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lunes, 28 de mayo de 2012

La loba herida

Ayer conocí a una mamá... una loba herida.

Desde pequeña sufre una enfermedad degenerativa, y aunque actualmente puede valerse por si misma, pues la enfermedad por ahora apenas ha hecho mella en ella, la realidad es que en el futuro no podrá.

Una mamá a la que tras años persiguiendo el embarazo, cuando por fin lo consigue, la amniocentesis le da malas noticias. Y cuando acude a su familia en busca de abrazo, apoyo y comprensión para superar el mal trago, lo que obtiene es un "Cómo lo vas a tener? Cómo vas a cuidar a un hijo así cuando no puedas valerte por ti misma?" en lugar de "Haz lo que te diga tu corazón, nosotros te apoyaremos". Y ese hijo nunca nació.

Cuando superó el trance y consiguió un nuevo embarazo, los médicos se empeñaron en programar una cesárea, porque "ella no sería capaz". Pero la naturaleza, sabia como es, se adelantó más aún que los médicos, y con 22 días de adelanto nació una preciosa niña de parto vaginal.

Esta mamá deseaba dar el pecho, pero una vez más "Tú no podrás" "Te vas a agotar y tendrás qué dejarlo, mejor ni empezar, toma las pastillas para cortar la leche" y toda clase de comentarios minando su seguridad y su capacidad de ser madre. Hizo caso a quienes la querían y sabían más que ella de estas cosas, y las tomó, aunque siempre le quedará la duda de si habría podido hacerlo, de si sentiría ese pellizco especial del que hablan las mamás que amamantan.

En la vuelta a casa, en seguida comenzaron los comentarios de "no la cargues en brazos, es demasiado peso para tí" "déjala que llore un poquito, o se malacostumbrará y no te dejará descansar". Así ha sido desde entonces, comentarios realizados con toda la buena intención, pensando que la ayudan, que la protegen, que lo hacen por su bien y el de su niña, pero la realidad es que poco a poco han ido minando su confianza, le han hecho creer que no puede ser una buena madre, que no puede cuidar por sí misma a su niña, que debe dejar al resto hacer y decidir.

No se dan cuenta de que ahora es una mamá, y debe cuidar de su cría. No ven que le deben dejar espacio, refrendarla como madre, en lugar de hacerla sentir incapaz o fuera de lugar. No entienden que no es una inutil, que no está incapacitada, no ven que otras en peor situación que ella pudieron atender a sus hijos sin problema.

Me encantaría decirles que la dejen hacer, que ella puede, que sólo necesita confianza en sí misma y la seguridad de poder hacerlo, y para ello es imprescindible su apoyo. Que sus brazos, ahora debilitados, se harán más fuertes a base de cargar con su bebé, igual que lo hicieron los míos y los de todas las mamás. Que su cerebro estará más alerta para que no caiga ni tropiece, porque cuando eres mamá tu cerebro vigila tanto a tu bebé como a tu propia respiración, y quizás esa ligera descoordinación que padece mejore. Que quizas por su propia salud acabe dejándola llorar un poquito de noche, pero esa es una decisión que debe tomar ella, sólo ella y nadie más. Que lo que ví fue una madre desconectada de su bebé, y un bebé que anhela los brazos de su mamá.

Me gustaría hacerles ver la tristeza que se refleja en sus ojos, la frustración que asoma muchas veces en su mirada, por sentirse incapaz de hacer lo que, estoy segura, puede hacer.

miércoles, 23 de mayo de 2012

¿Cómo decirles que se equivocan?


El otro día me crucé a una pareja de conocidos que tienen un bebé de tan sólo un mes. Nos conocemos, nos saludamos, charlamos si coincide, pues tenemos cruces familiares, pero no tenemos trato directo.


Llevaban a su bebé en un portabebés, una de esas mochilas... mirando al frente. ¿Cómo decirles que no lo hagan, que es malo para su espalda? ¿Como darles la información que no han encontrado sin que se sientan insultados, sin que sienta que te crees más lista que ellos, que no piensen que mi impresión es que no se preocupan lo bastante por su hijo, que no investigan lo suficiente?

Otro día, otra pareja, un bebé de 12 meses que ya camina. Sentados tomando algo mientras la criatura corre hacia el peligro. No vayas por ahí. Te vas a hacer daño. No cojas tierra del suelo. No te lleves las piedras la boca, mira que eres malo que no haces ni caso. Tras esta frase se levantan a cogerlo : culo culo! qué desgracia por favor, - y dirigiéndose a mi - centollito es muy movido pero es que este niño es el demonio, mira que discurre. Y tras esto sueltan su mano y el pequeño vuelve a salir pitando en la misma dirección a hacer lo mismo. Vuelta a empezar, solo que el tono de voz va subiendo.
¿Cómo decirles que su bebé no es más que un bebé más? ¿Que no es malo, ni discurre maldades, sino que hace lo mismo que todos los niños: investigar?¿Cómo hacerles entender que si sólo se quedan a su lado cuando se cae, cuando come tierra, cuando grita, hará todas esas cosas con tal de que sus padres se queden a su lado?

Visito a una amiga, y está su madre con ella dándole la merienda a la peque. Le han preparado un tupper lleno de papilla de frutas. Tiene 15 meses y unos cuantos dientes, pero no sabe lo que es morder un plátano. No quiere la papilla, no le gusta, la escupe. Da igual, la papilla vuelve para dentro, así llore, tosa, se atragante. Siempre más, hasta que se acaba. ¿Como explicarles que no le hacen ningún favor forzándole a comer la fruta así? ¿Cómo hacerles entender que quizás las frutas, de una en una, si le gusten, y de este modo seguramente ya siempre las mirará con recelo y asco? ¿Cómo hacerles saber sin herirlas que obligándole a comer mucho más de lo que quiere le están llevando por el camino de la obesidad?

Qué difícil es con la gente que quieres, con los niños que adoras, encontrar la forma de decir, de hacer entender, sin herir. Yo al menos no encuentro el modo, porque lo intento, con toda la delicadeza y todo el cariño, pero lo debo hacer mal porque mis palabras caen en saco roto.

No lo puedo evitar, se me rompe el corazón viendo estas situaciones, me entristece cuando los papis se dejan arrastrar por lo que hace la corriente, muchas veces sin cuestionarse si es lo mejor para SU bebé, pero me duele especialmente cuando ya les desbordan y no son capaces de hacer otra cosa que mostrar rechazo hacia ellos, cuando con un poquito más de empatía y paciencia todo sería más facil y llevadero.

martes, 15 de mayo de 2012

¡Poma mamá!

Lo confieso: centollito me tiene derretida. Está en esa época graciosísima en que hablan por los codos, en que saben decir casi todo... pero en su idioma o con sus palabras adaptadas.

La interacción crece por días, y la verdad es que no hay espacio para el aburrimiento. Está tan resalao en este momento que allí donde paramos arranca una sonrisa a quienes nos rodean con lo que dice o lo que se le da por hacer. Para muestra, un botón:

Paro en el cajero, centollito va en la silla porque hoy vamos a hacer compras y andar mucho . Es uno de esos cajeros de calle, al lado hay otra puerta con cajero interior pero es imposible entrar con la silla.

Tras mi llegan unas chicas, esperan delante de la puerta del de interior.

- A ver centollito mi vida, paramos aquí un momento que mamá va a sacar dinero.
-  mamaaaaaaa
- si cariño, espera un momentito que mamá está sacando dinero y acaba en seguida...
- mamáaaaa
- ¿qué pasa mi vida? a ver que ya casi está, espera que guardo el dinero en la cartera...
- ¡poma mamá!
- ¡Pero qué guapo eres!, ¿qué me das? A ver qué es... ah... qué bien centollito, un bonito y redondo moco verde... mi vida, qué cosas le das a mamá, esto se quita con el pañuelo...

Las chicas, ya os lo podéis imaginar. Muertas de la risa.

domingo, 13 de mayo de 2012

Historias de la teta: La historia de diminuka

Mi historia con la lactancia materna comienza un caluroso 27 de julio de 2007 cuando nació mi hija. Quizá en mi cabeza comenzó antes ya que vi amamantar a mi hermana; nueve años menor que yo, durante tres años.

Mi parto fue duro, 17 horas y media casi sin dormir. Nos subieron a la habitación sobre las diez y media de la noche. No recuerdo darle el pecho hasta la mañana siguiente cuando una auxiliar del turno de mañana me agarró la teta y se la puso en la boca a la niña. Durante ese día casi siempre le ponía la izquierda; no sé porqué. La verdad es que no tenía mucha información sobre la lactancia materna. En el curso de preparación al parto apenas hablaron sobre cómo se da el pecho. Sólo cosas teóricas como que es el mejor alimento, qué es el calostro... pero nada más.

La segunda noche en el hospital fue horrible. Estaba sola con la niña; las dos llorando y una auxiliar me dijo que así no podía estar, que tenía que descansar y me trajo un biberón. Con lágrimas en los ojos le dije que yo quería darle teta y ella dijo que claro que le iba a dar pero que en ese momento tenía que descansar. Tomó un poco y se calló. Me sentía fatal. Dormimos durante algunas horas. Seguí ofreciéndole el pecho durante todo el día siguiente. Lloré mucho porque la leche no subía. Cuando me dieron el alta; casi  tres días después de que naciera, la niña estaba muy tranquila. La vestí y la metí en el carrito. Antes de llegar al ascensor del hospital se puso a chillar como loca y volví para que me dieran un biberón. “Así no llego a la farmacia”- les dije, y me dieron un par. Se bebió la mitad más o menos y nos fuimos.

Como hacía bueno aprovechamos para dar un paseo. Entramos en un supermercado a comprar leche. Estaba muy agobiada con ese tema porque no me subía y pensaba todo el tiempo en ello. Mi marido decía que no iba a ser la única mujer a la que no le subiera la leche, que me tranquilizara, pero yo prefería tener leche por si acaso. Me costó decidir y al final cogí unos bricks que ya venían preparados; así sería más fácil-pensé. Ya en la caja cuando íbamos a pagar, la niña se puso a llorar y como el chico que estaba cobrando se había ido le puse en el pecho. Allí mismo, de pié; para verme.

Me encontré con unos amigos de la familia. Me dieron la enhorabuena y vieron la leche. – Si le compras leche ya no le vas a dar teta – me dijo. Cada vez que recuerdo este comentario pienso: “Menos mal que no le iba a dar teta, que sino…”. Nunca llegué a usar esa leche. Se la bebió la hija de mi vecina.

Esa misma noche; 72 horas exactas después de haber dado a luz, me subió la leche. Se me mojó el camisón entero. Durante el primer mes aguantaba muy poco con la teta; una hora o dos como mucho. De día y de noche. Fue muy duro; tanto que intenté darle un biberón de los que me dieron en el hospital para que aguantara un poco más pero no lo quiso. Ni tampoco el chupete. Cada vez que lloraba le tenía que dar la teta. A veces me dolía un poco, sobre todo la izquierda, pero nunca tuve grietas. ¡Menos mal! Fueron pasando los días y cada vez aguantaba más tiempo.

Llegó el momento de darle la fruta pero no le gustaba demasiado así que teta y más teta. Con la verdura le pasaba igual. Cuando cumplió seis meses me incorporé al trabajo. Casi ocho horas todos los días de lunes a viernes. Se quedaba con su padre. Durante ese rato algo comía pero cuando estaba yo en casa solo teta. El fin de semana le daba “fiesta de comida” porque como comía tan mal… Había noches que se despertaba cada hora. Me decían que era por hambre (la gente, que sabe de todo) y siempre pensaba: "mañana le doy, a ver si puedo dormir un poco más". Siempre coincidía que esa noche dormía seis horas del tirón; así que, por hambre no era.

Me quedé embarazada de nuevo cuando la niña tenía 15 meses. No se destetó en todo el embarazo. La de comentarios que tuve que oír. Ella fue la primera que supo que íbamos a tener un bebé. Desde el principio decía bebé refiriéndose a la tripa. Se daba cuenta de todo. La llevamos a todas las revisiones y también a las ecografías.

Un siete de agosto; dos años y diez días después de que naciera ella, nació mi segundo hijo. Cuando salíamos del paritorio empezó a llorar y yo le puse el pezón en la boca. La experiencia es un grado. Ese mismo día, cuando la niña vino a verme al hospital le di teta a ella sola. No quería que viera que su hermano en la teta para que no tuviera celos. Al día siguiente, cuando estaba en la teta le pregunté si quería que le diera a su hermano y me dijo que sí. Ahí empezó mi tándem. Puso su manita en la espalda del bebé. ¡Qué sensación más bonita! La foto está colgada con un marco rojo en el salón para que todo el mundo la vea.

El niño comía para alimentarse pero la teta no le gustaba especialmente hasta que poco a poco, al ver a la niña en la teta todo el día venía a la otra por envidia. Cuando eran un poco más mayores se cambiaban la teta. Se decían el uno al otro “Pium, pium”. Y mil anécdotas más. La verdad es que era muy bonito aunque a veces me agobiara un poco.

Cuando el niño cumplió 15 meses y la niña 3 años y 3 meses, de nuevo embarazada. Pasé un embarazo un poco malo, muy cansada y con dolor de espalda pero muy feliz porque deseaba mucho un tercer bebé. Ninguno de los dos se destetó en todo el embarazo. Cuando me cogí la baja el niño se tiraba un buen rato en la teta nada más despertarse. Me encantaba tenerle a mi lado. Y también durante el día sentarme en el sofá con el barrigón y tener a cada uno en una teta.

A las revisiones al principio íbamos todos pero después dejé de ir con los niños. La matrona le decía a la niña que cuando naciera el bebé tendría que dejar la teta porque ya era mayor, que como ya iba al cole... Yo le dije que no iba al cole y que no iba a destetar a ninguno de los dos. Se quedó muy cortada. En la siguiente revisión se lo dijo a la ginecóloga delante de mí y ella dijo: "Bueno, bueno, tú sabrás...". Desde ese momento dejé de decir que les daba pecho a los dos.

Como con sus dos hermanos, rompí la bolsa por la noche. En el hospital no le di teta delante de sus ellos. Lo primero que hizo el niño cuando llegué a casa fue darle uno de sus chupetes al bebé. Con lo importante que era el chupete para él...

El bebé dormía muchísimo; aguantaba seis horas seguidas sin problema y mientras le daba teta a los otros dos. Alguna vez se peleaban cuando el bebé estaba en la teta porque sabían que él tenía prioridad. A veces el tritándem era agotador, sobre todo cuando me quedaba sola con los tres. Fue muy duro pero los días fueron pasando rápidamente.

Hubo algún comentario por parte de la enfermera de pediatría medio en broma pero a los dos mayores no les hizo ninguna gracia pensar que podían quedarse sin su teta querida. Menos mal que el bebé engordaba y crecía bien porque sino seguro que me habrían dicho que tenía que destetar a los otros.

Cuando el bebé cumplió tres semanas la niña empezó el colegio. Desayunaba solo teta en su cama tumbada durante media hora. Yo tenía miedo de cómo reaccionarían sus compañeros al enterarse que con cuatro años aún tomaba teta. Pensé que le llamarían bebé o le insultarían; pero no, fue al contrario; tenían envidia. Algunas niñas les dijeron a sus madres que tomaba teta y que ellas también querían. ¡Qué gracioso!

Al cumplir seis meses el bebé, de vuelta al trabajo. Me sacaba la leche todos los días; al principio entre 200 y 360 mililitros. A veces no conseguía sacarme más de 100. La congelé toda. No tenía intención de sacarme la leche porque me parecía un rollo pero como tenía tiempo, aproveché. Ya comía fruta y verdura con carne pero aún así por la noche cada tres horas estaba en la teta. Me quedaba dormida en el sofá. Cuando llegaba a casa todos se peleaban por la teta. Los días que el bebé dormía eran los mejores porque los dos mayores no discutían.

"Y esta es mi vida"- es la frase que le digo a la gente que me ve todo el día con alguno de los tres en la teta. En casa no me molesto en llevar sujetador. Siempre hay alguno que me levanta la camiseta. No sé cuándo llegará el destete pero la verdad es que intento difrutar de todos los momentos, por cansada que esté o por mucho que discutan. 



Gracias diminuka por compartir tu historia, me ha parecido preciosa, me ha emocionado mucho. Qué maravilla conseguir esa lactancia a tres... ¡¡Un abrazo!!

viernes, 11 de mayo de 2012

Baby Boom, la verdad sobre los partos en España

La semana pasada me encontré con cierto revuelo en la blogosfera maternal, provocado por la emisión del primer programa de Baby Boom, una especie de docu-reality grabado en una "prestigiosa maternidad" española.

Lo cierto es que no tenía la más mínima intención de ver este programa, pero ante los muchos comentarios negativos que leí al respecto decidí ver el segundo, con la esperanza de que fuera algo distinto al primero. Pues no, no lo fue. Fue, simplemente, más de lo mismo: faltas de respeto hacia las madres, pisoteo de sus deseos y sus derechos,  comentarios fuera de lugar, prácticas desaconsejadas...

Sinceramente, no se qué esperábamos. ¿Acaso la realidad es distinta en la mayoría de los paritorios españoles? Yo diría que no, a la vista del creciente número de blogs y foros que hablan de la violencia obstétrica.

Viendo el programa, yo no me sacaba un pensamiento de la cabeza... si actúan así ante las cámaras, ¿qué no harán cuando "nadie" les mira?. Pues lo que hacen: maniobras desaconsejadas sin informar ni preguntar, episiotomías como churros, oxitocina a chorro y sin motivo, roturas de bolsa no necesarias, provocaciones programadas y demás lindezas. Las consecuencias no parecen importarles.

Quien como yo las hayan sufrido sabrán perfectamente de qué estamos hablando. ¿Dónde quedan las recomendaciones de la Estrategia de Atención al Parto Normal del Ministerio de Sanidad? ¿Hasta cuando van a continuar pisoteando inpunemente nuestros deseos, y sobre todo, nuestros derechos?

Personalmente considero el programa una oportunidad. Ya nadie podrá decir que no es verdad, que las cosas no se hacen así. Hay un bonito programa de televisión que lo demuestra. Hay unas mujeres que se han sentido vapuleadas e incluso maltratadas en sus partos. No me quito de la cabeza esa chica a la que, tras perder un primer hijo hace un año y ver cómo reanimaban a su recien nacido bebé, le dicen "ha estado a punto de morir por tu culpa". Por favor, ¿a qué narices viene eso? ¿Donde rayos os habéis dejado la empatía y la humanidad? ¿En qué momento pasasteis de ser asistentes al parto a ser hacedores de traumas?.

Ojalá esto sirva para que en este país cada vez más mujeres puedan disfrutar de partos verdaderamente respetados, que cada vez menos mujeres sientan que les han robado su parto, pero sobre todo que LOS NIÑOS que vengan al mundo no lo hagan de un modo tan traumático.

Se puede hacer,  prueba de ello es el número creciente de hospitales que practican el parto respetado, y seguramente para la sanidad sea mucho más barato que como se está haciendo ahora... el caso es querer.

STOP VIOLENCIA OBSTÉTRICA 

El carnaval de blogs sobre Baby Boom ha sido organizado a través de twitter por un grupo de madres cansadas de ver como la violencia obstétrica se ha normalizado en nuestra sociedad hasta el punto de que sea considerada la práctica "normal" y deseable. 

Quienes queráis uniros a la iniciativa y expresar vuestra opinión podéis hacerlo tanto a través de entradas en vuestros blogs como a través de twitter o facebook usando el HT propio del programa #Babyboom o el alternativo #babibun

viernes, 4 de mayo de 2012

Querida ardillita: no cabrees a la pelirroja

deja ya de hacer el gilipichi


La pelirroja soy yo -cosas de las mechas-, y el aviso va para esos "mensajes inocentes" que aparecen últimamente en forma de comentarios en mis entradas.

Porque, ardillita de mi corazón, una cosa es que me tome a guasa tu mensaje de "propuesta" e incluso te siga el juego ofreciéndote mi email. Como si no supiera yo el volumen de visitas que se necesita para recibir esta clase de propuestas. Otra que te permita un segundo comentario "totalmente inocente" por pura solidaridad. Pero ya que te cebes a colarme comentarios, me parece insultante.

Querida ardillita mía, en mi oficina me llaman LA REINA DE GOOGLE. ¿Adivinas por qué es? Que tenga un blog que no me molesto en posicionar no quiere decir que no conozca como funcionan las cosas. Hasta me atrevo a decir que cuando tú todavía cagabas pañales cargabas con libros -si es que no lo sigues haciendo- yo ya estaba escribiendo metatags. Así que deja de tocarme las narices de una vez. Porque como me sigas cabreando, voy a escribir un bonito informe a cada uno de tus clientes donde no sólo le voy a explicar la mierda de técnicas tramposas que usas para posicionar sus páginas, sino que les voy a explicar por qué los metatags que les has escrito son una porquería, y qué es lo que tendrías que estar haciendo para posicionar bien su página de manera EFECTIVA Y PERMANENTE. Y por supuesto, les facilitaré mis datos de contacto para que  puedan contratar a alguien que DE VERDAD SABE LO QUE HACE.

Así que, querida ardillita, vete buscando otro árbol. Y que sea lejos. No me vaya a encontrar tus patitas emponzoñando los blogs de mis amiguitas. Que yo por mis amigas, MA TO.

Avisada quedas :o)

P.D. ¿Creo que no os había dicho que entre otras cosas soy SEO y Community Manager no? Otro día os lo cuento ;)