Mi nene, supongo que como la mayoría de pequeñuelos de su edad (2 añitos) es absolutamente alérgico a los gorros. Pero no a toda clase de gorros. Las boinas de verano estilo "chulazo" le encantan, se ve guapo y además le quitan el sol de los ojos, así que generalmente se las pone de buen grado.... bueno, y porque papacentollo se empleó a fondo el verano pasado en conseguir que las pusiera sin rechistar. Los gorros de lana, sin embargo, son otro percal. Es ponérselo y salta cual resorte, grita, llora y patalea.
Visto el percal y el frío que hace por estos lares en invierno (aquí no nos hacen falta olas de frío polar, ya hace un fríoque te cagas brutal todo el año) me puse a buscar modos para conseguir que centollito aceptara ponerse el gorro.
Estas son las opciones que encontré:
-Enfundarle el gorro hasta el fondo, atárselo y que grite y patalee si le da la gana, pero con el gorro puesto Descartada, muy agresiva para mi gusto
-Llamar a la supernani y que nos enseñe sus métodos de adiestramiento para conseguir que centollito acepte llevar el gorro Descartada, no soporto a supernani y sus métodos
-Dejar que al marisco se le congelen las ideas para que aprenda la lección y se deje poner el gorro Descartada, se derretirán los polos antes de que centollito cambie de idea
- Hacer un gorro tan super guay molón que enamore al marisco nada más verlo y quiera llevarlo puesto siempre siempre siempre. ¡¡ESTA SI!!
En ello andaba aquel día que mi marido me preguntó qué hacía...
La verdad es que con el veranillo del mes pasado pensé que la operación gorro había quedado cancelada, pero la vuelta al invierno me ha hecho retomarla... y aquí está el resultado:
Su cara al verlo lo ha dicho todo, no es que le vuelva loco ponérselo (quizás he escogido una lana demasiado gorda) pero el gorro le gusta lo suficiente como para aceptar llevarlo. Y menos mal, porque a la hora que lo llevamos a la guardería hace un frío que pela, y se hace imprescindible el gorro.
Otros, sin embargo, no han tenido la misma suerte, y han probado el amargo sabor del rechazo...
Lo bueno de estos gorros es que como ceden un poquito le servirán durante bastante tiempo, así que me voy a guardar al monstruíto, a ver si el año que viene tiene más éxito.
Y vuestros nenes y nenas, ¿qué tal llevan el tema gorros?
Visto el percal y el frío que hace por estos lares en invierno (aquí no nos hacen falta olas de frío polar, ya hace un frío
Estas son las opciones que encontré:
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- Hacer un gorro tan super guay molón que enamore al marisco nada más verlo y quiera llevarlo puesto siempre siempre siempre. ¡¡ESTA SI!!
En ello andaba aquel día que mi marido me preguntó qué hacía...
La verdad es que con el veranillo del mes pasado pensé que la operación gorro había quedado cancelada, pero la vuelta al invierno me ha hecho retomarla... y aquí está el resultado:
Su cara al verlo lo ha dicho todo, no es que le vuelva loco ponérselo (quizás he escogido una lana demasiado gorda) pero el gorro le gusta lo suficiente como para aceptar llevarlo. Y menos mal, porque a la hora que lo llevamos a la guardería hace un frío que pela, y se hace imprescindible el gorro.
Otros, sin embargo, no han tenido la misma suerte, y han probado el amargo sabor del rechazo...
Lo bueno de estos gorros es que como ceden un poquito le servirán durante bastante tiempo, así que me voy a guardar al monstruíto, a ver si el año que viene tiene más éxito.
Y vuestros nenes y nenas, ¿qué tal llevan el tema gorros?


1 comentarios:
Son chulísimos!!! Qué gran idea la tuya y qué manitas. Yo me había dado por vencida, pero para el año que viene me has dado una gran idea.
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