Si os soy sincera, la actual ley del aborto, aprobada en el año 2010 por el gobierno del PSOE, me produjo desde el primer momento sentimientos encontrados.
Para empezar me pareció muy negativo el hecho de que una menor pudiera abortar con tanta libertad. Seamos sinceros, con la anterior ley de supuestos ya abortaba quien quería, bajo ese supuesto tan ambiguo del daño psicológico a la madre, con lo que esta nueva ley abría totalmente la puerta para el aborto en menores en cualquier circunstancia. Todos sabemos que pagando lo suficiente siempre hay alguien dispuesto a hacer lo que quieras y firmar lo que sea necesario.
No estoy en contra de la excepción que se introdujo, sino de la pésima articulación de la misma, pues considero que en este caso particular se hace imprescindible y obligatorio el apoyo psicológico a la joven que aborta, porque un aborto siempre es algo demoledor para una mujer, cuanto más en una menor.
Además creo que debería ser necesario un mayor control sobre los casos en los que se aplica ese supuesto a menores, para asegurar que verdaderamente sólo se use en los casos extremos contemplados.
Por otra parte, me gustó el cambio de una ley de supuestos a una ley de plazos, pues considero más coherente una ley de plazos que proteja por encima de todo la vida humana.
Para mí la vida de un bebé está por encima incluso de los deseos su madre, por lo que considero que un bebé sano que podría sobrevivir fuera del vientre materno no debería ser de ningún modo abortable.
Ademas, cuando se habla de leyes de supuestos siempre se incluye el de "graves malformaciones", casi siempre alegando que se evita un sufrimiento al bebé. Pero lo cierto es que al bebé no se le ahorra nada, no hay más que leer la entrada de Ser madre, toda una aventura al respecto. En tal caso se le ahorra a la familia, que tampoco, porque leyendo a Ibone Olza queda claro que es algo devastador para toda la familia y en especial para la mujer.
¿Cómo regular entonces algo tan complejo?
Considero que en la sociedad actual no tiene cabida la prohibición del aborto, nos guste o no es algo que está ahí y que en algunas ocasiones es necesario, por lo que lo que se debería buscar es una ley que garantice a las mujeres la posibilidad de abortar cuando sea necesario pero que tampoco sera una carta blanca que permita hacer cualquier cosa.
Bajo mi punto de vista, la opción más coherente y respetuosa con la vida sería una ley de plazos (algo similar a la actual) pero muy estricta en cuanto a los plazos, y que tan sólo tenga una excepción, que sería la de graves malformaciones, en la que no habría plazos; pero esto tendría que ir acompañado de muchos más cambios.
En primer lugar sería necesario regular la eutanasia, porque me parece un acto de cinismo enorme que se permita matar a un bebé para evitarle una vida llena de sufrimiento, pero no permitir a un adulto elegir su propia muerte por el mismo motivo.
En segundo lugar, regularía el aborto por eutanasia, que sólo permitiría en caso de malformaciones incompatibles con la vida o gravemente invalidantes, en el que se debería asegurar por encima de todo una muerte digna y sin sufrimiento para el bebé, cosa que ahora mismo ni se plantea, y si estamos hablando de evitar sufrimiento a un bebé de nuevo me parece un acto de cinismo que no se tenga en cuenta el sufrimiento que pueda producirle ese aborto.
En tercer lugar me parece imprescindible prestar apoyo psicologico a la familia durante todo el proceso, cosa que tampoco existe, y durante el tiempo necesario, pues dudo que sea un proceso corto.
Por último, me gustaría apuntar que cuando hablo de graves malformaciones no me refiero en absoluto a casos como el síndrome de down. Desconozco el resto de patologías que se incluyen, por lo que no voy a opinar sobre si deben incluírse o no, pero esta en concreto me parece una aberración que se siga metiendo en el pack de las "graves malformaciones incompatibles con la vida", porque está muy lejos de la realidad actual de las personas con este síndrome, y quien quiera informarse no tiene más que buscar la página web de una asociación de Síndrome de Down, o, mejor aún, pasarse por la que tenga más cerca y trabajar como voluntario unos días. Estoy segura de que os aportaría muchísimo.
Edito para añadir enlace a la última entrada de Ibone Olza, que me parece que aporta mucho al debate: Obligar al sufrimiento
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miércoles, 25 de julio de 2012
Mi opinión sobre la ley del aborto: mucho por cambiar
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lunes, 23 de julio de 2012
Los padres que elegimos ser
![]() |
| foto de freedigitalphotos.net |
Y es que la crianza de un hijo no deja de ser una forma de relación, y, como en toda relación, decidimos, de un modo consciente o inconsciente, cuánto de nosotros mismos estamos dispuestos a dar.
Desde la primera vez que tomamos al bebé en nuestros brazos, sin que seamos conscientes de ello, estamos sentando las bases de la relación con nuestros hijos. Cada pequeña decisión que tomamos, dejar llorar o no, luchar un poco más por el pecho o rendirnos al biberón, acompañar en el sueño o obligar a aprender rutinas, respetar ritmos o marcarlos, lleva pareja consigo connotaciones emocionales y acotaciones de nuestros límites. Decidimos cuánto vamos a dar de nosotros mismos a menudo sin ser conscientes de estar tomando tal decisión, pero la realidad es que cada paso que damos es un nuevo trazo en el mapa de la relación que tendremos con nuestros hijos.
Por desgracia es algo de lo que muchas veces no nos damos ni cuenta, pero quizás si nos paráramos a analizar cada movimiento, cada llanto no atendido, cada voz más alta, cada muestra de compresión no requerida, cada sonrisa... seríamos capaces de marcar la hoja de ruta de esa relación de cara al futuro.
Quien más y quien menos tiene carencias en la relación con sus padres o hermanos; ¿no creéis que si nos sentáramos a analizar esas relaciones, acabaríamos encontrando los escollos que las fueron minando?.
¿Por qué no anticiparnos con nuestros hijos? ¿Por qué no pararnos a pensar si lo que estamos haciendo es realmente lo que queremos hacer?¿Por qué no preguntarnos si el camino que hemos elegido nos lleva a la relación que nos gustaría tener?
¿Sabemos realmente los padres que hemos elegido ser?
¿Somos realmente los padres que nos gustaría ser?
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sábado, 30 de junio de 2012
Mañana, todas con La Roja
Ahora si que os he sorprendido, ¿a que si? Apuesto a que lo último que esperábais ver en mi blog era una entrada apoyando a la selección de fútbol. Pues si, hoy le voy a dedicar una entrada, a ella, LA SELECCIÓN, La Roja.
Se que hay quien está muy quemado con esto, que no entiende cómo la gente puede dar tanta importancia y prestar tanta atención a 10 tipos jugando en calzones cuando el país está como está. Y se me ocurre una mami en concreto (hola maja!) que me levantará la ceja cuando vea que tuiteo este post. Tranquila, que todo tiene explicación ;)
Desde que tengo uso de razón recuerdo ver a mi padre y a mi hermano sufrir viendo los partidos de la selección. Les recuerdo nerviosos, saltando, sufriendo, animando... les recuerdo abrazándose con los goles, celebrar como nunca más lo hacían. Y la historia siempre acababa igual: en decepción. Cada vez que nuestra selección acudía a una competición importante yo veía la misma película; se titulaba "Derrotada en cuartos", y al final siempre dejaba ese regusto de "da igual lo que pelees, el final siempre es el mismo: la derrota".
Con el paso de los años la situación no cambió, y volví a ver esa misma película una y otra vez, y otra vez, a veces con las amigas, con amigos, pandillas, parejas... y siempre el mismo final y el mismo regusto a desesperanza, a que da igual cuanta intención pongas, lo que luches, lo que desees, lo que hagas; siempre acaba mal.
Hace cuatro años, en la anterior Eurocopa, recuerdo las miradas ilusionadas pero a la vez temerosas de mi marido y sus amigos mientras veían cada partido. Su mirada era la de el niño que espera ilusionado que los reyes le hayan traído el regalo que ha pedido, que sabe que es muy muy difícil, pero no pierde la esperanza, aunque en el fondo de su corazón cree que no lo tendrá, porque es muy caro. Tras cada partido esa mirada brillaba más, la esperanza cada vez era más evidente, y pronto se convirtió en verdadera ilusión. Y esos abrazos tras los goles, esa orgía de emociones que normalmente no se dejan salir... no se a vosotras, pero a mí, personalmente, me parece un ejercicio maravilloso para todos esos hombres que en su día a día no se permiten demostrar todo lo que llevan dentro.
Tras la victoria final vino la euforia absoluta, el creernos grandes, poderosos, con fuerza. El recuperar la fe en nosotros mismos, en que podíamos conseguirlo. Había nacido La Roja.
Dos años después llegó el Mundial, y de nuevo las dudas. Bueno si, ganamos la Eurocopa. Pero el Mundial es otra cosa. Porque además de Francia, Italia, y Alemania está Brasil. Y Argentina. ¿Cómo le vamos a ganar a Brasil o a Argentina? Es imposible. Que llevan el fútbol en la sangre, y meten unos goles increíbles, ¿cómo les vamos a ganar?
Mi niño tenía apenas unos meses, así que desde el primer partido, le dije a mi marido: vete a ver el partido con tus amigos, yo me quedo con centollito, no es lugar para él, con tanto jaleo, humo, los gritos... No te preocupes, quedan muchos partidos, porque llegaremos a la final. Nosotros iremos a ver la final.
Mi marido se reía con lo que él creía una gracieta, pero no lo era. Estaba convencida de que llegaríamos, porque yo creo en la fuerza de las personas, en la grandeza del equipo, en el poder que tenemos cuando creemos en lo que hacemos y luchamos por ello.
Y, por primera vez desde hace mucho tiempo, yo vi una sociedad que CREÍA en la selección, que creía en ese grupo de chavales que a base de trabajo, de compañerismo, de buen hacer, iban venciendo a los gigantes del futbol mundial. Por primera vez desde hace muchos, muchos años, todo el país creía en ellos, sin dudas, sin objeciones. Todos sabíamos que podían ganar, y les enviamos toda nuestra fuerza. Y ellos la recibieron.
Y como prometí, centollito y yo vimos la final con toda la panda. El resto de la historia no os la voy a contar, porque ya la sabemos todos. Ese día nos supimos grandes, nos dimos cuenta de que DE VERDAD, creyendo en algo, trabajando, luchando, y poniendo en ello todas las energías, no hay meta que no se pueda alcanzar.
Así que, con vuestro permiso, yo mañana voy a ver la final. Voy a emocionarme, voy a gritar, voy a saltar, y como ganemos, que ganaremos, podéis estar seguras de que voy a llorar. Porque este país necesita creer en la fuerza del equipo, en la grandeza de las personas, en que si de verdad nos unimos, creemos los unos en los otros y nos apoyamos sin condiciones, olvidándonos de colores y de gilipolleces, podemos conseguir lo que queramos. Necesitamos salir de la espiral de decepción y resignación en la que nos hemos metido, necesitamos reescribir la historia, reescribir nuestra historia, como lo están haciendo los chicos de la Roja.
Mañana esos 20 chavales van a hacer historia, nuestra selección se va a convertir en la mejor de la historia del futbol, y vamos a cambiar el refrán: el futbol es un deporte en el que juegan 20 y siempre gana
Y el lunes empezamos a levantar España. Porque PODEMOS, por mucho que los políticos se empeñen en hacernos creer lo contrario. Sólo tenemos que creerlo, y empezar por levantarnos contra ellos.
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miércoles, 23 de mayo de 2012
¿Cómo decirles que se equivocan?
El otro día me crucé a una pareja de conocidos que tienen un bebé de tan sólo un mes. Nos conocemos, nos saludamos, charlamos si coincide, pues tenemos cruces familiares, pero no tenemos trato directo.
Llevaban a su bebé en un portabebés, una de esas mochilas... mirando al frente. ¿Cómo decirles que no lo hagan, que es malo para su espalda? ¿Como darles la información que no han encontrado sin que se sientan insultados, sin que sienta que te crees más lista que ellos, que no piensen que mi impresión es que no se preocupan lo bastante por su hijo, que no investigan lo suficiente?
Otro día, otra pareja, un bebé de 12 meses que ya camina. Sentados tomando algo mientras la criatura corre hacia el peligro. No vayas por ahí. Te vas a hacer daño. No cojas tierra del suelo. No te lleves las piedras la boca, mira que eres malo que no haces ni caso. Tras esta frase se levantan a cogerlo : culo culo! qué desgracia por favor, - y dirigiéndose a mi - centollito es muy movido pero es que este niño es el demonio, mira que discurre. Y tras esto sueltan su mano y el pequeño vuelve a salir pitando en la misma dirección a hacer lo mismo. Vuelta a empezar, solo que el tono de voz va subiendo.
¿Cómo decirles que su bebé no es más que un bebé más? ¿Que no es malo, ni discurre maldades, sino que hace lo mismo que todos los niños: investigar?¿Cómo hacerles entender que si sólo se quedan a su lado cuando se cae, cuando come tierra, cuando grita, hará todas esas cosas con tal de que sus padres se queden a su lado?
Visito a una amiga, y está su madre con ella dándole la merienda a la peque. Le han preparado un tupper lleno de papilla de frutas. Tiene 15 meses y unos cuantos dientes, pero no sabe lo que es morder un plátano. No quiere la papilla, no le gusta, la escupe. Da igual, la papilla vuelve para dentro, así llore, tosa, se atragante. Siempre más, hasta que se acaba. ¿Como explicarles que no le hacen ningún favor forzándole a comer la fruta así? ¿Cómo hacerles entender que quizás las frutas, de una en una, si le gusten, y de este modo seguramente ya siempre las mirará con recelo y asco? ¿Cómo hacerles saber sin herirlas que obligándole a comer mucho más de lo que quiere le están llevando por el camino de la obesidad?
Qué difícil es con la gente que quieres, con los niños que adoras, encontrar la forma de decir, de hacer entender, sin herir. Yo al menos no encuentro el modo, porque lo intento, con toda la delicadeza y todo el cariño, pero lo debo hacer mal porque mis palabras caen en saco roto.
No lo puedo evitar, se me rompe el corazón viendo estas situaciones, me entristece cuando los papis se dejan arrastrar por lo que hace la corriente, muchas veces sin cuestionarse si es lo mejor para SU bebé, pero me duele especialmente cuando ya les desbordan y no son capaces de hacer otra cosa que mostrar rechazo hacia ellos, cuando con un poquito más de empatía y paciencia todo sería más facil y llevadero.
Llevaban a su bebé en un portabebés, una de esas mochilas... mirando al frente. ¿Cómo decirles que no lo hagan, que es malo para su espalda? ¿Como darles la información que no han encontrado sin que se sientan insultados, sin que sienta que te crees más lista que ellos, que no piensen que mi impresión es que no se preocupan lo bastante por su hijo, que no investigan lo suficiente?
Otro día, otra pareja, un bebé de 12 meses que ya camina. Sentados tomando algo mientras la criatura corre hacia el peligro. No vayas por ahí. Te vas a hacer daño. No cojas tierra del suelo. No te lleves las piedras la boca, mira que eres malo que no haces ni caso. Tras esta frase se levantan a cogerlo : culo culo! qué desgracia por favor, - y dirigiéndose a mi - centollito es muy movido pero es que este niño es el demonio, mira que discurre. Y tras esto sueltan su mano y el pequeño vuelve a salir pitando en la misma dirección a hacer lo mismo. Vuelta a empezar, solo que el tono de voz va subiendo.
¿Cómo decirles que su bebé no es más que un bebé más? ¿Que no es malo, ni discurre maldades, sino que hace lo mismo que todos los niños: investigar?¿Cómo hacerles entender que si sólo se quedan a su lado cuando se cae, cuando come tierra, cuando grita, hará todas esas cosas con tal de que sus padres se queden a su lado?
Visito a una amiga, y está su madre con ella dándole la merienda a la peque. Le han preparado un tupper lleno de papilla de frutas. Tiene 15 meses y unos cuantos dientes, pero no sabe lo que es morder un plátano. No quiere la papilla, no le gusta, la escupe. Da igual, la papilla vuelve para dentro, así llore, tosa, se atragante. Siempre más, hasta que se acaba. ¿Como explicarles que no le hacen ningún favor forzándole a comer la fruta así? ¿Cómo hacerles entender que quizás las frutas, de una en una, si le gusten, y de este modo seguramente ya siempre las mirará con recelo y asco? ¿Cómo hacerles saber sin herirlas que obligándole a comer mucho más de lo que quiere le están llevando por el camino de la obesidad?
Qué difícil es con la gente que quieres, con los niños que adoras, encontrar la forma de decir, de hacer entender, sin herir. Yo al menos no encuentro el modo, porque lo intento, con toda la delicadeza y todo el cariño, pero lo debo hacer mal porque mis palabras caen en saco roto.
No lo puedo evitar, se me rompe el corazón viendo estas situaciones, me entristece cuando los papis se dejan arrastrar por lo que hace la corriente, muchas veces sin cuestionarse si es lo mejor para SU bebé, pero me duele especialmente cuando ya les desbordan y no son capaces de hacer otra cosa que mostrar rechazo hacia ellos, cuando con un poquito más de empatía y paciencia todo sería más facil y llevadero.
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martes, 24 de abril de 2012
Operación #mescurro
15:20 hora zulú. En algún punto de la geografía gallega
La agente OD-MC se dispone a recoger al sujeto apodado "centollito" en el centro de retención de bandoleros peligrosos.
| Sus vigilantes transmiten informaciones de vital importancia para las próximas horas: el individuo ha comido bien, no ha dormido, no ha tenido fiebre, ha jugado hasta el agotamiento y evacuado en condiciones. | ![]() la Jolie a mi lado, una aficionada |
La agente OD-MC introduce al sujeto en el vehículo de transporte. El traslado transcurre sin incidencias, entre cantos hipnóticos del individuo: "veo veooooooooooo queeeeeeee vessssssssssssshhhhhhhh una cosssshhhhhitaaaaaaaaaa..." que intentan distraer a la agente para poder darse a la fuga; no obstante, la agente OD-MC, curtida en grandes crisis, consigue completar el transporte sin problema.
15:40 hora zulú. Llegada al nido del cuco
Llegada al domicilio de la agente OD-MC, donde sujeto permanecerá bajo vigilancia hasta nueva orden. El sujeto, en un claro intento de desestabilizar a la agente OD-MC e intentar una nueva fuga, se avalanza sobre la agente OD-MC, derrumbándola sobre el sofá, y comienza a emitir extraños ruidos guturales, simulando un ahogo por flemas, acompañado de quejidos lastimeros. Tras valorar la situación la agente OD-MC decide hacer uso de medidas excepcionales, y en un rápido movimiento introduce el sedante conocido como TETA® en la boca del sujeto.... inmediatamente el sedante comienza a hacer efecto, el sujeto se relaja y finalmente cae rendido al sueño.
15:55 hora zulú. Nido del cuco
Tras verificar que el sujeto está completamente sedado, la agente OD-MC comienza a deslizarse lentamente, en un intento de zafarse de él. El sensor de proximidad, el de verticalidad y el detector de TETA® que lleva incorporandos el sujeto se activan simultaneamente, por lo que el bandolero comienza a emitir quejidos lastimeros y a despertarse. Rapidamente la agente OD-MC introduce una nueva dosis de TETA® en el sujeto, dejándolo completamente k.o., lo que le permite escurrirse cual gata y dejar al individuo soñando con ovejitas sobre el sofá.
15:55 hora zulú. Nido del cuco
Operación #mescurro completada con éxito. La agente OD-MC procede a comer y revisar el correo, con un ojo siempre fijo en el sujeto. Cuando éste despierte de su ensoñación, la agente OD-MC recibirá nuevas instrucciones.
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miércoles, 18 de abril de 2012
Rutinas
Lo confieso, lo mío no son las rutinas. Se que se supone que a los niños les viene bien llevar una cierta rutina (¿o no?), e intento hacer las cosas de un modo más o menos ordenado: hacer las comidas a la misma hora, respetar los horarios de sueño y dormir, repetir costumbres como lavarse las manos antes de comer y los dientes después... aunque evidentemente si un dia está más despejado o estamos fuera y con ganas de juerga pues se acuesta más tarde y punto, que un niño no es un gremlim con el que haya que cumplir escrupulosamente las instrucciones so pena de que se convierta en un monstruo...De todas formas ya os digo que se me da un poco mal esto de las rutinas, supongo que porque yo misma soy un desatre organizativo, y aunque intento mejorar y ser más organizada lo cierto es que me cuesta, y eso se nota...
Sin embargo, hay una rutina que centollito y yo cumplimos escrupulosamente cada mañana desde que, hace ya un año, comenzó a ir a la guardería:
Entrada de casa. Mamácentolla le da un beso a papacentollo, abraza fuerte fuerte fuerte a centollito y lo cubre de besos.
¡Pasalo bien en la guarde centollito!
Papacentollo coge a centollito en brazos, y salen por la puerta.
Mamacentolla se asoma a la puerta para decir adiós a sus dos chicos... Papacentollo llama al ascensor, y justo unos instantes antes de que la puerta del ascensor se abra, centollito dice...
¡¡¡¡¡MAMAAAAAAAAAAAAA!!!!
y Mamacentolla sale corriendo a cámara lenta, como en las películas románticas, en pijama y todo, a dar un último achuchón a centollito antes de irse.
¡muas muas muas muas muas requetemuás!
Todos los días, sin faltar uno, durante el último año.
Y desde hace un mes, tenemos un nuevo elemento: tras ese achuchón, cuando hago ademán de volver a casa, centollito dice..
¡¡¡¡MÁS BESOS!!!!
Y entonces ya mamácentolla se derrite entera, ahí mismo delante del ascensor, y se come enterito a su centollito a besos.
Espero que seamos capaces de mantener esta rutina (o más bien ritual) durante muchos, muchos, muchos años.
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domingo, 15 de abril de 2012
Como conseguir que un niño se ponga un gorro
Mi nene, supongo que como la mayoría de pequeñuelos de su edad (2 añitos) es absolutamente alérgico a los gorros. Pero no a toda clase de gorros. Las boinas de verano estilo "chulazo" le encantan, se ve guapo y además le quitan el sol de los ojos, así que generalmente se las pone de buen grado.... bueno, y porque papacentollo se empleó a fondo el verano pasado en conseguir que las pusiera sin rechistar. Los gorros de lana, sin embargo, son otro percal. Es ponérselo y salta cual resorte, grita, llora y patalea.
Visto el percal y el frío que hace por estos lares en invierno (aquí no nos hacen falta olas de frío polar, ya hace un fríoque te cagas brutal todo el año) me puse a buscar modos para conseguir que centollito aceptara ponerse el gorro.
Estas son las opciones que encontré:
-Enfundarle el gorro hasta el fondo, atárselo y que grite y patalee si le da la gana, pero con el gorro puesto Descartada, muy agresiva para mi gusto
-Llamar a la supernani y que nos enseñe sus métodos de adiestramiento para conseguir que centollito acepte llevar el gorro Descartada, no soporto a supernani y sus métodos
-Dejar que al marisco se le congelen las ideas para que aprenda la lección y se deje poner el gorro Descartada, se derretirán los polos antes de que centollito cambie de idea
- Hacer un gorro tan super guay molón que enamore al marisco nada más verlo y quiera llevarlo puesto siempre siempre siempre. ¡¡ESTA SI!!
En ello andaba aquel día que mi marido me preguntó qué hacía...
La verdad es que con el veranillo del mes pasado pensé que la operación gorro había quedado cancelada, pero la vuelta al invierno me ha hecho retomarla... y aquí está el resultado:
Su cara al verlo lo ha dicho todo, no es que le vuelva loco ponérselo (quizás he escogido una lana demasiado gorda) pero el gorro le gusta lo suficiente como para aceptar llevarlo. Y menos mal, porque a la hora que lo llevamos a la guardería hace un frío que pela, y se hace imprescindible el gorro.
Otros, sin embargo, no han tenido la misma suerte, y han probado el amargo sabor del rechazo...
Lo bueno de estos gorros es que como ceden un poquito le servirán durante bastante tiempo, así que me voy a guardar al monstruíto, a ver si el año que viene tiene más éxito.
Y vuestros nenes y nenas, ¿qué tal llevan el tema gorros?
Visto el percal y el frío que hace por estos lares en invierno (aquí no nos hacen falta olas de frío polar, ya hace un frío
Estas son las opciones que encontré:
-
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- Hacer un gorro tan super guay molón que enamore al marisco nada más verlo y quiera llevarlo puesto siempre siempre siempre. ¡¡ESTA SI!!
En ello andaba aquel día que mi marido me preguntó qué hacía...
La verdad es que con el veranillo del mes pasado pensé que la operación gorro había quedado cancelada, pero la vuelta al invierno me ha hecho retomarla... y aquí está el resultado:
Su cara al verlo lo ha dicho todo, no es que le vuelva loco ponérselo (quizás he escogido una lana demasiado gorda) pero el gorro le gusta lo suficiente como para aceptar llevarlo. Y menos mal, porque a la hora que lo llevamos a la guardería hace un frío que pela, y se hace imprescindible el gorro.
Otros, sin embargo, no han tenido la misma suerte, y han probado el amargo sabor del rechazo...
Lo bueno de estos gorros es que como ceden un poquito le servirán durante bastante tiempo, así que me voy a guardar al monstruíto, a ver si el año que viene tiene más éxito.
Y vuestros nenes y nenas, ¿qué tal llevan el tema gorros?
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miércoles, 25 de enero de 2012
Dientes, dientes, que es lo que les...
Ayer me sentí cual la pantoja en su momento álgido, luciendo por doquier con una sonrisa: ¡Dientes dientes!
Y es que quien tenga un churumbelito al que la dentadura le esté dando guerra o se la haya dado en su momento, sabe lo divertidas que pueden llegar a ser las noches. Una tras otra, una fiesta contínua: que si me despierto, que si me quejo, que si no me duermo, que si me revuelvo, que parece que me duermo.... ¡que noooooooo que era broma!! ¡Volvemos a empezar!
Y mientras tu churumbelillo practica para sus futuras noches de juerga (con chumda chumda incluído, palabrita, estuve a tris de ponerle makineo) tu mientras tanto haces memoria mental de donde estará aquella crema tan maravillosa que te habías comprado cuando eras una soltera descerebrada que sólo pensaba en modelitos y juerguitas, que paseaba subida a grandes tacones y no salía de casa sin la raya pintada... aquella crema estupenda que borraba de tus ojos los rastros de las grandes juergas que te pegabas, bailando hasta el amanecer y más allá, subida en tus tacones de vértigo...
Ahhh!!! que maravillosas noches aquellas... en que no dormías porque no te daba la gana... no como ahora que tienes al chunda chunda en potencia aquí al lado, y ni tacones de vértigo, ni modelitos, ni noches de bailoteo, ni crema cara... que por cierto se me habrá caducado por no usarla, mecawenla...
Y por cierto vuelvo a tener una raiz que pa qué... quien me mandaría echarme mechas, ¡¡qué feliz idea!! Y los tacones y los modelitos... mejor los regalo a quien les pueda dar uso, porque los primeros me dan pereza sólo de verlos, y en los segundos no entro a menos que me corte a la mitad...
Eso, tú divaga maja, que mientras tanto churumbelillo aprovecha para arrimarse a su cuna y ya que estamos, practicar su actividad favorita: ¡¡¡¡¡ATAAAAAAAAAAAAANNNNNNNN!!!! No no, no está atando a nadie, está saltando como un loco, como siga así dará con la cabeza en el techo...
Pues mira chica, si no puedes con el enemigo, ¡¡¡únete a él!!! ATAAAAAAAAANNNNNNNNNN
Así que cuando ayer por la tarde me encontré con mis amigas solteras, subidas ellas en sus interminables tacones, con la raya pintada, el tinte fresco y ni rastro de ojeras, y me preguntaron...
- Chica, ¿dónde te metes?
- Aish no tengo un minuto, este niño no me da respiro... a ver si os llamo para un café un día de estos..
- Si, y a ver si hacemos una cenita de chicas, de esas que tanto nos gustan, que hace siglos que no sales... Jo pareces cansada, ¿no te deja dormir?
- No, es que llevamos unas nochecitas toledanas, los dientes creo...
- Claro, es que hay que dejarlos llorar un poquito, que sino se malacostumbran...
Y es entonces y sólo entonces cuando una gran sonrisa se dibuja en tu cara. Y recuerdas la juerga de anoche, con el chunda chunda y el atan, y la gran sonrisa con la que os dormisteis los dos. Que si, que llegó un punto en que lo hubieras matado de lo agotada que estabas, que hoy estás reventada, seguramente se repetirá la juerga, no puedes con el alma y matarías a alguien por un café... pero... ¿Dejar a mi niño que llore hasta cansarse sólo porque a mi no me apetece pasar la noche en vela? ¿Hacerle llegar un mensaje alto y claro: LLORA LO QUE QUIERAS, QUE A MI ME DA IGUAL?
Con tu gran sonrisa y una cierta malicia, les dices...
- Si claro, y cuando tú me llames toda echa polvo porque el último ligue te la ha jugado, te cojeré el teléfono, y te diré "mira bonita déjate de chorradas y no me mareees que no tengo tiempo", te colgaré el teléfono y te dejaré con dos palmos... y lo haré por tu bien, para que no te malacostumbres mujer.
Y mientras ellas se quedan con dos palmos de narices, flipando e intentando descifrar tu mensaje subliminal, tú te vas tan contenta con tu nene, meneando tu culo 4x4 y tu melena con raiz de metro y medio al viento...
Nota para los lectores: tras unas dos horas (calculo aproximado) de chunda chunda y atan, el churumbelito y su madre por fin se quedaron dormidos, ambos con una sonrisa de oreja a oreja, centollito soñando con su batería y mamacentolla con que se encuentra a sus amigas solteras y les suelta nosequé.... y ambos ríen en sueños... porque cuando uno hace lo que quiere y como lo quiere, con cariño y convicción, pese al insomnio, las ojeras quilométricas, los dolores de bocas y demás males, no puede quitarse la sonrisa de la boca. ¡¡Dientes dientes!!
Y es que quien tenga un churumbelito al que la dentadura le esté dando guerra o se la haya dado en su momento, sabe lo divertidas que pueden llegar a ser las noches. Una tras otra, una fiesta contínua: que si me despierto, que si me quejo, que si no me duermo, que si me revuelvo, que parece que me duermo.... ¡que noooooooo que era broma!! ¡Volvemos a empezar!
Y mientras tu churumbelillo practica para sus futuras noches de juerga (con chumda chumda incluído, palabrita, estuve a tris de ponerle makineo) tu mientras tanto haces memoria mental de donde estará aquella crema tan maravillosa que te habías comprado cuando eras una soltera descerebrada que sólo pensaba en modelitos y juerguitas, que paseaba subida a grandes tacones y no salía de casa sin la raya pintada... aquella crema estupenda que borraba de tus ojos los rastros de las grandes juergas que te pegabas, bailando hasta el amanecer y más allá, subida en tus tacones de vértigo...
Ahhh!!! que maravillosas noches aquellas... en que no dormías porque no te daba la gana... no como ahora que tienes al chunda chunda en potencia aquí al lado, y ni tacones de vértigo, ni modelitos, ni noches de bailoteo, ni crema cara... que por cierto se me habrá caducado por no usarla, mecawenla...
Y por cierto vuelvo a tener una raiz que pa qué... quien me mandaría echarme mechas, ¡¡qué feliz idea!! Y los tacones y los modelitos... mejor los regalo a quien les pueda dar uso, porque los primeros me dan pereza sólo de verlos, y en los segundos no entro a menos que me corte a la mitad...
Eso, tú divaga maja, que mientras tanto churumbelillo aprovecha para arrimarse a su cuna y ya que estamos, practicar su actividad favorita: ¡¡¡¡¡ATAAAAAAAAAAAAANNNNNNNN!!!! No no, no está atando a nadie, está saltando como un loco, como siga así dará con la cabeza en el techo...
Pues mira chica, si no puedes con el enemigo, ¡¡¡únete a él!!! ATAAAAAAAAANNNNNNNNNN
Así que cuando ayer por la tarde me encontré con mis amigas solteras, subidas ellas en sus interminables tacones, con la raya pintada, el tinte fresco y ni rastro de ojeras, y me preguntaron...
- Chica, ¿dónde te metes?
- Aish no tengo un minuto, este niño no me da respiro... a ver si os llamo para un café un día de estos..
- Si, y a ver si hacemos una cenita de chicas, de esas que tanto nos gustan, que hace siglos que no sales... Jo pareces cansada, ¿no te deja dormir?
- No, es que llevamos unas nochecitas toledanas, los dientes creo...
- Claro, es que hay que dejarlos llorar un poquito, que sino se malacostumbran...
Y es entonces y sólo entonces cuando una gran sonrisa se dibuja en tu cara. Y recuerdas la juerga de anoche, con el chunda chunda y el atan, y la gran sonrisa con la que os dormisteis los dos. Que si, que llegó un punto en que lo hubieras matado de lo agotada que estabas, que hoy estás reventada, seguramente se repetirá la juerga, no puedes con el alma y matarías a alguien por un café... pero... ¿Dejar a mi niño que llore hasta cansarse sólo porque a mi no me apetece pasar la noche en vela? ¿Hacerle llegar un mensaje alto y claro: LLORA LO QUE QUIERAS, QUE A MI ME DA IGUAL?
Con tu gran sonrisa y una cierta malicia, les dices...
- Si claro, y cuando tú me llames toda echa polvo porque el último ligue te la ha jugado, te cojeré el teléfono, y te diré "mira bonita déjate de chorradas y no me mareees que no tengo tiempo", te colgaré el teléfono y te dejaré con dos palmos... y lo haré por tu bien, para que no te malacostumbres mujer.
Y mientras ellas se quedan con dos palmos de narices, flipando e intentando descifrar tu mensaje subliminal, tú te vas tan contenta con tu nene, meneando tu culo 4x4 y tu melena con raiz de metro y medio al viento...
Nota para los lectores: tras unas dos horas (calculo aproximado) de chunda chunda y atan, el churumbelito y su madre por fin se quedaron dormidos, ambos con una sonrisa de oreja a oreja, centollito soñando con su batería y mamacentolla con que se encuentra a sus amigas solteras y les suelta nosequé.... y ambos ríen en sueños... porque cuando uno hace lo que quiere y como lo quiere, con cariño y convicción, pese al insomnio, las ojeras quilométricas, los dolores de bocas y demás males, no puede quitarse la sonrisa de la boca. ¡¡Dientes dientes!!
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miércoles, 18 de enero de 2012
Días graciosos
Hay días que son, por decirlo de algún modo, graciosos.
Son esos días, como hoy, en que cuando te faltan 10 minutos para salir de trabajar e ir a buscar al peque, te das cuenta de que amenaza lluvia, por lo que haces un rápido debate contigo misma:
Así que sales zapateando, efectivamente la cosa no tiene pinta de querer llover, el cielo está gris-feo, pero vamos, eso viene de serie en esta tierra...
Y hete tú que llegas a la guarde, tras tus 20 minutos a paso bien rápido, y al ir a timbrar notas a través del cristal de la puerta algo extraño en la entrada... como una ausencia... como que... MECAGOENLALECHE ¿¿¿¿DONDE ESTÁ LA SILLA?????
Tomas aire. Cuentas hasta cincomil. Del derecho y del revés. Te acuerdas de tu santo y de la que lo parió, y de paso de la que te parió a tí, ya puestos, que aquí hay para todos.
Vale, que no cunda el pánico. A veces hay sillas dentro, puede que no hubiera sitio y esté ahí.
Entras con el alma en vilo... y no, no está ahí. M I E R D A. Intentas acallar tus instintos asesinos mientras recoges a tu pequeñajo, le haces caratoñas, lo cubres a besos. Qué lindo es mi niño, que capullo su padre, mecawen...
Desde la entrada llamo a su padre, -no a gritos, por teléfono- por si la silla está en algún sitio que yo desconozca. No, no está. Ups, se olvidó. Y está a media hora en coche, como para traerla. Si no fuera porque tendremos que esperar aquí media hora, este venía por mis santas narices. Pero como no estoy por la labor le despido sin decirle nada más, que sólo se me ocurren palabras muy feas y centollito me escucha con atención.
Pues nada, ¿cómo lo hacemos centollito? Venga va, vamos a ir dando un paseo, con lo que a tí te gusta andar y correr, que no paras en todo el día, un paseíto de media hora (a paso normal de adulto) bien lo haces.... total, MALOSERÁ.
Pues si, maloserá.... total ¡qué puede pasar!
pues...
... que antes de que avanceis 50 metros ya haya empezado a lloviznar...
... que centollito sea más cabezota que su padre y su madre juntos, y se quite la capucha tantas veces como tú se la intentas poner...
... que tengas el pelo recien lavado y alisado, y como solo tienes 2 manos y no puedes soltar a centollito, se te va a mojar y no te puedes hacer ni una triste coleta...
... que precisamente hoy has decidido estrenar esas botas tan monas y baratísimas que mejor que no se mojen porque son de tela...
... que en los últimos días te aqueja un extraño mal que hace que al andar por la calle los dedos se te hinchen como chorizos, y hoy parece ser uno de los peores días porque al cabo de 5 minutos los tienes ya tan hinchados y deformes que te cuesta agarrar la mano de centollito...
... que el susosicho marisco tenga muchas ganas de cachondeo, y se te tire al suelo uno de cada diez pasos...
.... que vayas cargando con el bolso, la bolsa de centollito, la bufanda, el abrigo gordo para el frío... y con centollito en brazos cada poco porque se cansa y prefiere que lo lleves...
... que luego cambie de opinión y se ponga a balancearse hacia todos los lados cual péndulo, con el grave peligro para vuestro equilibrio que ello significa...
.... porque él quizás aún no lo sepa, pero su mami es del club de las #madrestropezadas, vaya que sus caídas son frecuentes...
... que aproveches que centollito se empeña en estar sentado en el bordillo de un portal con su cara de soy guay y feliz para hacerte una coleta super rápidamente... pero entre tus dedos-chorizo, el encrespado que ya asoma y la velocidad te sale un churro... qué digo churro, una porra madrileña, llena de montañas y mechones desmadrados...
...que en ese momento a tu queridísímo hijo le de por echar a correr... y tú detrás, roja, cargada, con el chicholoco desmelenao, y echando humo literalmente, porque a pesar de que hace un frío que pela tú ya vas sudando..
... que elgilipollas funcionario que eligió las baldosas de las aceras no buscara en su momento baldosas que al mojarse no patinen, habida cuenta de que aquí llueve mucho, y que por ello cuando vais cuesta abajo centollito pega unos patinazos de la leche, con lo que tienes que practicar la caza del centollo (para que no salga volando) y llevarlo en brazos largos tramos...
... que tras casi una hora peleando por mantener el buen humor a pesar de todo, llegues por fin al principio de tu calle... una calle que cada mañana maldices por la empinada cuesta arriba que tienes que subir, cuesta que ahora mismo mojada es una verdadera pista de patinaje y te toca hacer cuesta abajo...
... que para crear un ambiente propio de los grandes finales, se ponga a llover de verdad, tu centollito diga que patines tú si quieres, tus dedos amenacen desgarrar la piel de hinchados, y tú te preguntes qué clase de gilipollas eres por ir a buscar a tu nene andando en lugar de llevarte el coche...
... que cuando POR FIN abres la puerta de tu casa, una hora diez minutos más tarde, y te sientes como esos corredores que hacen maratones y llegan por fin a la meta, en tu éxtasis creas escuchar fuegos artificiales...
... ah, no, es que centollito me ha preparado un BUEN PASTEL como merecido premio a nuestro fantástico paseo...
En fin, ha sido divertido (o algo), y en casa nos esperaban unas estupendas lentejas que centollitó se comió tan ricamente a mi salud, seguidos de mi yogurt, para luego engancharse a la teta y pegarse una buena siesta. Y yo, con acertar con losdedos chorizos en el movil para contaros nuestra epopeya, ya me dí por contenta.
¿Alguien ha tenido también un día gracioso?
Son esos días, como hoy, en que cuando te faltan 10 minutos para salir de trabajar e ir a buscar al peque, te das cuenta de que amenaza lluvia, por lo que haces un rápido debate contigo misma:
- ¿y si mejor voy en coche? Mira que si se pone a llover...
- que vaaaaa!!!, dieron nubes pero sin llover, hasta el viernes asegurado, mejor andando, que bien que te viene, y para algo le dijiste a papácentollo que llevara la silla
- ya, pero mira que como se ponga a llover... además la silla iba sin plástico, así que se mojaría centollito... y tu pelo recién planchado en la pelu...
- que no mujer que no lloverá, además ya sabes que centollito no quiere saber nada del plástico, y no olvides que papácentollo llevó la silla porque le insististe en que irías andando, y además entre que lo sientas en el coche y no se te empapa la silla, mientras que si llueve te puedes parar por el camino o ir bajo los soportales...
- Pues también es cierto, nos vamos andando.
Así que sales zapateando, efectivamente la cosa no tiene pinta de querer llover, el cielo está gris-feo, pero vamos, eso viene de serie en esta tierra...
Y hete tú que llegas a la guarde, tras tus 20 minutos a paso bien rápido, y al ir a timbrar notas a través del cristal de la puerta algo extraño en la entrada... como una ausencia... como que... MECAGOENLALECHE ¿¿¿¿DONDE ESTÁ LA SILLA?????
Tomas aire. Cuentas hasta cincomil. Del derecho y del revés. Te acuerdas de tu santo y de la que lo parió, y de paso de la que te parió a tí, ya puestos, que aquí hay para todos.
Vale, que no cunda el pánico. A veces hay sillas dentro, puede que no hubiera sitio y esté ahí.
Entras con el alma en vilo... y no, no está ahí. M I E R D A. Intentas acallar tus instintos asesinos mientras recoges a tu pequeñajo, le haces caratoñas, lo cubres a besos. Qué lindo es mi niño, que capullo su padre, mecawen...
Desde la entrada llamo a su padre, -no a gritos, por teléfono- por si la silla está en algún sitio que yo desconozca. No, no está. Ups, se olvidó. Y está a media hora en coche, como para traerla. Si no fuera porque tendremos que esperar aquí media hora, este venía por mis santas narices. Pero como no estoy por la labor le despido sin decirle nada más, que sólo se me ocurren palabras muy feas y centollito me escucha con atención.
Pues nada, ¿cómo lo hacemos centollito? Venga va, vamos a ir dando un paseo, con lo que a tí te gusta andar y correr, que no paras en todo el día, un paseíto de media hora (a paso normal de adulto) bien lo haces.... total, MALOSERÁ.
Pues si, maloserá.... total ¡qué puede pasar!
pues...
... que antes de que avanceis 50 metros ya haya empezado a lloviznar...
... que centollito sea más cabezota que su padre y su madre juntos, y se quite la capucha tantas veces como tú se la intentas poner...
... que tengas el pelo recien lavado y alisado, y como solo tienes 2 manos y no puedes soltar a centollito, se te va a mojar y no te puedes hacer ni una triste coleta...
... que precisamente hoy has decidido estrenar esas botas tan monas y baratísimas que mejor que no se mojen porque son de tela...
... que en los últimos días te aqueja un extraño mal que hace que al andar por la calle los dedos se te hinchen como chorizos, y hoy parece ser uno de los peores días porque al cabo de 5 minutos los tienes ya tan hinchados y deformes que te cuesta agarrar la mano de centollito...
... que el susosicho marisco tenga muchas ganas de cachondeo, y se te tire al suelo uno de cada diez pasos...
.... que vayas cargando con el bolso, la bolsa de centollito, la bufanda, el abrigo gordo para el frío... y con centollito en brazos cada poco porque se cansa y prefiere que lo lleves...
... que luego cambie de opinión y se ponga a balancearse hacia todos los lados cual péndulo, con el grave peligro para vuestro equilibrio que ello significa...
.... porque él quizás aún no lo sepa, pero su mami es del club de las #madrestropezadas, vaya que sus caídas son frecuentes...
... que aproveches que centollito se empeña en estar sentado en el bordillo de un portal con su cara de soy guay y feliz para hacerte una coleta super rápidamente... pero entre tus dedos-chorizo, el encrespado que ya asoma y la velocidad te sale un churro... qué digo churro, una porra madrileña, llena de montañas y mechones desmadrados...
...que en ese momento a tu queridísímo hijo le de por echar a correr... y tú detrás, roja, cargada, con el chicholoco desmelenao, y echando humo literalmente, porque a pesar de que hace un frío que pela tú ya vas sudando..
... que el
... que tras casi una hora peleando por mantener el buen humor a pesar de todo, llegues por fin al principio de tu calle... una calle que cada mañana maldices por la empinada cuesta arriba que tienes que subir, cuesta que ahora mismo mojada es una verdadera pista de patinaje y te toca hacer cuesta abajo...
... que para crear un ambiente propio de los grandes finales, se ponga a llover de verdad, tu centollito diga que patines tú si quieres, tus dedos amenacen desgarrar la piel de hinchados, y tú te preguntes qué clase de gilipollas eres por ir a buscar a tu nene andando en lugar de llevarte el coche...
... que cuando POR FIN abres la puerta de tu casa, una hora diez minutos más tarde, y te sientes como esos corredores que hacen maratones y llegan por fin a la meta, en tu éxtasis creas escuchar fuegos artificiales...
... ah, no, es que centollito me ha preparado un BUEN PASTEL como merecido premio a nuestro fantástico paseo...
En fin, ha sido divertido (o algo), y en casa nos esperaban unas estupendas lentejas que centollitó se comió tan ricamente a mi salud, seguidos de mi yogurt, para luego engancharse a la teta y pegarse una buena siesta. Y yo, con acertar con los
¿Alguien ha tenido también un día gracioso?
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sábado, 14 de enero de 2012
viernes, 13 de enero de 2012
Una vela por Marta
Hoy es viernes trece. Un viernes 13 que muchos españoles, y en especial creo que muchas mamás, no olvidaremos en mucho, mucho tiempo. Y es que hoy nos han vuelto a matar a Marta.
Hoy tres jueces se han convertido en cómplices, en colaboradores necesarios del asesinato de esta niña al declarar inocentes a tres compinches de su asesinato. Se han convertido además en asesinos, al matar la última esperanza de unos padres ya demasiado maltratados, de unas niñas que han perdido a una hermana y pierden cada día un poco más a sus padres... de una familia y una sociedad que se resquebraja y ya ni siquiera puede creer en la justicia.
Hoy como madre no tengo palabras, sólo lágrimas imaginando cómo estará esa madre... y ese padre que aun encima se siente culpable porque estuvo allí y no vio nada.
Me pregunto además sí algún día podremos volver a dormir tranquilas, porque con está justicia la vida de nuestros hijos no vale nada.
Va por ti bonita, donde quiera que estés.

Hoy tres jueces se han convertido en cómplices, en colaboradores necesarios del asesinato de esta niña al declarar inocentes a tres compinches de su asesinato. Se han convertido además en asesinos, al matar la última esperanza de unos padres ya demasiado maltratados, de unas niñas que han perdido a una hermana y pierden cada día un poco más a sus padres... de una familia y una sociedad que se resquebraja y ya ni siquiera puede creer en la justicia.
Hoy como madre no tengo palabras, sólo lágrimas imaginando cómo estará esa madre... y ese padre que aun encima se siente culpable porque estuvo allí y no vio nada.
Me pregunto además sí algún día podremos volver a dormir tranquilas, porque con está justicia la vida de nuestros hijos no vale nada.
Va por ti bonita, donde quiera que estés.

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miércoles, 11 de enero de 2012
Regalos inadecuados

Como no podía ser de otro modo conociendo nuestro entorno, estas Navidades mi niño ha recibido unos cuantos regalos inadecuados, inadecuados en el sentido de que no están indicados para su edad. No son muchos, pero son significativos:
- Un robot-perro con mando... unido por cable, un cable excesivamente largo. Evidentemente, para mayores de 3 años.
- Un libro en 3D con sus gafas y todo, y un proyector. También para mayores de 3.
- Un "ordenador"... para niños mayores de 3 años
- Un avión con luces y sonidos, que en teoría es para mayores de 18 meses, en la práctica es para bebés de 12 meses como mucho.
Que mi niño tiene 22 meses, parece que aún no tenemos claro que hay que buscar juguetes adecuados a su edad, sobre todo por su propia seguridad...
El robot perro, un regalo de mi padre, diré que tal cual lo ví pensé que a dónde iba con ese cable... pero reconozco que el perro tiene su gracia, al niño le hizo muchísimo chiste y raro es el día que no lo busca para que se lo pongamos un rato a andar y a ladrar. Así que no ha sido dinero tirado, pero ni loca dejo al niño solo con ese pedazo de cable, que nos conocemos... En su descargo diré que es el primer juguete que se ha atrevido a comprar, ya me encargaré yo de que el siguiente lo elija mejor.
El libro en 3D... ¡¡regalo de su papá!! Os podéis imaginar mi cara de asesina en serie. En su descargo diré que lo compró por el proyector, porque les encanta jugar con linternas, así que bueno... el libro y las gafas están guardados, y ellos juegan con el proyector, pero tampoco lo puede usar él solito.
Del "ordenador"... en fin. Me molestó bastante la elección, la verdad. Regalo de los padrinos, que hasta ahora no le han hecho un solo regalo adecuado a su edad. Mi niño lo abrió, lo intentó encender, no entendió nada del cacharro y allí se quedó. A pesar de mi mosqueo intenté jugar con él, a ver si le encontrábamos la gracia, pero qué va... No lo ha vuelto a usar. Lógico, porque encima es un Chinorri's ®, con lo que las actividades dejan entre mucho y demasiado que desear, y atractivo visual cero patatero.
Mi mosqueo viene porque como digo no le han hecho ni un regalo adecuado, y al principio tenían excusa pero casi que ahora tienen un bebé que ya tiene un añito, así que ya deberían saber qué cosas son adecuadas y cuales no, y sobre todo molestarse un poquito más... y si no te quieres molestar, pregunta. Que no cuesta tanto hacer una llamadita: "Oye Orquídea, tú que opinas, ¿le compramos esto a Centollito?" "Pues mira mejor no, porque vas a tirar el dinero, mejor le compras este bonito libro, que le va a gustar un millón de veces más, o un pack de legos de los de 1-2-3, con cualquiera de ellos triunfas seguro y de precio te saldrá más barato seguro". Pero no, mejor vamos a la aventura, y nos lo compramos en el todoacien de mi prima, que así se lleva ella la ganancia ;)
Para que me entendais, entre las joyas que ya le han regalado destacan dos coches de Chinorri's ®, ambos con piezas pequeñas arrancables y regalados antes del año, y uno de ellos teledirigido con antena y todo... una bonita antena afilada y peligrosa, del todo inadecuada para su edad. Que hay un millón de juguetes adecuados que le gustarán más que ese, pero no. En fin, eso.
Y el avión me ha dado una penita terrible que no fuera adecuado. Porque se lo compró mi suegra con toda su ilusión, pues el cacharro tenía una pinta estupenda, y se fijó bien en que marcara la edad adecuada, pero cayó en el error de comprarlo en la tienda de la susodicha prima, y claro... ya sabemos lo que pasa por comprar las cosas en estos sitios. Ella pensaba que se movería y haría mil cosas, y que va, sólo hace una musiquita, así que su cara de decepción al ver lo que era fue un verdadero poema. Por suerte a mi niño le hizo gracia que hiciera esos ruiditos y el avión en sí, y aún estuvo jugando un rato, y se le quitó un poco de decepción. Me da la impresión de que ella no va a repetir en la tienda de la prima de marras.
Y con la prima de marras... vaya tela. Que tiene un crío unos meses más pequeño que el nuestro. Que viendo lo que se llevaban, sabía de sobra que no era adecuado y que no triunfaría. Que si yo viera eso les recomendaría otra cosa, y si no tengo nada adecuado pues que se fueran a una juguetería para no tirar el dinero. Pero se ve que nos importa más hacer caja que quedar mal, con ellos y con nosotros, porque nos conocemos todos. Pues que le vaya bonito el negocio, que atendiendolo así ya veremos.
En fin, creo que se nota mi mosqueo por el tema, pero como no podía ser menos voy a sacarle el lado bueno al asunto. Gracias a ello no se nos ha llenado la casa de juguetes (porque esos pasarán al rocho o ya veremos a donde), y tiene juguetes más que suficientes y apropiados (porque el resto o nos consultaron o compraron algo adecuado a su edad), que somos bastantes de familia y aún limitando el asunto al final han caido un montón. Así que casi mejor, al ser tan descaradamente inapropiados puedo guardarlos sin sonrojo ;)
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domingo, 8 de enero de 2012
Dos peticiones para mis queridas mamás blogueras
como mamá que pasa la mayor parte del tiempo leyéndoos en el movil o con muchísima suerte en la tablet, y a sabiendas de que habrá otras seguidoras en la misma situación que yo, os voy a hacer dos peticiones:
1) Por favor por favor, ¡activad la versión móvil! leer la versión completa en esa minipantalla es para volverse loca. Es muy facil, sólo teneis que ir a "plantilla" y activarla... hasta tenéis varios diseños para elegir ;)
2) los comentarios, mejor en la misma ventana. Es decir, que no se abra una ventanita de esas de popup, que es un incordio, y para conseguir responder.... directamente me impaciento y acabo no haciéndolo.
Os lo agradeceré en el alma, yo y todas las almas cándidas que como yo os leen desde minipantallas, y además podré contestar a vuestros post cuando los lea :o)
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miércoles, 28 de diciembre de 2011
Cheque infantil de la Xunta de Galicia
Hoy escribo cabreada, y mucho. Pero mucho, mucho, mucho. El culpable no es otro que el "Cheque infantil" de la Xunta de Galicia, y ya que estamos las guarderías públicas de mi "ciudad".
Ya para empezar, la solicitud de guardería pública se hace en mayo, y ya puedes estar bien atenta a la fecha, porque avisar, lo que se dice avisar, avisan lo justito. En esa misma solicitud ya mandas la solicitud de cheque infantil, por si no te dan la pública. Curiosamente recibo en mi movil un montón de notificaciones de casi todo lo que organiza el ayuntamiento, pues en su día me apunté para que me avisaran de todo. Oposiciones, eventos, convocatorias diversas... recibo toda clase de mensajes, mínimo uno diario. pero de esto no me avisaron. ¿A que es curioso?.
Como no podía ser menos, no nos dieron plaza, a pesar de que yo trabajo a media jornada y mi marido tiene un sueldo irrisorio. ¿El motivo? Que ganamos demasiado, supuestamente. Y digo supuestamente porque no pude conocer la puntuación que me asignaron y por qué, ya que toda esa información es absolutamente confidencial, y no tiene acceso a ella ni el propio interesado. Bueno, sí la tiene mediante escrito, que tardan en contestarte lo suficiente como para que no llegues a tiempo al plazo de alegaciones y por lo tanto no puedas hacer nada. Tanto oscurantismo me hace preguntarme qué pasaría si yo pudiera tener acceso a los nombres de los padres de los diez niños que se han llevado la plaza. Y qué pasaría si investigara los sueldos de esos diez padres y madres. En resumen y a las claras, creo que hay mucho, pero mucho chanchulleo por el medio.
Me cabrea además que debido a la forma de asignar los puntos las familias donde uno de los progenitores no trabaja pase por delante de las familias donde trabajan los dos. Y me cabrea porque para mí la guardería es una necesidad, y me parece totalmente injusto que le den primero la plaza a un niño que no la necesita. Porque si quien la necesita es la madre para tener un rato de respiro o de hacer las tareas tranquilamente (cosa que entiendo, ojo), que lo lleve a la tarde, que seguro que así no le quitaría la plaza a otro niño.
Pero me he ido por las ramas, porque este no es el motivo de mi cabreo actual, y además ese tema es complejo y me gustaría explicar mi opinión con más detenimiento. El motivo de mi cabreo es que la semana pasada, a día 20 de diciembre, me llega una carta certificada de la Xunta de Galicia comunicándome que me han asignado un Cheque infantil, es decir, una ayuda para la guardería de mi centollito. Fantástico, ¿verdad?. Pues no, no lo es. Y no lo es porque aceptar dicho cheque va vinculado a una plaza en una guardería concreta, guardería que no es la misma en la que está actualmente mi niño. Una guardería que yo descarté en su momento porque no me convencía, pero tampoco tenía plazas disponibles. Guardería que además nos queda un tanto lejos, y a la que por lo tanto tendría que ir a buscarlo necesariamente en coche (o dejarlo 1 hora más para comer yo antes, o comer a las 4 de la tarde).
Así me me encuentro con que si quiero aceptar el cheque tengo que cambiarlo de guardería, con lo que ello supone para el niño. Y la rebaja no es nada desdeñable, porque pasaría a pagar menos de LA MITAD de lo que pago ahora. Ciento veinte euros menos al mes, que no se en vuestra economía, pero en la nuestra son una barbaridad.
Y esa es la fuente de mi cabreo actual, y del pedazo disgusto que me agarré al recibir la carta. Porque NO estoy dispuesta a cambiar a mi niño de guardería, a pesar de que ello supondría pasar de ir muy justos a respirar un poquito. Si esta carta hubiera llegado en septiembre, cuando llevaba poquito tiempo en la guardería, quizás me lo hubiera planteado, pero ahora que el niño está feliz con sus compañeros, con sus profesoras, que conoce a todo el mundo, que va feliz, no estoy por la labor de hacerle pasar por otra adaptación. Y digo quizás porque como ya dije en su momento descarté esta guardería, así que antes de aceptar la visitaría de nuevo, y sólo lo cambiaría si esta vez me convenciera al 100%, cosa que sinceramente dudo.
Además no entiendo el motivo por el que la Xunta vincula la ayuda a una plaza de guardería concreta. ¿Por qué no dan una ayuda sin más, y que cada cual lleve a su hijo a la guardería que quiera?. Al fin y al cabo hablamos de guarderías privadas. ¿Por qué vincular entonces ayuda y plaza?.
ARRGGG estoy que muerdo!!!
Ya para empezar, la solicitud de guardería pública se hace en mayo, y ya puedes estar bien atenta a la fecha, porque avisar, lo que se dice avisar, avisan lo justito. En esa misma solicitud ya mandas la solicitud de cheque infantil, por si no te dan la pública. Curiosamente recibo en mi movil un montón de notificaciones de casi todo lo que organiza el ayuntamiento, pues en su día me apunté para que me avisaran de todo. Oposiciones, eventos, convocatorias diversas... recibo toda clase de mensajes, mínimo uno diario. pero de esto no me avisaron. ¿A que es curioso?.
Como no podía ser menos, no nos dieron plaza, a pesar de que yo trabajo a media jornada y mi marido tiene un sueldo irrisorio. ¿El motivo? Que ganamos demasiado, supuestamente. Y digo supuestamente porque no pude conocer la puntuación que me asignaron y por qué, ya que toda esa información es absolutamente confidencial, y no tiene acceso a ella ni el propio interesado. Bueno, sí la tiene mediante escrito, que tardan en contestarte lo suficiente como para que no llegues a tiempo al plazo de alegaciones y por lo tanto no puedas hacer nada. Tanto oscurantismo me hace preguntarme qué pasaría si yo pudiera tener acceso a los nombres de los padres de los diez niños que se han llevado la plaza. Y qué pasaría si investigara los sueldos de esos diez padres y madres. En resumen y a las claras, creo que hay mucho, pero mucho chanchulleo por el medio.
Me cabrea además que debido a la forma de asignar los puntos las familias donde uno de los progenitores no trabaja pase por delante de las familias donde trabajan los dos. Y me cabrea porque para mí la guardería es una necesidad, y me parece totalmente injusto que le den primero la plaza a un niño que no la necesita. Porque si quien la necesita es la madre para tener un rato de respiro o de hacer las tareas tranquilamente (cosa que entiendo, ojo), que lo lleve a la tarde, que seguro que así no le quitaría la plaza a otro niño.
Pero me he ido por las ramas, porque este no es el motivo de mi cabreo actual, y además ese tema es complejo y me gustaría explicar mi opinión con más detenimiento. El motivo de mi cabreo es que la semana pasada, a día 20 de diciembre, me llega una carta certificada de la Xunta de Galicia comunicándome que me han asignado un Cheque infantil, es decir, una ayuda para la guardería de mi centollito. Fantástico, ¿verdad?. Pues no, no lo es. Y no lo es porque aceptar dicho cheque va vinculado a una plaza en una guardería concreta, guardería que no es la misma en la que está actualmente mi niño. Una guardería que yo descarté en su momento porque no me convencía, pero tampoco tenía plazas disponibles. Guardería que además nos queda un tanto lejos, y a la que por lo tanto tendría que ir a buscarlo necesariamente en coche (o dejarlo 1 hora más para comer yo antes, o comer a las 4 de la tarde).
Así me me encuentro con que si quiero aceptar el cheque tengo que cambiarlo de guardería, con lo que ello supone para el niño. Y la rebaja no es nada desdeñable, porque pasaría a pagar menos de LA MITAD de lo que pago ahora. Ciento veinte euros menos al mes, que no se en vuestra economía, pero en la nuestra son una barbaridad.
Y esa es la fuente de mi cabreo actual, y del pedazo disgusto que me agarré al recibir la carta. Porque NO estoy dispuesta a cambiar a mi niño de guardería, a pesar de que ello supondría pasar de ir muy justos a respirar un poquito. Si esta carta hubiera llegado en septiembre, cuando llevaba poquito tiempo en la guardería, quizás me lo hubiera planteado, pero ahora que el niño está feliz con sus compañeros, con sus profesoras, que conoce a todo el mundo, que va feliz, no estoy por la labor de hacerle pasar por otra adaptación. Y digo quizás porque como ya dije en su momento descarté esta guardería, así que antes de aceptar la visitaría de nuevo, y sólo lo cambiaría si esta vez me convenciera al 100%, cosa que sinceramente dudo.
Además no entiendo el motivo por el que la Xunta vincula la ayuda a una plaza de guardería concreta. ¿Por qué no dan una ayuda sin más, y que cada cual lleve a su hijo a la guardería que quiera?. Al fin y al cabo hablamos de guarderías privadas. ¿Por qué vincular entonces ayuda y plaza?.
ARRGGG estoy que muerdo!!!
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miércoles, 21 de diciembre de 2011
Noches terribles
Hoy os escribo con las ojeras más negras y más profundas desde que ha nacido mi niño hace ya casi dos años. En este tiempo hemos tenido noches buenas (poquitas), noches "en fin" (la mayoría), noches malas (unas cuantas) y acabo de descubrir que todavía no habíamos alcanzado el nivel máximo, el de las noches terribles. Y es que llevamos ya tres noches sin dormir apenas. La dermatitis atópica ha vuelto a nuestras vidas, pisando fuerte y con ánimos de quedarse. El cuerpo de mi niño es todo él una erupción atópica, y le produce tal picor que el atarax no le hace absolutamente ningún efecto. El resultado es que no consigue dormir. El primer día le costó un montón conciliar el sueño, se despertó al cabo de una hora, y a partir de ahí se despertaba continuamente rascándose. La segunda noche se repitió el patrón, aunque rascándose un poco más. Ayer, tercera noche, tardó casi dos horas en conseguir conciliar el sueño, entre rascones desesperados, sacudidas de piernas para intentar aliviar el picor, quejidos desesperados y lloros angustiosos de puro sueño.
Lo más desesperante de todo es la impotencia de no poder hacer absolutamente nada. No puede tomar más medicación de la que ya toma, medicación que no le hace nada. No podemos echarle más cremas que las que ya le echamos, bastante fuerte por cierto.
Así que si hay alguien por ahí que conozca algún remedio casero, homeopático, chino o lo que sea que alivie el picor en estos casos, soy todo ojos.
Y de paso, si conocéis algún producto que no sea "norit bebé" para lavar su ropa sin usar ni jabón ni suavizante os lo agradezco, porque ahora mismo se la estoy lavando sólo con agua.
¡Graciñas por vuestra ayuda!
Lo más desesperante de todo es la impotencia de no poder hacer absolutamente nada. No puede tomar más medicación de la que ya toma, medicación que no le hace nada. No podemos echarle más cremas que las que ya le echamos, bastante fuerte por cierto.
Así que si hay alguien por ahí que conozca algún remedio casero, homeopático, chino o lo que sea que alivie el picor en estos casos, soy todo ojos.
Y de paso, si conocéis algún producto que no sea "norit bebé" para lavar su ropa sin usar ni jabón ni suavizante os lo agradezco, porque ahora mismo se la estoy lavando sólo con agua.
¡Graciñas por vuestra ayuda!
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viernes, 4 de noviembre de 2011
Madres que no saben ser comadres
Soy de la opinión de que una mamá siempre, siempre, debe considerar a su hijo el mejor. Desde bebé, cada logro que alcanza, cada pequeña mejora, debe recibir siempre la merecida atención. Bajo mi punto de vista ese orgullo maternal es imprescindible para que el niño crezca con la necesaria seguridad en sí mismo, y es que no hay nada como ver la cara de orgullo de una madre para reforzar la autoestima de un niño.
Es por ello que, desde que nació mi bichín, he compartido cada pequeño logro con mi entorno con el mismo orgullo que si hubiera alcanzado las más altas metas. ¿Que mi niño se da la vuelva por primera vez? Lo grabo en vídeo, aviso a todo el mundo y lo subo a facebook, para que todos puedan verlo. ¿Que se pone de pie él solito en la cuna? Que no falte la foto para inmortalizar el momento, por supuesto enviada a todo el mundo y compartida en las redes sociales. ¿Que por fin se arma de valor y comienza a dar pasitos agarrado al sofa? Por favor, como buena madre babeante lo comparto hasta con la que me vende el pan. ¿Que me suelta un hermoso MAMÁ por primera vez que me deja temblando? Lo achucho como si hubiera ganado el Nobel, y acto seguido procedo a comunicárselo a toda la familia, amigos, redes sociales, vecinos y viandantes en general. ¿Que por fin se suelta del sofa y se va andando solito a ver mundo? Llamo a todo el mundo emocionada, lo grabo para que puedan verlo, lo subo a las redes sociales, lo envío y reenvío, y no paro de babear y babear.
En ese creciente orgullo maternal no tiene cabida la comparación. A mí me da igual si la hija de la vecina del quinto hizo todas esas cosas cinco meses antes o tres después que mi niño; me da exactamente igual si mi bichito empezó a andar muy pronto o muy tarde, si dijo su primera palabra antes que ningún bebé de su misma edad que conozcamos o si en general cualquiera de sus logros suceden antes o despues de lo que se estima "normal", y sobre todo ME DA EXACTAMENTE IGUAL si lo hace antes o después que otros bebés de su edad.
Eso no quiere decir que menosprecie los logros de otros niños, sino todo lo contrario. Cada logro de cada niño (o bebé) que conozco recibe toda la admiración y todo el reconocimiento que merece por mi parte, y su madre recibe de mí las más sinceras felicitaciones. Porque, repito, considero que las mamás debemos estar orgullosas de nuestros hijos.
Y si yo, en lugar de decirle, "qué bien, así que ya dice mamá! Que maravilla, es tan emocionante escucharlo" le dijera "Ah si? El mío ya lo dice desde hace dos meses". O cuando su nena por fin se suelta a andar, "Ah, ya anda? El mío se soltó a los siete meses, fíjate que ahora ya corre y todo", comprenderéis que estoy dinamitando ese orgullo de madre, y al mismo tiempo atentando también contra la autoestima de la criatura en cuestión.
Por desgracia, hay demasiadas madres que confunden términos y caen en esa estúpida competitividad de "el mío más", algunas llegando a puntos tan extremos y ridículos como inventarse logros inexistentes. Yo me he encontrado con mamás que, al decir yo que mi niño se había soltado a andar solito, me decían que el suyo también cuando sólo unos días antes ni siquiera se tenían en pie solitos... que afirmaban haber escuchado "mamá" desde los tres o cuatro meses, o que directamente se inventan la altura de la criatura, dando como resultado criaturas de un desarrollo extraordinario, y también menguantes, que un mes miden 75, al siguiente 80 (sí, 5 cm en un mes.... todos los meses... con más de un año), al siguiente 78, un mes despues 83... ejem ejem....
Dejando a un lado el comportamiento enfermizo de inventarse cosas (alguna debería mirárselo), el competir en los logros de los niños me parece ya no sólo una tontería supina, sino una falta de empatía para con las otras madres. Creo que es primordial que las madres sepamos ser también comadres, que valoremos la importancia de respetar el orgullo de las otras mamis, que aprendamos a escucharnos las unas a las otras, que nos respetemos entre nosotras, que respetemos el orgullo de cada mamá por su retoño. Con ello no solamente conseguiremos una mayor y mejor sintonía entre nosotras, sino que estaremos contribuyendo al correcto desarrollo de la autoestima de su pequeñín.
Así que queridas, practiquemos todas, aprendamos a ser comadres. Controlemos ese desmedido impulso de saltar con un "pues el mío....!!!" cada vez que otra mami nos habla de su niño. Aprendamos a escuchar, a comentar, a aplaudir lo que nos cuenta, a comprender su orgullo, y sobre todo a no comparar por comparar. ¡Disfrutemos el momento de cada una!.
Es por ello que, desde que nació mi bichín, he compartido cada pequeño logro con mi entorno con el mismo orgullo que si hubiera alcanzado las más altas metas. ¿Que mi niño se da la vuelva por primera vez? Lo grabo en vídeo, aviso a todo el mundo y lo subo a facebook, para que todos puedan verlo. ¿Que se pone de pie él solito en la cuna? Que no falte la foto para inmortalizar el momento, por supuesto enviada a todo el mundo y compartida en las redes sociales. ¿Que por fin se arma de valor y comienza a dar pasitos agarrado al sofa? Por favor, como buena madre babeante lo comparto hasta con la que me vende el pan. ¿Que me suelta un hermoso MAMÁ por primera vez que me deja temblando? Lo achucho como si hubiera ganado el Nobel, y acto seguido procedo a comunicárselo a toda la familia, amigos, redes sociales, vecinos y viandantes en general. ¿Que por fin se suelta del sofa y se va andando solito a ver mundo? Llamo a todo el mundo emocionada, lo grabo para que puedan verlo, lo subo a las redes sociales, lo envío y reenvío, y no paro de babear y babear.
En ese creciente orgullo maternal no tiene cabida la comparación. A mí me da igual si la hija de la vecina del quinto hizo todas esas cosas cinco meses antes o tres después que mi niño; me da exactamente igual si mi bichito empezó a andar muy pronto o muy tarde, si dijo su primera palabra antes que ningún bebé de su misma edad que conozcamos o si en general cualquiera de sus logros suceden antes o despues de lo que se estima "normal", y sobre todo ME DA EXACTAMENTE IGUAL si lo hace antes o después que otros bebés de su edad.
Eso no quiere decir que menosprecie los logros de otros niños, sino todo lo contrario. Cada logro de cada niño (o bebé) que conozco recibe toda la admiración y todo el reconocimiento que merece por mi parte, y su madre recibe de mí las más sinceras felicitaciones. Porque, repito, considero que las mamás debemos estar orgullosas de nuestros hijos.
Y si yo, en lugar de decirle, "qué bien, así que ya dice mamá! Que maravilla, es tan emocionante escucharlo" le dijera "Ah si? El mío ya lo dice desde hace dos meses". O cuando su nena por fin se suelta a andar, "Ah, ya anda? El mío se soltó a los siete meses, fíjate que ahora ya corre y todo", comprenderéis que estoy dinamitando ese orgullo de madre, y al mismo tiempo atentando también contra la autoestima de la criatura en cuestión.
Por desgracia, hay demasiadas madres que confunden términos y caen en esa estúpida competitividad de "el mío más", algunas llegando a puntos tan extremos y ridículos como inventarse logros inexistentes. Yo me he encontrado con mamás que, al decir yo que mi niño se había soltado a andar solito, me decían que el suyo también cuando sólo unos días antes ni siquiera se tenían en pie solitos... que afirmaban haber escuchado "mamá" desde los tres o cuatro meses, o que directamente se inventan la altura de la criatura, dando como resultado criaturas de un desarrollo extraordinario, y también menguantes, que un mes miden 75, al siguiente 80 (sí, 5 cm en un mes.... todos los meses... con más de un año), al siguiente 78, un mes despues 83... ejem ejem....
Dejando a un lado el comportamiento enfermizo de inventarse cosas (alguna debería mirárselo), el competir en los logros de los niños me parece ya no sólo una tontería supina, sino una falta de empatía para con las otras madres. Creo que es primordial que las madres sepamos ser también comadres, que valoremos la importancia de respetar el orgullo de las otras mamis, que aprendamos a escucharnos las unas a las otras, que nos respetemos entre nosotras, que respetemos el orgullo de cada mamá por su retoño. Con ello no solamente conseguiremos una mayor y mejor sintonía entre nosotras, sino que estaremos contribuyendo al correcto desarrollo de la autoestima de su pequeñín.
Así que queridas, practiquemos todas, aprendamos a ser comadres. Controlemos ese desmedido impulso de saltar con un "pues el mío....!!!" cada vez que otra mami nos habla de su niño. Aprendamos a escuchar, a comentar, a aplaudir lo que nos cuenta, a comprender su orgullo, y sobre todo a no comparar por comparar. ¡Disfrutemos el momento de cada una!.
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domingo, 28 de agosto de 2011
Una película
Escena 1
Vista general. Se ve una minúscula casita, de esas conocidas como "fin de semana".
A un lado de la casa, una larga mesa, llena de gente que parece ser familia, comiendo. Adultos de todas las edades comparten comida, comentarios y risas. Sólo hay un niño, de poco más de un año. Sentado en su trona, entre sus padres, comparte con ellos su comida.
Al otro lado de la casita, 2 sillitas de niño, tumbadas las dos, con sendos bebés durmiendo dentro, uno de 5 meses y otro cercano al año. No hay contacto visual entre ellos y sus padres. No hay escuchabebés ni cámara de vigilancia. Nadie los ve ni los oye, nadie los vigila. Eventualmente, alguien que se levanta al baño o a coger algo del interior de la casa avisa: "chiquirrinín llora" o "nontaenano está despierto". Uno de sus progenitores se acerca, se apura a dormirle y vuelve a su sitio para continuar la cuchipanda.
Escena 2
El reloj avisa: hora de la merienda. Los aplicados padres comienzan a alimentar a su vástagos.
"Notanenano" es regalado con un delicioso potito multifrutas tamaño XL. Acepta las primeras cucharadas de buen grado, al acercarse a mitad de potito empieza a rechazar, torcer la cara, cerrar la boca. Su mamá, implacable, aprovecha cualquier apertura de boca para meter la cuchara en la boca. Si es necesario tapar la nariz, se tapa. No queda del potito casi ni el bote.
Chiquirrinín, aún sentado en su silla, recibe tambien su potito multifrutas, aunque tamaño mini. Intenta resistirse desde la primera cucharada, protesta, se revuelve, deja escurrir el potito por la comisura de los labios... pero mamá insiste, implacable. A la cuarta cucharada comienza a llorar, y entonces abuela toma el relevo, y aprovecha cada sollozo para meter una cucharada. Chiquirrinín llora desesperado, con la boca llena de potito y tosiendo de vez en cuando. Papá se acerca: "túmbalo, así lo traga mejor". Y se vuelve a ir. Abuela continúa implacable, mamá se rinde un poquito y lo toma en brazos, pero la merienda continúa. El potito sale igual que entra, pero abuela no se rinde. Mamá decide probar con el biberón; chiquirrinín al verlo comienza a llorar desconsoladamente, queda claro que lo está pidiendo a gritos. Abuela insiste hasta que el salvador biberón llega, y chiquirrinín se agarra a él y lo toma con ansia. Como cada día será incapaz de acabarlo "por las buenas", pero esa es otra historia y la contaremos en otro momento.
¿Título de la película?
Vista general. Se ve una minúscula casita, de esas conocidas como "fin de semana".
A un lado de la casa, una larga mesa, llena de gente que parece ser familia, comiendo. Adultos de todas las edades comparten comida, comentarios y risas. Sólo hay un niño, de poco más de un año. Sentado en su trona, entre sus padres, comparte con ellos su comida.
Al otro lado de la casita, 2 sillitas de niño, tumbadas las dos, con sendos bebés durmiendo dentro, uno de 5 meses y otro cercano al año. No hay contacto visual entre ellos y sus padres. No hay escuchabebés ni cámara de vigilancia. Nadie los ve ni los oye, nadie los vigila. Eventualmente, alguien que se levanta al baño o a coger algo del interior de la casa avisa: "chiquirrinín llora" o "nontaenano está despierto". Uno de sus progenitores se acerca, se apura a dormirle y vuelve a su sitio para continuar la cuchipanda.
Escena 2
El reloj avisa: hora de la merienda. Los aplicados padres comienzan a alimentar a su vástagos.
"Notanenano" es regalado con un delicioso potito multifrutas tamaño XL. Acepta las primeras cucharadas de buen grado, al acercarse a mitad de potito empieza a rechazar, torcer la cara, cerrar la boca. Su mamá, implacable, aprovecha cualquier apertura de boca para meter la cuchara en la boca. Si es necesario tapar la nariz, se tapa. No queda del potito casi ni el bote.
Chiquirrinín, aún sentado en su silla, recibe tambien su potito multifrutas, aunque tamaño mini. Intenta resistirse desde la primera cucharada, protesta, se revuelve, deja escurrir el potito por la comisura de los labios... pero mamá insiste, implacable. A la cuarta cucharada comienza a llorar, y entonces abuela toma el relevo, y aprovecha cada sollozo para meter una cucharada. Chiquirrinín llora desesperado, con la boca llena de potito y tosiendo de vez en cuando. Papá se acerca: "túmbalo, así lo traga mejor". Y se vuelve a ir. Abuela continúa implacable, mamá se rinde un poquito y lo toma en brazos, pero la merienda continúa. El potito sale igual que entra, pero abuela no se rinde. Mamá decide probar con el biberón; chiquirrinín al verlo comienza a llorar desconsoladamente, queda claro que lo está pidiendo a gritos. Abuela insiste hasta que el salvador biberón llega, y chiquirrinín se agarra a él y lo toma con ansia. Como cada día será incapaz de acabarlo "por las buenas", pero esa es otra historia y la contaremos en otro momento.
¿Título de la película?
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jueves, 25 de agosto de 2011
La tranquilidad de que tome pecho
Que dar el pecho es lo mejor para el bebé, es algo que sabemos y que es indiscutible. Que también es bueno para la mamá, es algo que se está descubriendo más recientemente, pero creo que es algo que no influye en nuestra decisión de dar pecho. Pero hay algo a lo que quizás no se está dando la debida importancia, y que con la experiencia he visto que sí la tiene, y según pasan los meses cada vez adquiere más. Y es la tranquilidad que da a la mamá el hecho de dar el pecho.
Esta tranquilidad no es tal al principio, de hecho es más bien al contrario, debido a las continuas interferencias externas. Ya nos lo sabemos todas: que si no le engorda suficiente, o que le engorda demasiado. Que si toma mucho o poco. Que si se mal acostumbra, que si es manía... y demás tonterías.
Van pasando los meses, vas adquiriendo confianza, y entonces llega la alimentación complementaria. La experiencia con ella suele ser distinta para las mamás "convencidas" de dar el pecho de las que no lo están o las que dan biberón. Las primeras suelen introducirlos sin prisas, siguiendo los ritmos que marca su bebé, y siempre después de mamar. Las segundas suelen seguir las pautas marcadas por el pediatra o la matrona, y dan prioridad a esos alimentos. Y aquí empieza esa tranquilidad de la que hablo. Porque, tras meses dando pecho, ya tienes la lección bien aprendida, ya sabes que lo que más le puede alimentar es tu pecho, y que ni hay prisa ni hay necesidad de dar otras cosas. Es un aprendizaje, pues se trata de que el bebé conozca nuevos sabores y texturas, y los aprendizajes van mejor despacito y con buena letra. Y sabiendo que con el pecho ya está alimentado es fácil estar tranquila y seguir esos ritmos, incluso si no quiere probar la comida durante meses.
La alimentación avanza, poco a poco acepta alimentos, cada vez más; pasan los meses, el bebé crece y empieza a ser un niño (o niña) que ya casi come "de todo"... y entonces empieza la "fiesta" de los dientes, y si va a la guardería la "fiesta" de las enfermedades. Y estas "fiestas" conllevan no comer. Y aquí viene la gran diferencia. Porque un niño que pierde el apetito, si toma pecho, se refugia en el pecho; raro, rarísimo, es que no quieran, de hecho por mi experiencia estoy viendo que cuando comen menos maman más. Así que, aunque que un niño deje de comer siempre hace que la mamá se preocupe, las cosas se ven muy distintas cuando toma el pecho, porque sabes que mientras continúe mamando está alimentado. Esto con un niño que no toma pecho no es igual, porque cuando no comen no comen, no quieren nada, y muchas veces ese nada incluye que no quieran ni leche ni bibe ni nada. El pecho lo aceptan porque es otra cosa ;).
Y en esas ando yo estos días, con un niño que lleva una semana sin comer apenas y preocupada, porque me da miedo que se le encoja el estómago y se acostumbre a no comer. Pero la preocupación es relativa, pues al fin y al cabo estos días mama y mucho, con lo que alimentado está. Pero esta situación me ha llevado a reflexionar y a pensar... ¿Qué pasaría si ya no tomara pecho? Hoy no ha aceptado más que medio yogurt y un trocito de jamón york en todo el día, poco más o menos lo mismo que durante el resto de la semana. Le hemos ofrecido, entre otras cosas, leche, y no la ha aceptado, a pesar de que le encanta beberla tanto de su taza como de un bibe. ¿En que situación de debilidad se encontraría ahora si ya no tomara pecho? ¿En que situación de nervios nos encontraríamos nosotros viendo que no acepta comida, y que los días pasan y continúa sin hacerlo?.
Cada día tengo más claro que la naturaleza es muy sabia, y que si nos permite dar el pecho durante tanto tiempo, es que no sólo es beneficioso, sino que también es necesario. A los hechos me remito.
Esta tranquilidad no es tal al principio, de hecho es más bien al contrario, debido a las continuas interferencias externas. Ya nos lo sabemos todas: que si no le engorda suficiente, o que le engorda demasiado. Que si toma mucho o poco. Que si se mal acostumbra, que si es manía... y demás tonterías.
Van pasando los meses, vas adquiriendo confianza, y entonces llega la alimentación complementaria. La experiencia con ella suele ser distinta para las mamás "convencidas" de dar el pecho de las que no lo están o las que dan biberón. Las primeras suelen introducirlos sin prisas, siguiendo los ritmos que marca su bebé, y siempre después de mamar. Las segundas suelen seguir las pautas marcadas por el pediatra o la matrona, y dan prioridad a esos alimentos. Y aquí empieza esa tranquilidad de la que hablo. Porque, tras meses dando pecho, ya tienes la lección bien aprendida, ya sabes que lo que más le puede alimentar es tu pecho, y que ni hay prisa ni hay necesidad de dar otras cosas. Es un aprendizaje, pues se trata de que el bebé conozca nuevos sabores y texturas, y los aprendizajes van mejor despacito y con buena letra. Y sabiendo que con el pecho ya está alimentado es fácil estar tranquila y seguir esos ritmos, incluso si no quiere probar la comida durante meses.
La alimentación avanza, poco a poco acepta alimentos, cada vez más; pasan los meses, el bebé crece y empieza a ser un niño (o niña) que ya casi come "de todo"... y entonces empieza la "fiesta" de los dientes, y si va a la guardería la "fiesta" de las enfermedades. Y estas "fiestas" conllevan no comer. Y aquí viene la gran diferencia. Porque un niño que pierde el apetito, si toma pecho, se refugia en el pecho; raro, rarísimo, es que no quieran, de hecho por mi experiencia estoy viendo que cuando comen menos maman más. Así que, aunque que un niño deje de comer siempre hace que la mamá se preocupe, las cosas se ven muy distintas cuando toma el pecho, porque sabes que mientras continúe mamando está alimentado. Esto con un niño que no toma pecho no es igual, porque cuando no comen no comen, no quieren nada, y muchas veces ese nada incluye que no quieran ni leche ni bibe ni nada. El pecho lo aceptan porque es otra cosa ;).
Y en esas ando yo estos días, con un niño que lleva una semana sin comer apenas y preocupada, porque me da miedo que se le encoja el estómago y se acostumbre a no comer. Pero la preocupación es relativa, pues al fin y al cabo estos días mama y mucho, con lo que alimentado está. Pero esta situación me ha llevado a reflexionar y a pensar... ¿Qué pasaría si ya no tomara pecho? Hoy no ha aceptado más que medio yogurt y un trocito de jamón york en todo el día, poco más o menos lo mismo que durante el resto de la semana. Le hemos ofrecido, entre otras cosas, leche, y no la ha aceptado, a pesar de que le encanta beberla tanto de su taza como de un bibe. ¿En que situación de debilidad se encontraría ahora si ya no tomara pecho? ¿En que situación de nervios nos encontraríamos nosotros viendo que no acepta comida, y que los días pasan y continúa sin hacerlo?.
Cada día tengo más claro que la naturaleza es muy sabia, y que si nos permite dar el pecho durante tanto tiempo, es que no sólo es beneficioso, sino que también es necesario. A los hechos me remito.
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viernes, 19 de agosto de 2011
Los niños estaban solos (Jorge Bucay)
Su madre se había marchado por la mañana temprano y los había dejado al cuidado de Marina, una joven de dieciocho años a la que a veces contrataba por unas horas para hacerse cargo de ellos a cambio de unos pocos pesos.
Desde que el padre había muerto, los tiempos eran demasiado duros como para arriesgar el trabajo faltando cada vez que la abuela se enfermaba o se ausentaba de la ciudad.
Cuando el novio de la jovencita llamó para invitarla a un paseo en su coche nuevo, Marina no dudo demasiado. Después de todo los niños estaban durmiendo como cada tarde y no se despertarían hasta las cinco.
Apenas escucho la bocina cogió su bolso y descolgó el teléfono. Tomo la precaución de cerrar la puerta del cuarto y se guardo la llave en el bolsillo. Ella no quería arriesgarse a que Pancho se despertara y bajara las escaleras para buscarla, porque después de todo tenia solo seis años y en un descuido podía tropezar y lastimarse. Además, pensó, si eso sucediera, ¿como le explicaría a su madre que el niño no la había encontrado?
Quizás fue un cortocircuito en el televisor encendido o alguna de las luces de la sala, o tal vez una chispa en el hogar de leña; el caso es que cuando las cortinas empezaron a arder el fuego rápidamente alcanzo la escalera de madera que conducía a los dormitorios. La tos del bebe debido al humo que se filtraba por debajo de la puerta lo despertó. Sin pensar, Pancho salto de la cama y forcejeo con el picaporte para abrir la puerta pero no pudo.
De todos modos, si lo hubiera conseguido, el y su hermanito de meses hubieran sido devorados por las llamas en pocos minutos. Pancho grito llamando a Marina, pero nadie contesto su llamada de auxilio. Así que corrió al teléfono que había en el cuarto (el sabia como marcar el numero de su mama) pero no había línea. Pancho se dio cuenta que debía sacar a su hermanito de allí. Intento abrir la ventana que daba a la cornisa, pero era imposible para sus pequeñas manos destrabar el seguro y aunque lo hubiera conseguido aun debía soltar la malla de alambre que sus padres habían instalado como protección.
Cuando los bomberos terminaron de apagar el incendio, el tema de conversación de todos era el mismo: "¿Como pudo ese niño tan pequeño romper el vidrio y luego el enrejado con el perchero? ¿Como pudo cargar al bebe en la mochila? ¿Como pudo caminar por la cornisa con semejante peso y bajar por el árbol? ¿Como pudo salvar su vida y la de su hermano?"
El viejo jefe de bomberos, hombre sabio y respetado les dio la respuesta:
-Panchito estaba solo... No tenía a nadie que le dijera que no iba a poder.
Desde que el padre había muerto, los tiempos eran demasiado duros como para arriesgar el trabajo faltando cada vez que la abuela se enfermaba o se ausentaba de la ciudad.
Cuando el novio de la jovencita llamó para invitarla a un paseo en su coche nuevo, Marina no dudo demasiado. Después de todo los niños estaban durmiendo como cada tarde y no se despertarían hasta las cinco.
Apenas escucho la bocina cogió su bolso y descolgó el teléfono. Tomo la precaución de cerrar la puerta del cuarto y se guardo la llave en el bolsillo. Ella no quería arriesgarse a que Pancho se despertara y bajara las escaleras para buscarla, porque después de todo tenia solo seis años y en un descuido podía tropezar y lastimarse. Además, pensó, si eso sucediera, ¿como le explicaría a su madre que el niño no la había encontrado?
Quizás fue un cortocircuito en el televisor encendido o alguna de las luces de la sala, o tal vez una chispa en el hogar de leña; el caso es que cuando las cortinas empezaron a arder el fuego rápidamente alcanzo la escalera de madera que conducía a los dormitorios. La tos del bebe debido al humo que se filtraba por debajo de la puerta lo despertó. Sin pensar, Pancho salto de la cama y forcejeo con el picaporte para abrir la puerta pero no pudo.
De todos modos, si lo hubiera conseguido, el y su hermanito de meses hubieran sido devorados por las llamas en pocos minutos. Pancho grito llamando a Marina, pero nadie contesto su llamada de auxilio. Así que corrió al teléfono que había en el cuarto (el sabia como marcar el numero de su mama) pero no había línea. Pancho se dio cuenta que debía sacar a su hermanito de allí. Intento abrir la ventana que daba a la cornisa, pero era imposible para sus pequeñas manos destrabar el seguro y aunque lo hubiera conseguido aun debía soltar la malla de alambre que sus padres habían instalado como protección.
Cuando los bomberos terminaron de apagar el incendio, el tema de conversación de todos era el mismo: "¿Como pudo ese niño tan pequeño romper el vidrio y luego el enrejado con el perchero? ¿Como pudo cargar al bebe en la mochila? ¿Como pudo caminar por la cornisa con semejante peso y bajar por el árbol? ¿Como pudo salvar su vida y la de su hermano?"
El viejo jefe de bomberos, hombre sabio y respetado les dio la respuesta:
-Panchito estaba solo... No tenía a nadie que le dijera que no iba a poder.
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miércoles, 29 de junio de 2011
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