Yo soy Habiba, y esta es mi historia, la historia de una mamá que cría a su bebé con amor.
Tengo un bebé de 15 meses, al que amamanto desde que nació. No lo hago porque lo diga la OMS, ni tampoco porque lo diga UNICEF, o la Academia Americana de Pediatría, los expertos de la Unión Europea o el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría, entidades todas ellas que me son ajenas y de las que sólo tengo noticias lejanamente. Tampoco lo hago porque me lo haya dicho el pediatra. Ni porque me parezca que es mejor opción o más cómodo que el biberón. Lo hago porque mi instinto de madre, mi naturaleza, y el instinto de mi bebe de succionar mi pecho así me lo indicaron. Le doy el pecho siempre que me lo pide, ya sea por hambre, mimo o como consuelo, sin importarme que me lo pida cada cinco minutos o cada cinco horas.
Duermo con mi bebé en mi cama, por el sencillo motivo de que mi bebé duerme más tranquilo pegado a mí, y yo descanso más si no me tengo que levantar para darle el pecho. Tenerlo junto a mí me permite reaccionar rápido si vomita, si tiene fiebre, si llora. Estar junto a mí le permite tocar mi cara con su manita si se despierta asustado en medio de la noche, y volver a dormirse enseguida al saberse seguro.
Es verdad que a veces pongo calcetines distintos en sus piececitos, pero es que ¡es tan dificil colocar la ropa a un bebé tan revoltoso, que a veces tengo que hacerlo a toda prisa y sin fijarme demasiado!.
Se que debería tener todo más limpio y ordenado, pero cuando me pongo a colocar las cosas y veo su carita de pena por no poder jugar conmigo o que lo lleve al parque pienso "qué diablos, ¡ya lo haré a la noche!" y a veces la noche no es lo suficientemente larga para hacer todo lo que me gustaría...
Es verdad que a veces le doy a mi bebe alimentos supuestamente inadecuados, pero ¿acaso no es así como deben aprender a comer los bebes, probando de la comida de sus padres? ¿Cómo sinó aprenderá a masticar la carne, a apreciar sabores nuevos? ¿Cómo va a distinguir el sabor del pescado y de las zanahorias, de la ternera y el pollo, de los huevos o de las judías, si siempre le doy todo mezclado en una papilla? ¿Acaso comerá papilla el resto de su vida? ¿Por qué entonces ese empeño en que le dé la comida así?
Me siento juzgada sin motivo, yo sólo intento hacer lo mejor para mi bebé, lo que el instinto me dicta, lo más natural y lógico, y sin embargo parece que esté cometiendo un crimen. ¿Por qué se me critica y juzga? Dónde está escrito cuál es la forma correcta de criar y educar a un niňo? Yo educo desde el amor y el respeto, por qué a mí se me juzga, y sin embargo se aplauden prácticas que rayan el maltrato?
Yo soy Habiba, pero por fortuna para mí yo no vivo en la Comunidad de Madrid, y no he necesitado de la ayuda de los servicios sociales. Mi bebé no se llama Alma, y cada día lo colmo de besos y abrazos en agradecimiento por tenerlo a mi lado, con la esperanza de que parte de ese amor le llegue a la pequeña Alma. Y cada día, al ponerlo al pecho, pienso y pido por esa pequeña que no tiene el consuelo de su madre, que se siente abandonada sin motivo, sólo porque alguien decidió que no la estaba criando del modo adecuado.
Le han robado a Alma. Nos han robado el alma. ¡¡DEVOLVEDLE A LA NIÑA SU MADRE!!
HABIBA Y ALMA JUNTAS YA
El IMMF asumió la tutela de Alma, la hija de Habiba, el pasado 30 de mayo. Desde entonces, esta bebé de 15 meses sufre una traumática separación de su madre, que es más sangrante aún si se tiene en cuenta que las razones aportadas por los técnicos de la institución de menores son absurdas y carecen completamente de fundamento.
Más información:
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martes, 21 de junio de 2011
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