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martes, 24 de abril de 2012

Operación #mescurro

15:20 hora zulú. En algún punto de la geografía gallega

La agente OD-MC se dispone a recoger al sujeto apodado "centollito" en el centro de retención de bandoleros peligrosos.
Sus vigilantes transmiten informaciones de vital importancia para las próximas horas: el individuo ha comido bien, no ha dormido, no ha tenido fiebre, ha jugado hasta el agotamiento y evacuado en condiciones.
la Jolie a mi lado, una aficionada



La agente OD-MC introduce al sujeto en el vehículo de transporte. El traslado transcurre sin incidencias, entre cantos hipnóticos del individuo: "veo veooooooooooo queeeeeeee vessssssssssssshhhhhhhh una cosssshhhhhitaaaaaaaaaa..." que intentan distraer a la agente para poder darse a la fuga; no obstante, la agente OD-MC, curtida en grandes crisis, consigue completar el transporte sin problema.
15:40 hora zulú. Llegada al nido del cuco

Llegada al domicilio de la agente OD-MC, donde sujeto permanecerá bajo vigilancia hasta nueva orden. El sujeto, en un claro intento de desestabilizar a la agente OD-MC e intentar una nueva fuga,  se avalanza sobre la agente OD-MC, derrumbándola sobre el sofá, y comienza a emitir extraños ruidos guturales, simulando un ahogo por flemas, acompañado de quejidos lastimeros. Tras valorar la situación la agente OD-MC decide hacer uso de medidas excepcionales, y en un rápido movimiento introduce el sedante conocido como TETA® en la boca del sujeto.... inmediatamente el sedante comienza a hacer efecto, el sujeto se relaja y finalmente cae rendido al sueño.


15:55 hora zulú. Nido del cuco

Tras verificar  que el sujeto está completamente sedado, la agente OD-MC comienza a deslizarse lentamente, en un intento de zafarse de él. El sensor de proximidad, el de verticalidad y el detector de TETA® que lleva incorporandos el sujeto se activan simultaneamente, por lo que el bandolero comienza a emitir quejidos lastimeros y a despertarse. Rapidamente la agente OD-MC introduce una nueva dosis de TETA® en el sujeto, dejándolo completamente k.o., lo que le permite escurrirse cual gata y dejar al individuo soñando con ovejitas sobre el sofá.

15:55 hora zulú. Nido del cuco

Operación #mescurro completada con éxito. La agente OD-MC procede a comer y revisar el correo, con un ojo siempre fijo en el sujeto. Cuando éste despierte de su ensoñación, la agente OD-MC recibirá nuevas instrucciones.




miércoles, 18 de abril de 2012

Rutinas

 Lo confieso, lo mío no son las rutinas. Se que se supone que a los niños les viene bien llevar una cierta rutina (¿o no?), e intento hacer las cosas de un modo más o menos ordenado: hacer las comidas a la misma hora, respetar los horarios de sueño y dormir, repetir costumbres como lavarse las manos antes de comer y los dientes después... aunque evidentemente si un dia está más despejado o estamos fuera y con ganas de juerga pues se acuesta más tarde y punto, que un niño no es un gremlim con el que haya que cumplir escrupulosamente las instrucciones so pena de que se convierta en un monstruo...

De todas formas ya os digo que se me da un poco mal esto de las rutinas, supongo que porque yo misma soy un desatre organizativo, y aunque intento mejorar y ser más organizada lo cierto es que me cuesta, y eso se nota...

Sin embargo, hay una rutina que centollito y yo cumplimos escrupulosamente cada mañana desde que, hace ya un año, comenzó a ir a la guardería:

Entrada de casa.  Mamácentolla le da un beso a papacentollo, abraza fuerte fuerte fuerte a centollito y lo cubre de besos.

¡Pasalo bien en la guarde centollito!

Papacentollo coge a centollito en brazos, y salen por la puerta.

Mamacentolla se asoma a la puerta para decir adiós a sus dos chicos... Papacentollo llama al ascensor, y justo unos instantes antes de que la puerta del ascensor se abra, centollito dice...

¡¡¡¡¡MAMAAAAAAAAAAAAA!!!!

y Mamacentolla sale corriendo a cámara lenta, como en las películas románticas, en pijama y todo, a dar un último achuchón a centollito antes de irse.

¡muas muas muas muas muas requetemuás! 

Todos los días, sin faltar uno, durante el último año.

Y desde hace un mes, tenemos un nuevo elemento: tras ese achuchón, cuando hago ademán de volver a casa, centollito dice..


¡¡¡¡MÁS BESOS!!!!



Y entonces ya mamácentolla se derrite entera, ahí mismo delante del ascensor, y se come enterito a su centollito a besos.

Espero que seamos capaces de mantener esta rutina (o más bien ritual) durante muchos, muchos, muchos años.




domingo, 15 de abril de 2012

Como conseguir que un niño se ponga un gorro

Mi nene, supongo que como la mayoría de pequeñuelos de su edad (2 añitos) es absolutamente alérgico a los gorros. Pero no a toda clase de gorros. Las boinas de verano estilo "chulazo" le encantan, se ve guapo y además le quitan el sol de los ojos, así que generalmente se las pone de buen grado.... bueno, y porque papacentollo se empleó a fondo el verano pasado en conseguir que las pusiera sin rechistar. Los gorros de lana, sin embargo, son otro percal. Es ponérselo y salta cual resorte, grita, llora y patalea.

Visto el percal y el frío que hace por estos lares en invierno (aquí no nos hacen falta olas de frío polar, ya hace un frío que te cagas brutal todo el año) me puse a buscar modos para conseguir que centollito aceptara ponerse el gorro.

Estas son las opciones que encontré:

- Enfundarle el gorro hasta el fondo, atárselo y que grite y patalee si le da la gana, pero con el gorro puesto Descartada, muy agresiva para mi gusto


- Llamar a la supernani y que nos enseñe sus métodos de adiestramiento para conseguir que centollito acepte llevar el gorro Descartada, no soporto a supernani y sus métodos


- Dejar que al marisco se le congelen las ideas para que aprenda la lección y se deje poner el gorro Descartada, se derretirán los polos antes de que centollito cambie de idea


- Hacer un gorro tan super guay molón que enamore al marisco nada más verlo y quiera llevarlo puesto siempre siempre siempre.  ¡¡ESTA SI!!


En ello andaba aquel día que mi marido me preguntó qué hacía...

La verdad es que con el veranillo del mes pasado pensé que la operación gorro había quedado cancelada, pero la vuelta al invierno me ha hecho retomarla... y aquí está el resultado:



Su cara al verlo lo ha dicho todo, no es que le vuelva loco ponérselo (quizás he escogido una lana demasiado gorda) pero el gorro le gusta lo suficiente como para aceptar llevarlo. Y menos mal, porque a la hora que lo llevamos a la guardería hace un frío que pela, y se hace imprescindible el gorro.

Otros, sin embargo, no han tenido la misma suerte, y han probado el amargo sabor del rechazo...


Lo bueno de estos gorros es que como ceden un poquito le servirán durante bastante tiempo, así que me voy a guardar al monstruíto, a ver si el año que viene tiene más éxito.

Y vuestros nenes y nenas, ¿qué tal llevan el tema gorros?

viernes, 13 de abril de 2012

De vuelta (espero)

lo voy a decir con la boca muy, pero que muy pequeñita... pero creo que por fin voy recuperando la normalidad... veremos a ver...¡gracias a todas por vuestra paciencia y cariño!