseñaron a su padre y se lo llevaron a la incubadora un rato, allí le saco fotos mi novio que guapo y que pequeñito, sólo pesaba 2 kilos 845 gramos, me encanta ver esas fotos.

Cuando expulsé la anestesia me llevaron a la habitación ,al poco lo trajeron y nos pusimos  a darle de comer, me incorporé en la cama y me lo puse a la teta, él chupaba y yo ponía en practica las enseñanzas de la matrona en las clases de preparación con el muñeco, le daba de una teta, de otra y durante tiempo, pero creo que no sacaba nada.

Dí a luz un viernes, lo peor, menudo fin de semana de visitas acabe agotada y harta, entre la cesárea y que la leche no subía y que no tenia intimidad con mi pequeño me ponía nerviosa, el niño no comía y de vez en cuando le pedíamos un biberón para que comiera, porque la leche no me subía, depende la que estuviera en el mostrador nos lo daba o no, si no nos lo daba a esperar el cambio de turno y mientras el niño chupaba y chupaba y no sacaba nada, tampoco le queríamos dar mucho biberón por si luego no quería la teta, pero no lo podías tener sin comer.

Yo no sabia si lo hacia bien o mal, a los dos días vino una enfermera a ver cómo lo hacía, me corrigió la postura y estuve un buen rato hasta que llegaron las visitas, no se si comería. Y mientras mi compañera de habitación tenía leche como una vaca, para su pequeña y hasta me dijo quieres que le de yo, porque  la depresión posparto estaba llegando a mi, lloraba por todo y me sentía mal, miraba por la ventana y sin razón se me caían las lagrimas.

Por la noche mi niño lloraba desconsoladamente, y llamamos a la enfermera, le puso el dedo y casi se lo arranca y nos dijo este niño tiene hambre. Se lo llevó, le daría biberón y cuando lo llevaron  a la habitación estaba dormidito y durmió toda la noche. Pensé que no tenia leche y que este niño no comía.

Fueron 5 días muy duros, con muchas visitas, sin dormir, con un niño, con muchas lágrimas, con muchos dolores de la cesárea, con malas contestaciones por parte de las enfermeras,…….. y por fin llegó la última noche, a mi compañera le habían dado el alta y de madrugada, habiendo habitaciones libres, ingresa una compañera mía de preparación al parto a las 4 de la mañana y a las 8:30 horas ya estaba en la habitación con su niño y yo no hacia nada mas que pensar y yo me tiro 28 horas, no valgo ni para parir, pero sabia que esa misma mañana me iba a casa, por fin a descansar.

Llegó la pediatra y me dijo: "quiero que engorde, te lo llevas con 2 kilos 500 gramos si no engorda en esta semana te lo voy a ingresar". Todavía me sentí peor, pero dije a mi novio vete y compra leche en la farmacia y listo porque yo no tengo leche y mi niño no se va a morir.

Cuando llegué a casa, tocaron las visitas del pueblo, algunas muy largas pero ya dormimos y teníamos tiempo para los tres.

Yo quería darle el pecho pero empezó a rechazarlo, le di con pezonera y así fue mejor, pero el niño se quedaba a medias, entonces decidí sacarla y ponérsela en un biberón, sacaba como 40 ml, la ponía en un biberón  y se la daba y luego le complementaba con leche en polvo, así estuve como tres semanas hasta que me cansé, y la leche se fue retirando sola,  pero lo mas importante es que mi niño engordo y se puso fuerte.

Me quede un poco decepcionada con el tema de la lactancia, al igual que con el parto todo muy fácil y muy bonito pero cada mujer es un mundo.

Hoy en día, mi niño tiene 17 meses y esta feliz, activo, guapo y no muy gordito, es lo mejor de mi vida y la mayor alegría en nuestras familias.

Ahora llevamos un tiempo buscando un hermanit@ y cuando nazca, no dudaré en volver a sentir esta experiencia como nueva, esperemos que el parto sea mejor y sin duda intentare por todo los medios en amamantar a mi niñ@ para sentir ese vinculo tan especial madre e hijo.


Como la historia de Ana es distinta a las otras que había publicado, le pedí que me contestara a dos preguntas:

¿Por qué crees que fracasó tu lactancia?
Mi lactancia creo que fracasó, porque nadie me supo guiar, por mi poca paciencia y porque no encontré apoyo, quizás por los profesionales  o por un grupo, no sabría qué decirte. También creo que mi cuerpo no reacciono pronto y eso me hizo sentirme mal y un poco fracasada, porque si el niño se hubiera enganchado bien y hubiera chupado y quedado satisfecho seguramente estaría dándole todavía, pero no fue así.

Si pudieras volver atrás, ¿crees que harías algo distinto? En tal caso, ¿qué sería?
Si, seguramente me hubiera informado más y habría buscado un grupo aunque aquí en los pueblos sea difícil encontrarlo, hubiera preguntado mas a amigas, en Internet… pero creía que era algo innato y cuando llegara el momento como mujer sabría hacerlo y no fue así; pero creo que lo haría igual porque era inexperta y algo nuevo para mi tanto el parto como la lactancia. Además como digo te lo pintan tan bonito todo en la preparación al parto que se cree fácil y luego te quedas un poco decepcionada, pero una experiencia bonita por el resultado que tenemos, lo mejor de nuestras vidas, nuestros hijos.
Y en el segundo como tu dices ya tenemos la experiencia de este con lo cual lo haremos mejor.

Bajo mi punto de vista, el caso de Ana ilustra hasta qué punto la mayoría nos tenemos que buscar la vida para evitar que la lactancia fracase. Para empezar, una matrona pintando una lactancia tan facil y tan idealizada me hace pensar que poco no nada sabe del tema. Porque sí, la lactancia es bonita, pero pueden surgir problemas, y la matrona debe avisarnos y prepararnos para enfrentarnos a ellos. 

Si la cesárea ya es de por sí una dificultad a superar a la hora de conseguir una buena lactancia, la absoluta falta de ayuda por parte de matronas y enfermeras en esos tan importantes primeros momentos es sangrante. Si en lugar de dar un biberón o negarlo enseñaran, acompañaran, ayudaran a la mamá y al bebé hasta conseguir su objetivo -lo cual es parte de su trabajo, no lo olvidemos- habría muchas más mamás felices con su lactancia.  La falta de información  y las visitas poco respetuosas son los ingredientes perfectos para completar la ensalada del fracaso.  Sólo faltaba un petriatra con amenazas cuasi bíblicas, que ya me parece el colmo de los colmos.

Si desde el primer momento explicaran: "No te preocupes, ponlo al pecho tanto como sea necesario, el calostro es suficiente". "Si llora vuelve a ponerlo, los bebes no sólo lloran por hambre, tambien lo hacen porque se sienten extraños fuera de tí y necesitan sentirte". "No te preocupes si al apretar no sale nada, el bebé al mamar consigue sacar cantidades que tú jamas sacarás ni apretando ni con un sacaleches". "La leche casi nunca sube hasta el tercer día, a veces aún tarda más, así que no te agobies por no tener los pechos llenos, ten paciencia, pon a tu bebé al pecho y la leche subirá"."No te agobies por el peso, todos los bebés pierden peso al nacer; si lo pones al pecho siempre que pida y observas que hace pis normalmente, no habrá problemas". "No le des biberones, retrasará tu subida de la leche, tu bebé aprenderá a mamar mal, y la lactancia fracasará"... ¡Otro gallo cantaría!

Así pasa que en la mayoría de los casos, las mamás que consiguen una buena lactancia es porque se han informado y mucho de cómo funciona todo y todos los posibles problemas que puedan surgir, y sobre todo que cuentan con una convicción a prueba de enfermeras, visitas, pediatras, biberones y demás interferencias externas.

Ojalá Ana tenga pronto ese segundo bebé que busca, y ojalá entre todas consigamos que esta segunda lactancia sí sea como tiene que ser: bonita, disfrutada y continuada tanto como mamá y bebe deseen.

Un besote Ana y gracias por compartir tu historia!

domingo, 28 de agosto de 2011

Una película

Escena 1
Vista general. Se ve una minúscula casita, de esas conocidas como "fin de semana".

A un lado de la casa, una larga mesa, llena de gente que parece ser familia, comiendo. Adultos de todas las edades comparten comida, comentarios y risas. Sólo hay un niño, de poco más de un año. Sentado en su trona, entre sus padres, comparte con ellos su comida.

Al otro lado de la casita, 2 sillitas de niño, tumbadas las dos, con sendos bebés durmiendo dentro, uno de 5 meses y otro cercano al año. No hay contacto visual entre ellos y sus padres. No hay escuchabebés ni cámara de vigilancia. Nadie los ve ni los oye, nadie los vigila. Eventualmente, alguien que se levanta al baño o a coger algo del interior de la casa avisa: "chiquirrinín llora" o "nontaenano está despierto". Uno de sus progenitores se acerca, se apura a dormirle y vuelve a su sitio para continuar la cuchipanda.

Escena 2
El reloj avisa: hora de la merienda. Los aplicados padres comienzan a alimentar a su vástagos.
"Notanenano" es regalado con un delicioso potito multifrutas tamaño XL. Acepta las primeras cucharadas de buen grado, al acercarse a mitad de potito empieza a rechazar, torcer la cara, cerrar la boca. Su mamá, implacable, aprovecha cualquier apertura de boca para meter la cuchara en la boca. Si es necesario tapar la nariz, se tapa. No queda del potito casi ni el bote.
Chiquirrinín, aún sentado en su silla, recibe tambien su potito multifrutas, aunque tamaño mini. Intenta resistirse desde la primera cucharada, protesta, se revuelve, deja escurrir el potito por la comisura de los labios... pero mamá insiste, implacable. A la cuarta cucharada comienza a llorar, y entonces abuela toma el relevo, y aprovecha cada sollozo para meter una cucharada. Chiquirrinín llora desesperado, con la boca llena de potito y tosiendo de vez en cuando. Papá se acerca:  "túmbalo, así lo traga mejor". Y se vuelve a ir. Abuela continúa implacable, mamá se rinde un poquito y lo toma en brazos, pero la merienda continúa. El potito sale igual que entra, pero abuela no se rinde. Mamá decide probar con el biberón; chiquirrinín al verlo comienza a llorar desconsoladamente, queda claro que lo está pidiendo a gritos. Abuela insiste hasta que el salvador biberón llega, y chiquirrinín se agarra a él y lo toma con ansia. Como cada día será incapaz de acabarlo "por las buenas", pero esa es otra historia y la contaremos en otro momento.


¿Título de la película?

jueves, 25 de agosto de 2011

La tranquilidad de que tome pecho

Que dar el pecho es lo mejor para el bebé, es algo que sabemos y que es indiscutible. Que también es bueno para la mamá, es algo que se está descubriendo más recientemente, pero creo que es algo que no influye en nuestra decisión de dar pecho. Pero hay algo a lo que quizás no se está dando la debida importancia, y que con la experiencia he visto que sí la tiene, y según pasan los meses cada vez adquiere más. Y es la tranquilidad que da a la mamá el hecho de dar el pecho.

Esta tranquilidad no es tal al principio, de hecho es más bien al contrario, debido a las continuas interferencias externas. Ya nos lo sabemos todas: que si no le engorda suficiente, o que le engorda demasiado. Que si toma mucho o poco. Que si se mal acostumbra, que si es manía... y demás tonterías.

Van pasando los meses, vas adquiriendo confianza, y entonces llega la alimentación complementaria. La experiencia con ella suele ser distinta para las mamás "convencidas" de dar el pecho de las que no lo están o las que dan biberón. Las primeras suelen introducirlos sin prisas, siguiendo los ritmos que marca su bebé, y siempre después de mamar. Las segundas suelen seguir las pautas marcadas por el pediatra o la matrona, y dan prioridad a esos alimentos. Y aquí empieza esa tranquilidad de la que hablo. Porque, tras meses dando pecho, ya tienes la lección bien aprendida, ya sabes que lo que más le puede alimentar es tu pecho, y que ni hay prisa ni hay necesidad de dar otras cosas. Es un aprendizaje, pues se trata de que el bebé conozca nuevos sabores y texturas, y los aprendizajes van mejor despacito y con buena letra. Y sabiendo que con el pecho ya está alimentado es fácil estar tranquila y seguir esos ritmos, incluso si no quiere probar la comida durante meses.

La alimentación avanza, poco a poco acepta alimentos, cada vez más; pasan los meses, el bebé crece y empieza a ser un niño (o niña) que ya casi come "de todo"... y entonces empieza la "fiesta" de los dientes, y si va a la guardería la "fiesta" de las enfermedades. Y estas "fiestas" conllevan no comer. Y aquí viene la gran diferencia. Porque un niño que pierde el apetito, si toma pecho, se refugia en el pecho; raro, rarísimo, es que no quieran, de hecho por mi experiencia estoy viendo que cuando comen menos maman más. Así que, aunque que un niño deje de comer siempre hace que la mamá se preocupe, las cosas se ven muy distintas cuando toma el pecho, porque sabes que mientras continúe mamando está alimentado. Esto con un niño que no toma pecho no es igual, porque cuando no comen no comen, no quieren nada, y muchas veces ese nada incluye que no quieran ni leche ni bibe ni nada. El pecho lo aceptan porque es otra cosa ;).

Y en esas ando yo estos días, con un niño que lleva una semana sin comer apenas y preocupada, porque me da miedo que se le encoja el estómago y se acostumbre a no comer. Pero la preocupación es relativa, pues al fin y al cabo estos días mama y mucho, con lo que alimentado está. Pero esta situación me ha llevado a reflexionar y a pensar... ¿Qué pasaría si ya no tomara pecho? Hoy no ha aceptado más que medio yogurt y un trocito de jamón york en todo el día, poco más o menos lo mismo que durante el resto de la semana. Le hemos ofrecido, entre otras cosas, leche, y no la ha aceptado, a pesar de que le encanta beberla tanto de su taza como de un bibe. ¿En que situación de debilidad se encontraría ahora si ya no tomara pecho? ¿En que situación de nervios nos encontraríamos nosotros viendo que no acepta comida, y que los días pasan y continúa sin hacerlo?.

Cada día tengo más claro que la naturaleza es muy sabia, y que si nos permite dar el pecho durante tanto tiempo, es que no sólo es beneficioso, sino que también es necesario. A los hechos me remito.

viernes, 19 de agosto de 2011

Los niños estaban solos (Jorge Bucay)

Su madre se había marchado por la mañana temprano y los había dejado al cuidado de Marina, una joven de dieciocho años a la que a veces contrataba por unas horas para hacerse cargo de ellos a cambio de unos pocos pesos.
 Desde que el padre había muerto, los tiempos eran demasiado duros como para arriesgar el trabajo faltando cada vez que la abuela se enfermaba o se ausentaba de la ciudad.

 Cuando el novio de la jovencita llamó para invitarla a un paseo en su coche nuevo, Marina no dudo demasiado. Después de todo los niños estaban durmiendo como cada tarde y no se despertarían hasta las cinco.

 Apenas escucho la bocina cogió su bolso y descolgó el teléfono. Tomo la precaución de cerrar la puerta del cuarto y se guardo la llave en el bolsillo. Ella no quería arriesgarse a que Pancho se despertara y bajara las escaleras para buscarla, porque después de todo tenia solo seis años y en un descuido podía tropezar y lastimarse. Además, pensó, si eso sucediera, ¿como le explicaría a su madre que el niño no la había encontrado?

 Quizás fue un cortocircuito en el televisor encendido o alguna de las luces de la sala, o tal vez una chispa en el hogar de leña; el caso es que cuando las cortinas empezaron a arder el fuego rápidamente alcanzo la escalera de madera que conducía a los dormitorios. La tos del bebe debido al humo que se filtraba por debajo de la puerta lo despertó. Sin pensar, Pancho salto de la cama y forcejeo con el picaporte para abrir la puerta pero no pudo.

De todos modos, si lo hubiera conseguido, el y su hermanito de meses hubieran sido devorados por las llamas en pocos minutos. Pancho grito llamando a Marina, pero nadie contesto su llamada de auxilio. Así que corrió al teléfono que había en el cuarto (el sabia como marcar el numero de su mama) pero no había línea. Pancho se dio cuenta que debía sacar a su hermanito de allí. Intento abrir la ventana que daba a la cornisa, pero era imposible para sus pequeñas manos destrabar el seguro y aunque lo hubiera conseguido aun debía soltar la malla de alambre que sus padres habían instalado como protección.

Cuando los bomberos terminaron de apagar el incendio, el tema de conversación de todos era el mismo: "¿Como pudo ese niño tan pequeño romper el vidrio y luego el enrejado con el perchero? ¿Como pudo cargar al bebe en la mochila? ¿Como pudo caminar por la cornisa con semejante peso y bajar por el árbol? ¿Como pudo salvar su vida y la de su hermano?"

 El viejo jefe de bomberos, hombre sabio y respetado les dio la respuesta:
 -Panchito estaba solo... No tenía a nadie que le dijera que no iba a poder.

jueves, 11 de agosto de 2011

Historias de la teta: Yanina


Hace poco más de 16 meses nació mi primer hija, la luz de mis ojos!
El parto no fue como hubiese querido, debido a que a una semana de cumplir las 40 de embarazo, mi ginecólogo decidió hacerme una cesárea.

Así fue, un día Jueves 11:25 hs nace mi hija, 3.100 kilos, una hermosura! Ese día fue difícil, además de los dolores de la operación, mi niña tenía mucho hambre y no podía prenderse del pecho debido a que los pezones eran muy pequeños y debían formarse, tanto ella como yo, debíamos aprender, fueron algunas más de 24 hs, difíciles, llantos, angustia, hambre, cansancio, pero luego de muchos y largos intentos logramos que mi hija pudiese mamar!!

Los primeros dos meses, la tenía que despertar para darle el pecho, tomaba cada 3-4 hs, y se echaba su buen rato mamando. Al cumplir los dos meses, tuve que volver a trabajar, lamentablemente las leyes argentinas no apoyan mucho a la lactancia prolongada, y tuve que tomar una decisión fundamental para poder seguir mis principios, reduje mi jornada de trabajo (también los ingresos) pero no podía perderme estos meses de mi hija, formar ese vínculo tan especial, y además, que ella tuviese el mejor alimento que le podía dar.

Seguimos con la lactancia, luego llegaron los dientes, ayyyyyy mis pechos!! Mi hija llegó a lastimarme, y como ella no quería que usara las pezoneras, debía darle sin ellas, que dolor!! Pero aún así, ni se me cruzó por la cabeza dejar de amamantar.

Mi hija hasta los 9 meses más o menos, estaba en el percentil 50, pero a partir de ahí, fuimos bajando, al cumplir el año llegamos al percentil 25, la pediatra me recomienda que no le dé tanto pecho a mi niña, que le diera más alimentos, pero si come muy poco o nada de nada como le voy a retirar lo único que le gusta. Seguí dándole el pecho a demanda, pero aún así el peso no nos ayuda, ahora estamos casi en el percentil 10, pero mi hija es muy activa y feliz.

No considero que su poco aumento de peso se deba al pecho, sino a su intensa actividad y que es una niña de contextura pequeña, así que seguiremos con el pecho a demanda!

HIJA FELIZ, MAMÁ FELIZ, FAMILIA FELIZ!!

Yanina

¡Que bonito Yanina! Y tienes razón, si la niña no come, ¿cómo le vas a quitar la teta? Por aquí tambien hay mucha costumbre de echarle la culpa de todos los males a la teta... ¡cuando muchas veces lo que hace es evitar otros mayores! ¡Un besote gordo a tí tambien!

miércoles, 10 de agosto de 2011

Historias de la teta: Mother Goose


Bueno pues empezaré mi historia diciendo que mi lactancia comenzó de manera bastante desastrosa.

Yo soy muy cuadriculada y me gusta tenerlo todo organizado asi que cuando descubrimos que estabamos embarazados me compre la gran guia del embarazo y la lei parte por parte, mes a mes y capitulo a capitulo siguiendo las instrucciones obedientemente.

Nunca me habia planteado el tema de la lactancia, inocente de mi pensé que era algo innato a nosotros, ¿no somos mamiferos?? pues eso....No se me ocurria que la lactancia tuviera fracasos ( y cuantos....). Asi que ni me informé ni me preocupé sobre el tema, ya sería como fuese cuando tuviese que ser.

Sobre lo que si habia meditado y pensado era sobre mi parto, queria lo mas natural posible y junto a mi pareja en TODO momento. Lamentablemente no fue asi y me separaron de mi pareja y lo que es peor de mi hijo nada mas dar a luz y hasta 24 horas después.

El niño vino ya tomando biberones, inocente de mi no se me ocurrió poner el grito en el cielo ni montar la de San Quintin ya que en otros hospitales es impensable que esto ocurra, y se les da a los bebes separados de sus madres como mucho gotitas de suero, porque para el/la que no lo sepa un biberón en momentos tan tempranos puede acabar con la lactancia.

Pero yo lo intenté, y lo intenté y lo intenté. Sólo una de las múltiples enfermeras que me atendian se dignó a darme una indicación, por cierto bastante útil que fue la postura en que tenia que colocar al bebé para darle el pecho. Si, es así de triste, somos los únicos mamiferos que no sabemos dar de mamar a nuestras crias.
El resto de personal sanitario se encargó de desanimarme a más no poder, cosas como: "Uy, si no te ha subido ya la leche, despideté" o "Ya puedes ir aprendiendo a dar biberones", se encargaron de hacerme dudar en todo momento.

Pero cuando salí del hospital una que es aragonesa, y cabezona a más no poder se empeñó en que su bebé tomaria el alimento de ella misma y puso al bebé al pecho sin descanso. Debería haber hecho caso a mi madre (¡Ay, Mamá! Cuantas veces habré repetido esto a lo largo de mi vida...) y haberme puesto en contacto con el grupo de lactancia para que vinieran a echarme una mano. Pero mi instinto animal, supongo que seria, me hizo reaccionar de la manera que mejor pude haber hecho y conseguí desterrar los biberones y dar el pecho a mi hijo.

No digo que no haya habido momentos dificiles, los ha habido y muchos, al principio me dolía supongo que por malas posturas y tambien porq jugaba con la desventaja de una "herida de cesarea" q dolia cada vez q la tocaba, luego se añadía q tenemos un bebe muy demandante y solo queria estar en brazos o en el pecho, cosa logica y normal pero cuando te pegas el dia sola de 8 a 20 se hace muy dificil.

Asi que para mi la gran salvacion fue el grupo de lactancia al que al final acudi cuando mi bebe tenia tres meses y menos mal! porque a parte de resolver mil millones de dudas, aprendi un monton de cosas y sobre todo y mas importante conocia a mamas que estaban a mi misma situacion y ver que no eres un bicho raro y que lo que te ocurre a ti es lo mas normal del mundo es un alivio.

Otro de mis puntos de apoyo en este gran mundo que es la lactancia ha sido la estoica figura de mi marido que ha sacrificado sus horas de sueño para que yo descansara porque yo daba el pecho, o que paseaba al bebé por las noches para que yo pudiera dormir un poco. Que me ha animado en los momentos de duda y que ha hecho que las ideas que los dos nos hemos forjado sobre crianza siguiera poniendolas en practica pese a grandes momentos de debilidad.

Tambien he de mencionar como guia al gran pediatra Carlos Gonzalez, el guru de las de la teta que dice mi marido, estepues señor ha resuelto tambien infinitas dudas, guiado, indicado o simplemente reforzado las ideas que teniamos sobre lactancia y crianza en general.

Yo desde luego animo a cualquier mamá a dar el pecho, es algo precioso, momentos unicos que no se borraran de la mente. Si, en ocasiones es duro y creo que nadie tiene comienzos faciles pero desde luego que merece mucho la pena porque ya no solo le das una serie de defensas a tu bebé ademas de alimento y bebida si no que creas ese vinculo tan especial, esa conexion que nadie podra entender a menos que haya pasado por la misma experiencia.
Los momentos duros se olvidan y solo recuerdas su carita de satisfaccion, su manita acariciandote, su calorcito y el retumbar de su corazon.

Mother Goose


¡Gracias Mother Goose por compartir tu historia! Por cierto, espero que pronto retomes tu blog, Una madre apurada, se echa de menos leerte ;) Un besote gordo!

lunes, 8 de agosto de 2011

Historias de la teta: Sonia


Siempre quise ser madre y también tenía muy claro que quería dar el pecho. Mi madre siempre nos contó que nos dio el pecho aunque no mucho tiempo ( bueno hace años pensaba que 3 o 4 meses si era mucho tiempo, ahora he cambiado de opinión…) por lo tanto para mi era lo natural.

Cuando me quedé embarazada me informé mucho sobre el parto y la lactancia y en las clases de preparación al parto la matrona nos contaba que a ella le resultó difícil establecer la lactancia pero que querer era poder y eso lo gravé en mi mente. Por aquel entonces para mi dar el pecho era la única opción pero mi meta estaba en los 6 meses, luego ya empezaría a trabajar y probablemente pasaríamos al biberón, por suerte las cosas cambian y los pensamientos también.

Mi hijo nació llorando, si, no había acabado de salir y ya lloraba. Me lo pusieron encima y seguía llorando, nada le consolaba; ni mi olor, ni mi voz, ni mis besos. Sólo se calmó en el momento en que lo puse al pecho, así que él también tenía claro que quería mamar. En aquel momento me sentí la mujer más feliz del mundo: había tenido un hijo y además le estaba alimentando por mi misma.

Pero no todo fue tan fácil. Sus primeros días, en el hospital, los pasó literalmente enganchado a mi; sólo en mi pecho se calmaba, en cuanto estaba un rato separado lloraba y lo buscaba, así que tuve que aguantar un montón de comentarios de las visitas.

Estuvimos dos días en el hospital y los dos se los pasó llorando o mamando y nosotros casi sin dormir. Una enfermera me dijo que aun no me había subido la leche y que mi hijo había perdido bastante peso y tenía hambre. Me derrumbé y lloré, me sentía fatal y accedí a darle un biberón, lo tomó con ansia y se quedó frito al instante, lo que hizo que yo todavía me sintiera peor.
Pero no estaba dispuesta a tirar la toalla tan pronto así que intenté buscar ayuda y me enteré que en el hospital había una unidad de lactancia y pedí asesoramiento. Vino una pediatra y estuvo enseñándome como ponerlo bien al pecho, nos dieron el alta y tuve que volver en 3 ó 4 ocasiones con ella para ver como íbamos y para pesar al niño.

Al tercer día aun no me había subido la leche así que decidió que lo mejor sería ayudarlo un poco en algunas tomas, pero no con un biberón; nos enseñó como darle leche de fórmula a la vez que lo ponía al pecho, así estimulaba y a la vez se alimentaba. Al cuarto día me subió la leche y en unos días ya no necesitaba ninguna ayuda. Aun así se pasaba el día mamando, se quedaba dormido y en cuanto notaba que se despegaba un poco de mi volvía a mamar.

Así nos pasamos prácticamente 2 meses en los cuales tuve que oír muchas cosas, sobretodo que no iba a poder seguir con el pecho porque tenía poca leche, pero mi niño a pesar de tener reflujo y vomitar tras prácticamente todas las tomas engordaba y crecía, así que eso junto a su expresión cuando mamaba me dieron las fuerzas necesarias para seguir adelante. Hubo momentos que pensé en tirar la toalla, pero hablaba con otras madres que daban el pecho a niños más mayores y todas decían que era lo mejor que les había pasado, así que cada día pensaba "pues si he llegado hasta aquí voy a seguir".

Fueron pasando los días y todo iba fluyendo mejor, nos íbamos conociendo, empecé a pasar más de lo que me dijeran, yo veía a mi hijo feliz así por lo que no lo debería estar haciendo tan mal y seguimos con la lactancia.

Actualmente no hay día que no me alegre de haber continuado, nunca había vivido nada parecido, jamás me había sentido tan bien, ahora el mejor momento del día es cuando vuelvo del trabajo y le pregunto a mi hijo que quiere y me dice con una dulce sonrisa teee-taaaa, se engancha a mi pecho y se duerme plácidamente, poder vivir esto es un regalo y no puedo evitar el intentar animar a todas las madres a vivirlo.

Por todo ello doy gracias a mi hijo por ser como es, por no conformase y pedir lo que quiere, por abrirme los ojos y dejarme disfrutar de la maternidad en toda su plenitud.

Sonia

¡Gracias Sonia por compartir tu historia! Sí que es verdad que querer es poder, pero en tu caso, has querido mucho maja, eres mi ídolo, porque has tenido una persistencia a prueba de bombas. Un besote gordo :)

Historias de la teta: Mi historia de la teta


Ser madre es algo que siempre estuvo dentro de mí; quienes me conocen bien saben que siempre ha sido uno de mis sueños. Y en mi sueño, en esa estampa maravillosa que yo formaba en mi mente, nunca estuvieron presentes los biberones, siempre había una amorosa mamá dando el pecho a su bebé. Estoy convencida de que el ver a mi madre amamantar a mi hermana durante un año tuvo mucho que ver; ¡gracias mamá, por hacernos ese regalo a las dos!. Tanto es así que cuando llegó el momento ni siquiera compré biberones, pues para mí no había la más mínima duda de que daría pecho; ni siquiera me planteé que algo me lo pudiera impedir.

Durante el embarazo busqué información en internet y libros acerca de mi estado y lo que vendría después, y, cómo no, me encontré también con información acerca de la lactancia. Fue entonces cuando me hice consciente de los problemas que podrían surgir, sobre todo a través de un foro donde mamis voluntarias ayudaban a otras con sus problemas y sus dudas. Debo decir que este foro fue una auténtica escuela para mí. ¡Cuanta información y qué bien dada!.

Llegado el parto, tuve la inmensa suerte de que el personal sanitario fue un auténtico 10 en lo que a los primeros momentos se refiere. Tan pronto nació mi niño, se lo llevaron lo justo para limpiarle las vías respiratorias, e inmediatamente lo pusieron sobre mí. Cuando acabaron de zurcirme (algún día contaré esto...) y me sacaron de quirófano, inmediatamente lo colocaron junto a mí y lo acercaron a mi pecho para que comenzara a mamar... ¡y se agarró sin problemas! Y ahí estuvo mi campeón, hora y media agarradito y mamando, hasta que finalmente se lo tuvieron que llevar para limpiarlo, pesarlo y demás.

Los primeros días mi niño se pasaba horas y horas enganchadito, mamando como un desesperado, pues el calostro parecía no saciarle. Me hacía un daño horrible, tanto es así que en dos días ya se me caían los lagrimones al ponerlo. "Si te hace tanto daño, ¿por qué no le das un biberón?" me decía mi marido. "No, la leche subirá". Y apretaba los dientes y lo ponía al pecho, y aunque al principio dolía horrores poco a poco el dolor se disipaba. Y la leche subió, por fin, al cuarto día. Lo supe en el momento en que mi niño pasó de mamar como un desesperado a mamar relajado. Y se confirmó unas horas después, cuando mis pechos se convirtieron en la terrorífica caricatura de un aumento de mamas exagerado, inflados y a punto de reventar, hasta el punto que tuve que vaciarlos un poco.

A partir de ese momento, la lactancia se normalizó, mi niño mamaba hasta quedarse dormidito, a veces tanto rato que llegaba a hacerme daño, y generalmente sus sueños rondaban las 3 horas, lo cual me permitía descansar. Cada vez que lo ponía al pecho me derretía de amor, no se me ocurría estampa más bonita que tener a mi niño así, pegadito a mí, mientras le daba lo mejor de mí.

Pero no todo fueron rosas, y es que cuando llegaba una crisis de lactancia, mi nene volvía a mamar como un desesperado, volvían las largas horas al pecho, y volvían otra vez los lagrimones en los ojos. De nuevo la pregunta "¿Por qué no le das un biberón, si te duele y no le llega?" "No. Esto se arregla con teta y más teta, si le doy un biberón será peor". Y así era, siempre se arreglaba.

Debo decir en este punto que cometí un grandísimo error: no acudir a un grupo de lactancia. Y es que, en verdad, no tenía que haber pasado esos dolores. Pero siempre miraba el calendario de las reuniones y me decía "esta semana voy". Pero cada semana surgía algo, y como mis dolores acababan pasando, yo olvidaba mi pensamiento.


Como no podía ser menos, durante todos esos meses recibí infinidad de interferencias externas: al principio "tu leche no le llega, por eso mama tanto". Mas tarde "ese niño está muy gordo, no le des tanto pecho" y tambien "¿Otra vez teta? lo estás malacostumbrando", o cuando comenzó con la alimentación complementaria "No le des tanto pecho y dale más comida" "Normal que no quiera comer si siempre le estás dando teta", y demás "bienintencionadas" lindezas. A estas perlas tambien le acompañaban otras como "Está tan gordo que cuando quiera andar no será capáz" "No lo tengas tanto en brazos que lo estás malcriando" "¿Para qué le das teta si no la ha pedido?". Estos comentarios tan "cariñosos" siempre venían de acérrimas defensoras del biberón, y lo único que conseguían era aumentar mi rechazo hacia el biberón y quienes tanto lo defendían. (Por cierto, mi niño comenzó a andar con 7 meses, y con 9 ya lo hacía completamente solo. Sobran los comentarios).


Y así fueron pasando los meses, unos rodados, otros con molestias de nuevo. Unos durmiendo bastante bien, otros durmiendo horriblemente mal. Cuando se hacía tan duro como para pensar en rendirme al biberón me decía a mí misma "sólo un día más, hoy ha sido muy duro pero inténtalo sólo un día más". Y al día siguiente siempre era mejor, lo suficientemente bueno como para querer continuar.

Hasta que llegó un día en que mi nene se hizo consciente de que yo era su alimento, que detrás de la teta estaba mamá. Ese día me miró con unos ojos, con un amor, una ternura, una emoción.... es algo que no podré olvidar en mi vida. Entonces comenzó a acariciarme el pecho, la cara, a sonreír en la teta... y ese día supe que todas las noches en vela, las grietas, los dolores, la esclavitud que es a veces la teta, merecen tantísimo la pena que si volviera atrás repetiría sin dudarlo ni un instante.

Desde ese día todo cambió, y ahora cuando mi niño se pone al pecho ya no es un momento de comer y de cariño, pues el orden se ha invertido; ahora es un momento de AMOR, de mimos, de miradas tiernas, de juegos, de risas, y de caricias... suyas, mías, y también de papá. Porque el pecho no excluye a papá, digan lo que digan. Mi marido ha disfrutado tanto como nosotros de la lactancia, hasta el punto de que estoy segura de que a veces ha deseado poder dar él también la teta. Me ha acompañado en los momentos duros, y ha disfrutado de los bonitos; me ha puesto al nene a la teta, lo ha acariciado mientras yo le daba, ha sonreído al verlo a él sonreír en la teta, al verlo emocionarse al acercarse... y también al escucharle decir por primera vez TETA. ¡Qué día más bonito, y cuánto nos emocionamos los tres!

Son ya 17 meses de lactancia, y aunque la mayoría del tiempo es una experiencia preciosa, es verdad que aún hay momentos en que es duro. Pero en esos momentos, aún ahora, me digo "Sólo un día más". Y proyecto en mi mente todos esos momentos maravillosos que hemos compartido en la teta, que no son comparables con nada más que hayamos vivido. Y esos momentos hacen que quiera intentarlo, al menos, un día más.

No se cuántos días más habrá... pero de corazón deseo que sean muchos.

"Orquidea Dichosa"

Historias de la teta


A veces parece que las que conseguimos una lactancia materna satisfactoria y la prolongamos más allá de los 6 meses primero, del año después, y hasta donde sea posible a continuación... es porque todo nos ha venido rodado, sin problemas ni molestias, sin esfuerzo añadido.

Por desgracia, casi nunca es así.

El problema de esta concepción errónea es que ya casi parece que sólo hay dos opciones: o no hay ningún problema y la lactancia es exitosa e incluso prolongada, o surgen terribles problemas que obligan a abandonar casi antes de empezar o al cabo de pocos meses.


Por culpa de esta idea tan extendida, hay muchas mamás que al encontrarse con problemas abandonan la lactancia, abrumadas ante la falta de ayuda, apoyo, respuestas... y creyendo que lo suyo no tiene solución, que o sufren una lactancia casi imposible o se rinden a la "evidencia" de que "no pueden" y dan leche de fórmula.

Pues chicas, tengo buenas noticias para vosotras: SI QUE PODÉIS

Si yo personalmente lo he conseguido fue a base de mucho, mucho tesón, convicción a raudales, kilos y kilos de paciencia y amor, y también mis buenos lagrimones, para qué negarlo. Pero todo esto merece la pena no sólo por dar lo mejor a nuestro bebé, sino también por el lazo tan especial que crea entre madre e hijo, y por los momentos tan maravillosos que nos regala.

Sé de buena tinta que ni soy la única ni la que más dificultades ha encontrado, ni tampoco la que más lo ha disfrutado. No soy una mamá especial, ni una supermamá, sólo soy una mamá como muchas otras. Por eso he pedido a varias mamás que compartan sus historias de la teta. Porque cada una de nosotras, a su manera, y por distintos motivos, hemos tenido que pelear mucho para llegar hasta donde estamos, pero ahora disfrutamos de la lactancia de un modo que nunca habíamos podido imaginar.

Gracias a todas por ser tan generosas. Ojalá nuestras historias sirvan a otras mamás que estén pasando por lo mismo a sentirse comprendidas y acompañadas, a continuar adelante y alcanzar sus objetivos, pero sobre todo a llegar a disfrutar de la lactancia.

Ojalá consigais disfrutarla tanto como nosotras.



¿Te gustaría compartir tu historia? Escríbenos a laorquideadichosa@gmail.com

jueves, 4 de agosto de 2011

La Lactancia Materna es Mucho Más que Leche

La Lactancia Materna es Mucho Más que Leche


La Lactancia Materna es Mucho Más que Leche es un Carnaval de Blogs iniciado por Amor Maternal para celebrar la Semana Mundial de la Lactancia Materna e invitar a la reflexión acerca de todas las dimensiones en las cuales podemos concebir la lactancia materna, todos los ámbitos de la vida en los cuales puede afectar tanto al ser humano, como a la sociedad, al planeta, las relaciones interpersonales, etc.


El lema internacional es Lactancia Materna, una experiencia 3D y se centra en incorporar la comunicación dentro del mundo de la lactancia, que hasta ahora había tenido dos dimensiones: la temporal (desde el embarazo hasta el destete) y la espacial (amamantando en casa, en centros de salud, etc.) tal y como nos lo cuenta Lola Rovati desde Bebés y Más.

Leer más: http://www.amormaternal.com/2001/07/semana-mundial-de-la-lactancia-materna.html#ixzz1U2axLdOL


Este año me gustaría aportar mi granito de arena, publicando una serie de entradas en torno al tema de la lactancia materna, así como el enlace a este carnaval, en el que encontrareis blogs y entradas muy interesantes.

Particularmente veo que, como siempre, las mamás vamos por delante de los políticos. Y es que ya hace tiempo que la comunicación se ha incorporado a la lactancia, en forma de grupos, foros, chats, y últimamente y con mucha fuerza blogs. En todo caso me gusta el lema porque espero que sirva para difundir aún más esa posibilidad de encontrar ayuda no sólo en el entorno inmediato, sino también por otros medios.

Sin duda la lactancia es mucho más que leche. Es dedicación, es AMOR, es comprensión, es sensibilidad... es complicidad. Es un millón de cosas que no se pueden expresar con palabras, y que sólo comprenden quienes, mes tras mes, comparten ese momento especial con su bebé.

Espero con mi granito de arena animar a alguna mamá a conseguir su lactancia bien establecida.


miércoles, 3 de agosto de 2011

Semana de la lactancia materna

Del 1 al 7 de agosto se celebra en más de 170 países la Semana Mundial de la Lactancia Materna, destinada a fomentar la lactancia materna, o natural, y a mejorar la salud de los bebés de todo el mundo.

Y la pregunta es... ¿por qué hay una semana de la lactancia materna? ¿En serio la necesitamos, concretamente aquí en España?

La respuesta es SI, es necesaria. Según una publicación realizada por J. MARTÍN CALAMA Coordinador del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría. en el año 1997:

"El 73,6% de todas las madres continúa lactando al final del primer mes, el 46,8% alcanza el final del tercer mes dando el pecho y sólo un 15,9% consigue mantener alguna toma de pecho por encima del sexto mes".

¿Qué falla para que tan pocas alcancen su objetivo? Personalmente lo tengo muy claro: nos falla la administración, para variar.

Ya en el hospital, por muy claro que dejes que quieres dar pecho, y que lo quieres dar EXCLUSIVO Y A DEMANDA, tienes que estar muy atenta para que no le den un chupete al bebé a la primera de cambio (vease prueba de la sordera, como me pasó a mí). Y es frecuente que si te ven titubear lo más mínimo te ofrezcan un bibe o incluso te presionen para que lo aceptes. Una vez en casa, pediatras y ginecólogos a menudo pecan también de desconocimiento, o de informaciones obsoletas y dañinas como "a demanda, es decir cada tres horas lo que quiera" "diez minutos cada pecho cada 3 horas", etc, o que al primer "problema" que surja culpen a la lactancia y empujan a la mami al biberón.

Una iba con la lección bien aprendida, las ideas claras, convicción férrea, y por suerte en mi caso las interferencias fueron más bien del entorno (que no del inmediato, que me apoyó en todo momento) y de poca consistencia. Pero hay muchas mamás que no tienen la información, no tienen recursos de los que tirar, no tienen un entorno que les apoye, desconocen la existencia de grupos de apoyo, y entonces llega el pediatra, les aconseja un biberón para que el bebé coja más peso, y allá que se van. O el ginecólogo les dice sin inmutarse "en este pecho no tienes leche" tras una prueba tan "fiable" como apretarle un poquito, y se lo creen a pies juntillas. Y el problema no es que den un biberón, el problema es que biberón tras biberón y sin darse cuenta se cargan la lactancia, y muchas acaban frustadas y sin dar el pecho, sin saber muy bien por qué.

Pues no, chicas, no caigais en los típicos errores que suelen dar al traste con los objetivos y expectativas de las mamis:

Uno: la lactancia no tiene que doler ni que molestar. Si esto sucede, algo va mal. Si algo va mal, pide ayuda, y hazlo SIEMPRE en un grupo de lactancia.

Dos: que tú, el pediatra o el ginecólogo no seas capaz de sacar más que unas pocas gotas de leche del pecho, no quiere decir que no tengas leche. Este un error muuuuuy frecuente. Para que veas hasta qué punto es un error, yo he disfrutado de abundante leche toda la lactancia (desde que subió, claro), tanta que yo creo que daba para dos bebés perfectamente. Pues en los 9 meses que me pasé peleándome con el sacaleches, el 90% de las veces sacaba 50ml tras mucho rato en los dos pechos. Una miseria vaya, viéndolo cualquiera diría que apenas tenía leche. Pues vaya si tenía, el percentil 85 de mi niño no dejaba lugar a dudas. Y para más inri, en un par de ocasiones que se durmió al poco de iniciar la toma de un pecho me sorprendí sacando cantidades que rondaban los 150ml, ¡solo de uno y despues de haber mamado él!. Así que no os dejeis engañar. Si os da la impresión de que el niño no tiene suficiente, no lo dudes, acude a un grupo de lactancia, es muy posible que algo se esté haciendo mal.

Tres, y primordial. La lactancia materna ha de ser A DEMANDA. A demanda quiere decir cuando el bebé lo pida, todas las veces que lo pida, sin mirar el reloj, ni las veces, ni nada. Los estómagos de los recien nacidos son muy pequeñitos, la leche materna se digiere rápido, ellos tienen poca fuerza para mamar, no saben hacerlo bien, se cansan... y por eso los bebes de pecho piden continuamente... al principio claro, luego su estómago va creciendo, cogen fuerza y maña mamando, y distancian las tomas, y las hacen más rapido. Si pasados unos meses las tomas siguen siendo contínuas y de larga duración, puede ser que algo vaya mal... así que pitando al grupo de lactancia.

Cuarto. Siempre, siempre, ante cualquier problema, duda, temor, acude a un grupo de lactancia. Es posible que tu pediatra, ginecólogo, madre, amiga, vecina del quinto... tengan muy buenas intenciones y mucha experiencia con niños, pero conocimientos erróneos sobre lactancia materna. Vete a quienes SEGURO saben de lo que hablan: los grupos de lactancia.


Quinto. Intenta ir más allá del sexto mes, pues entonces es cuando de verdad empieza lo bueno. Y es que el bebé empieza a tener conciencia del mundo que le rodea, la mamá se encuentra más segura y relajada, y es entonces cuando de verdad se empieza a disfrutar la lactancia materna. Se convierte entonces en algo tan gratificante para ambos que compensa con creces cualquier problema surgido al principio. Date la oportunidad de disfrutarlo, te lo has ganado ;)