El sábado pasado, aprovechando que ya desde primera hora de la mañana lucía el sol y la temperatura era agradable, salí a pasear y hacer unos recados con mi niño.
Cuando ya volvíamos a casa pasamos por delante de una tienda de juguetes, y como aún era temprano entramos a buscar un puzzle adecuado a la edad de mi bichito. Como siempre que vamos a esa juguetería, pregunté a un dependiente en concreto, un chico majísimo que siempre me atiende genial, explicándome todo y dándome buenos y valiosos consejos. Se nota que le gusta su trabajo y que sabe de lo que habla, por lo que es un gusto preguntarle cuando necesitas consejo.
Finalmente mi niño y yo encontramos lo que queríamos, gracias a sus fabulosas explicaciones, así que nos dirigimos a la caja para pagar. Mientras esperábamos el chico comentó con la compañera que estaba cobrando que iba a cerrar ya la puerta, que ya era hora de cerrar, y que era mejor que apagara también la música, pues había gente al fondo de la tienda. Era la una y media del mediodía.
Cuando salimos nos saludó a ambos, a mi niño con mucha simpatía, y justo cuando iba a cerrar de nuevo la puerta se acercó una chica con una niña, toda apurada:
-. ¡Déjame entrar un momentito por favor, que es sólo cojer una cosa!
- Lo siento, es que ya hemos cerrado. Puedes venir a las 4, que ya estamos abiertos.
- Pero si es un momento, déjame entrar, que a la tarde me viene fatal venir hasta el centro...
- Lo siento...
Escuché estas palabras mientras me alejaba de la tienda, y en seguida pensé "Qué raro. Con lo majo que es este chico siempre, lo bien que atiende, siempre tan majo con los clientes... ¿qué más le dará dejarla entrar un momento"
- Lo siento, es que nosotros tambien nos queremos ir a casiña a comer con la familia, que luego estamos aquí toda la tarde.
Al escuchar esas palabras me sentí profundamente... gilipollas, esa es la palabra, por ponerme de parte de la chica y no pensar para nada en el chico. Yo aquí dando caña con Conciliación Real Ya, y se me olvidaba algo tan básico como que EL RESTO TAMBIÉN TIENEN VIDA PROPIA, cosa que se nos olvida casi siempre cuando entramos en un comercio.
Tenemos mucho que cambiar en nuestra sociedad, empezando por nuestra mentalidad, la de todos, y la mía la primera.
Prometo no volver a ser tan gilipollas, y prometo de ahora en adelante fijarme más en qué hora es antes de entrar en una tienda.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
sábado, 26 de noviembre de 2011
Comprar en tiempos de crisis (micropost)
Estoy esperando en la cola de Zara para pagar un plumas para mi niňo. En la caja un matrimonio joven con una niña de unos 10 años y un montón de ropa para ella. La caja pita, la cajera anuncia: 431 euros. Yo enmudezco, mi niño enmudece, la tienda entera enmudece. Ellos, ajenos a todo, cojen su bolsa y se van, mientras el resto soñamos con el día en que podremos gastar así, con despreocupación y alegría, 431 euros en comprar ropa sólo para una persona y de una temporada.
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viernes, 4 de noviembre de 2011
Madres que no saben ser comadres
Soy de la opinión de que una mamá siempre, siempre, debe considerar a su hijo el mejor. Desde bebé, cada logro que alcanza, cada pequeña mejora, debe recibir siempre la merecida atención. Bajo mi punto de vista ese orgullo maternal es imprescindible para que el niño crezca con la necesaria seguridad en sí mismo, y es que no hay nada como ver la cara de orgullo de una madre para reforzar la autoestima de un niño.
Es por ello que, desde que nació mi bichín, he compartido cada pequeño logro con mi entorno con el mismo orgullo que si hubiera alcanzado las más altas metas. ¿Que mi niño se da la vuelva por primera vez? Lo grabo en vídeo, aviso a todo el mundo y lo subo a facebook, para que todos puedan verlo. ¿Que se pone de pie él solito en la cuna? Que no falte la foto para inmortalizar el momento, por supuesto enviada a todo el mundo y compartida en las redes sociales. ¿Que por fin se arma de valor y comienza a dar pasitos agarrado al sofa? Por favor, como buena madre babeante lo comparto hasta con la que me vende el pan. ¿Que me suelta un hermoso MAMÁ por primera vez que me deja temblando? Lo achucho como si hubiera ganado el Nobel, y acto seguido procedo a comunicárselo a toda la familia, amigos, redes sociales, vecinos y viandantes en general. ¿Que por fin se suelta del sofa y se va andando solito a ver mundo? Llamo a todo el mundo emocionada, lo grabo para que puedan verlo, lo subo a las redes sociales, lo envío y reenvío, y no paro de babear y babear.
En ese creciente orgullo maternal no tiene cabida la comparación. A mí me da igual si la hija de la vecina del quinto hizo todas esas cosas cinco meses antes o tres después que mi niño; me da exactamente igual si mi bichito empezó a andar muy pronto o muy tarde, si dijo su primera palabra antes que ningún bebé de su misma edad que conozcamos o si en general cualquiera de sus logros suceden antes o despues de lo que se estima "normal", y sobre todo ME DA EXACTAMENTE IGUAL si lo hace antes o después que otros bebés de su edad.
Eso no quiere decir que menosprecie los logros de otros niños, sino todo lo contrario. Cada logro de cada niño (o bebé) que conozco recibe toda la admiración y todo el reconocimiento que merece por mi parte, y su madre recibe de mí las más sinceras felicitaciones. Porque, repito, considero que las mamás debemos estar orgullosas de nuestros hijos.
Y si yo, en lugar de decirle, "qué bien, así que ya dice mamá! Que maravilla, es tan emocionante escucharlo" le dijera "Ah si? El mío ya lo dice desde hace dos meses". O cuando su nena por fin se suelta a andar, "Ah, ya anda? El mío se soltó a los siete meses, fíjate que ahora ya corre y todo", comprenderéis que estoy dinamitando ese orgullo de madre, y al mismo tiempo atentando también contra la autoestima de la criatura en cuestión.
Por desgracia, hay demasiadas madres que confunden términos y caen en esa estúpida competitividad de "el mío más", algunas llegando a puntos tan extremos y ridículos como inventarse logros inexistentes. Yo me he encontrado con mamás que, al decir yo que mi niño se había soltado a andar solito, me decían que el suyo también cuando sólo unos días antes ni siquiera se tenían en pie solitos... que afirmaban haber escuchado "mamá" desde los tres o cuatro meses, o que directamente se inventan la altura de la criatura, dando como resultado criaturas de un desarrollo extraordinario, y también menguantes, que un mes miden 75, al siguiente 80 (sí, 5 cm en un mes.... todos los meses... con más de un año), al siguiente 78, un mes despues 83... ejem ejem....
Dejando a un lado el comportamiento enfermizo de inventarse cosas (alguna debería mirárselo), el competir en los logros de los niños me parece ya no sólo una tontería supina, sino una falta de empatía para con las otras madres. Creo que es primordial que las madres sepamos ser también comadres, que valoremos la importancia de respetar el orgullo de las otras mamis, que aprendamos a escucharnos las unas a las otras, que nos respetemos entre nosotras, que respetemos el orgullo de cada mamá por su retoño. Con ello no solamente conseguiremos una mayor y mejor sintonía entre nosotras, sino que estaremos contribuyendo al correcto desarrollo de la autoestima de su pequeñín.
Así que queridas, practiquemos todas, aprendamos a ser comadres. Controlemos ese desmedido impulso de saltar con un "pues el mío....!!!" cada vez que otra mami nos habla de su niño. Aprendamos a escuchar, a comentar, a aplaudir lo que nos cuenta, a comprender su orgullo, y sobre todo a no comparar por comparar. ¡Disfrutemos el momento de cada una!.
Es por ello que, desde que nació mi bichín, he compartido cada pequeño logro con mi entorno con el mismo orgullo que si hubiera alcanzado las más altas metas. ¿Que mi niño se da la vuelva por primera vez? Lo grabo en vídeo, aviso a todo el mundo y lo subo a facebook, para que todos puedan verlo. ¿Que se pone de pie él solito en la cuna? Que no falte la foto para inmortalizar el momento, por supuesto enviada a todo el mundo y compartida en las redes sociales. ¿Que por fin se arma de valor y comienza a dar pasitos agarrado al sofa? Por favor, como buena madre babeante lo comparto hasta con la que me vende el pan. ¿Que me suelta un hermoso MAMÁ por primera vez que me deja temblando? Lo achucho como si hubiera ganado el Nobel, y acto seguido procedo a comunicárselo a toda la familia, amigos, redes sociales, vecinos y viandantes en general. ¿Que por fin se suelta del sofa y se va andando solito a ver mundo? Llamo a todo el mundo emocionada, lo grabo para que puedan verlo, lo subo a las redes sociales, lo envío y reenvío, y no paro de babear y babear.
En ese creciente orgullo maternal no tiene cabida la comparación. A mí me da igual si la hija de la vecina del quinto hizo todas esas cosas cinco meses antes o tres después que mi niño; me da exactamente igual si mi bichito empezó a andar muy pronto o muy tarde, si dijo su primera palabra antes que ningún bebé de su misma edad que conozcamos o si en general cualquiera de sus logros suceden antes o despues de lo que se estima "normal", y sobre todo ME DA EXACTAMENTE IGUAL si lo hace antes o después que otros bebés de su edad.
Eso no quiere decir que menosprecie los logros de otros niños, sino todo lo contrario. Cada logro de cada niño (o bebé) que conozco recibe toda la admiración y todo el reconocimiento que merece por mi parte, y su madre recibe de mí las más sinceras felicitaciones. Porque, repito, considero que las mamás debemos estar orgullosas de nuestros hijos.
Y si yo, en lugar de decirle, "qué bien, así que ya dice mamá! Que maravilla, es tan emocionante escucharlo" le dijera "Ah si? El mío ya lo dice desde hace dos meses". O cuando su nena por fin se suelta a andar, "Ah, ya anda? El mío se soltó a los siete meses, fíjate que ahora ya corre y todo", comprenderéis que estoy dinamitando ese orgullo de madre, y al mismo tiempo atentando también contra la autoestima de la criatura en cuestión.
Por desgracia, hay demasiadas madres que confunden términos y caen en esa estúpida competitividad de "el mío más", algunas llegando a puntos tan extremos y ridículos como inventarse logros inexistentes. Yo me he encontrado con mamás que, al decir yo que mi niño se había soltado a andar solito, me decían que el suyo también cuando sólo unos días antes ni siquiera se tenían en pie solitos... que afirmaban haber escuchado "mamá" desde los tres o cuatro meses, o que directamente se inventan la altura de la criatura, dando como resultado criaturas de un desarrollo extraordinario, y también menguantes, que un mes miden 75, al siguiente 80 (sí, 5 cm en un mes.... todos los meses... con más de un año), al siguiente 78, un mes despues 83... ejem ejem....
Dejando a un lado el comportamiento enfermizo de inventarse cosas (alguna debería mirárselo), el competir en los logros de los niños me parece ya no sólo una tontería supina, sino una falta de empatía para con las otras madres. Creo que es primordial que las madres sepamos ser también comadres, que valoremos la importancia de respetar el orgullo de las otras mamis, que aprendamos a escucharnos las unas a las otras, que nos respetemos entre nosotras, que respetemos el orgullo de cada mamá por su retoño. Con ello no solamente conseguiremos una mayor y mejor sintonía entre nosotras, sino que estaremos contribuyendo al correcto desarrollo de la autoestima de su pequeñín.
Así que queridas, practiquemos todas, aprendamos a ser comadres. Controlemos ese desmedido impulso de saltar con un "pues el mío....!!!" cada vez que otra mami nos habla de su niño. Aprendamos a escuchar, a comentar, a aplaudir lo que nos cuenta, a comprender su orgullo, y sobre todo a no comparar por comparar. ¡Disfrutemos el momento de cada una!.
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Conciliación Real Ya estrena su página web

Conciliación Real Ya se inició a raíz de la preocupación que una madre plasmó en su blog por no poder compaginar adecuadamente su vida laboral con la personal y familiar, sobre todo con su faceta de madre.
A partir de aquí surgió un movimiento casi espontáneo que reunió a tantas otras familias que sentían lo mismo que esa madre bloggera, ese mismo "nudo en el estómago".
Así, hace poco más de un mes, nacía en las principales redes sociales un proyecto para trabajar propuestas concretas relacionadas con la conciliación laboral y familiar, Conciliación Real Ya.
Esta plataforma reunió en menos de dos semanas a más de 800 seguidores en facebook y a más de 500 en twitter. Viendo que es necesario un lugar virtual de encuentro común, el trabajo que se ha realizado hasta el momento y el que queda por hacer, que aún es mucho, se va a ir recogiendo en una página web propia, www.conciliacionrealya.org.
Este espacio virtual nace para recopilar y ordenar las ideas, peticiones, información y documentación necesarias para materializar una propuesta realista que permita conseguir en nuestro país una conciliación beneficiosa no sólo para las familias, sino también para las empresas y para toda la sociedad.
Seguimos en facebook y en twitter, pero ahora se abre una nueva ventana al mundo, para que cada vez seamos más los que peleamos por la verdadera conciliación, por una Conciliación Real Ya. Si quieres, puedes ayudarnos, ¡te esperamos!
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