CLICK HERE FOR FREE BLOGGER TEMPLATES, LINK BUTTONS AND MORE! »

domingo, 23 de octubre de 2011

La chica del coche (III)

Llegué a la plaza un poco antes de las 6. Estaba nerviosa, temía que no apareciera, o que su situación fuera peor de lo que yo imaginaba. Sin embargo, tardó pocos minutos en aparecer, caminando tranquila y segura, con mi nota en la mano. Cualquier persona que la viera no podría imaginar su situación; su ropa, su aspecto, su rostro... no es el que uno suele ver en una persona sin hogar.

Comencé a andar hacia ella. Me miró, le sonreí. Me enseñó la nota.

- ¿Me la has escrito tú?
- Si
- Sólo he venido a darte las gracias, no necesito nada, de verdad que estoy bien, pero me ha parecido tan bonito, me ha emocionado tanto, que tenía que venir a darte las gracias. Esta nota la guardaré el resto de mi vida. Si duermo ahí es para ahorrar dinero y mandárselo a mi hijo, pero no te voy a engañar, dinero no me falta.

Y me contó su historia, la historia de una mujer que vivía en una gran ciudad, con sus estudios, su trabajo, su casa, su niño, y su marido... con una buena posición, cosa que me resulta creíble por su forma de hablar y expresarse, y porque el coche en el que vive es un coche pequeño pero de gama alta....  La historia de un mal marido que le dio mala vida, una vida que le dio muchas patadas, y que le hizo acabar sin casa, sin trabajo y sin  nada más que su coche y su niño.

Un hijo que está en un colegio interno, gracias a una beca y al dinero que ella va ganando, y una madre que se gana la vida haciendo artesanía, vendiéndola en puestecillos improvisados en la calle, y que ahorra todo el dinero que puede para enviárselo a su niño y que él lleve una buena vida. Y que duerme una que cada muchas noches en una pensión para poder lavar su ropa y que no se note que vive en un coche. Que sueña con encontrar un piso baratito para alquilar y poder vivir en él, recuperar una "vida normal", volver a tener un trabajo, y poder tener a su hijo con ella. Una madre que no pide ayuda por miedo a que le quiten a su hijo aún menor, que prefiere dormir en el coche a pedir ayuda a servicio sociales y arriesgarse a que su hijo acabe en un centro de menores.

Me juró y perjuró que no necesitaba nada, que de vez en cuando y especialmente cuando venía mucho frío dormía en una pensión,  que con sus cosillas iba sacando dinero, pero que prefería ahorrar el máximo de dinero para su hijo, que ya estaba acostumbrada a esa situación y hacía tiempo que no lo pasaba mal.

No se si volveré a saber de ella, porque según me dijo pensaba marcharse estos días a otro sitio donde esperaba vender lo suficiente como para poder ir a ver a su hijo y llevarle más dinero, y luego volver para aquí, con la idea de establecerse y si las ventas acompañan alquilar un piso baratillo.

Como digo, no se si sucederá, pero me encantaría volver a encontrármela algún día y que me dijera que, por fin, la vida le sonríe un poquito.

0 comentarios:

Publicar un comentario