Ayer me sentí cual la pantoja en su momento álgido, luciendo por doquier con una sonrisa: ¡Dientes dientes!
Y es que quien tenga un churumbelito al que la dentadura le esté dando guerra o se la haya dado en su momento, sabe lo divertidas que pueden llegar a ser las noches. Una tras otra, una fiesta contínua: que si me despierto, que si me quejo, que si no me duermo, que si me revuelvo, que parece que me duermo.... ¡que noooooooo que era broma!! ¡Volvemos a empezar!
Y mientras tu churumbelillo practica para sus futuras noches de juerga (con chumda chumda incluído, palabrita, estuve a tris de ponerle makineo) tu mientras tanto haces memoria mental de donde estará aquella crema tan maravillosa que te habías comprado cuando eras una soltera descerebrada que sólo pensaba en modelitos y juerguitas, que paseaba subida a grandes tacones y no salía de casa sin la raya pintada... aquella crema estupenda que borraba de tus ojos los rastros de las grandes juergas que te pegabas, bailando hasta el amanecer y más allá, subida en tus tacones de vértigo...
Ahhh!!! que maravillosas noches aquellas... en que no dormías porque no te daba la gana... no como ahora que tienes al chunda chunda en potencia aquí al lado, y ni tacones de vértigo, ni modelitos, ni noches de bailoteo, ni crema cara... que por cierto se me habrá caducado por no usarla, mecawenla...
Y por cierto vuelvo a tener una raiz que pa qué... quien me mandaría echarme mechas, ¡¡qué feliz idea!! Y los tacones y los modelitos... mejor los regalo a quien les pueda dar uso, porque los primeros me dan pereza sólo de verlos, y en los segundos no entro a menos que me corte a la mitad...
Eso, tú divaga maja, que mientras tanto churumbelillo aprovecha para arrimarse a su cuna y ya que estamos, practicar su actividad favorita: ¡¡¡¡¡ATAAAAAAAAAAAAANNNNNNNN!!!! No no, no está atando a nadie, está saltando como un loco, como siga así dará con la cabeza en el techo...
Pues mira chica, si no puedes con el enemigo, ¡¡¡únete a él!!! ATAAAAAAAAANNNNNNNNNN
Así que cuando ayer por la tarde me encontré con mis amigas solteras, subidas ellas en sus interminables tacones, con la raya pintada, el tinte fresco y ni rastro de ojeras, y me preguntaron...
- Chica, ¿dónde te metes?
- Aish no tengo un minuto, este niño no me da respiro... a ver si os llamo para un café un día de estos..
- Si, y a ver si hacemos una cenita de chicas, de esas que tanto nos gustan, que hace siglos que no sales... Jo pareces cansada, ¿no te deja dormir?
- No, es que llevamos unas nochecitas toledanas, los dientes creo...
- Claro, es que hay que dejarlos llorar un poquito, que sino se malacostumbran...
Y es entonces y sólo entonces cuando una gran sonrisa se dibuja en tu cara. Y recuerdas la juerga de anoche, con el chunda chunda y el atan, y la gran sonrisa con la que os dormisteis los dos. Que si, que llegó un punto en que lo hubieras matado de lo agotada que estabas, que hoy estás reventada, seguramente se repetirá la juerga, no puedes con el alma y matarías a alguien por un café... pero... ¿Dejar a mi niño que llore hasta cansarse sólo porque a mi no me apetece pasar la noche en vela? ¿Hacerle llegar un mensaje alto y claro: LLORA LO QUE QUIERAS, QUE A MI ME DA IGUAL?
Con tu gran sonrisa y una cierta malicia, les dices...
- Si claro, y cuando tú me llames toda echa polvo porque el último ligue te la ha jugado, te cojeré el teléfono, y te diré "mira bonita déjate de chorradas y no me mareees que no tengo tiempo", te colgaré el teléfono y te dejaré con dos palmos... y lo haré por tu bien, para que no te malacostumbres mujer.
Y mientras ellas se quedan con dos palmos de narices, flipando e intentando descifrar tu mensaje subliminal, tú te vas tan contenta con tu nene, meneando tu culo 4x4 y tu melena con raiz de metro y medio al viento...
Nota para los lectores: tras unas dos horas (calculo aproximado) de chunda chunda y atan, el churumbelito y su madre por fin se quedaron dormidos, ambos con una sonrisa de oreja a oreja, centollito soñando con su batería y mamacentolla con que se encuentra a sus amigas solteras y les suelta nosequé.... y ambos ríen en sueños... porque cuando uno hace lo que quiere y como lo quiere, con cariño y convicción, pese al insomnio, las ojeras quilométricas, los dolores de bocas y demás males, no puede quitarse la sonrisa de la boca. ¡¡Dientes dientes!!
miércoles, 25 de enero de 2012
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