Camino al trabajo traté de comprobar si estaba en el coche, pero la helada nocturna empañaba los cristales, así que no pude salir de dudas. Eso me intranquilizó más, una noche tan fría tras tantos días de calor puede ser muy traicionera.
Contacté con el ayuntamiento, y una chica muy amable me explicó los pasos que ella debía seguir si quería dormir en el albergue municipal. También me explicó que Cruz Roja tenía un grupo de apoyo a indigentes, y me pidió su ubicación, para contactar con ellos y explicarle su caso.
Durante la mañana mis compañeros la vieron salir del coche, y ya no la vieron volver.
Cuando salí del trabajo me dirigí a su coche. Llevaba una nota preparada, por si ella no estaba, como así sucedió. No sabía si el grupo de la Cruz Roja había contactado con ella, tampoco sabía si ella quería ayuda institucional, así que preferí no esperar más. Dejé la nota enganchada en la manilla del coche, y me fuí a buscar a mi niño pensando que ojalá a nadie se le ocurriera la estupidez de quitarla, o a ella tirarla sin mirarla.
En la nota, un mensaje:
¿Necesitas ayuda? Nos gustaría intentar ayudarte, si quieres ven a la plaza mañana a las 6, ¡algo podremos hacer! :)
En mi cabeza, un pensamiento: "Por favor, que lo lea, y que acepte...".
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